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    XXXIII Festival de Teatro Clásico de Almagro

    Los títeres protagonizan
    una edición llena de novedades

     

    “Existe un lugar en la Mancha donde la magia liga con la tierra”. Así resume el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro su nueva directora, Natalia Menéndez, que desde el pasado mes de febrero ha venido diseñando una edición, la trigésimo tercera, en la que se vislumbran ya las bases de un proyecto que pasa por potenciar el aspecto festivo del certamen, el apoyo a los nuevos creadores, el miramiento hacia los públicos familiares y la apertura de una línea de pensamiento. Entre el 1 y el 25 de julio, el festival acogerá medio centenar de espectáculos de teatro, principalmente, pero también propuestas de danza o música, en sus escenarios emblemáticos como el Corral de Comedias o el Patio de Fúcares, llegando incluso a los barrios. Todo ello, a partir de que el día 1 se haga entrega del Premio Corral de Comedias a Francisco Nieva, porque como dice la directora, “es un artista total, sin miedos”.


    Junto con el mes de julio arranca una nueva edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, la trigésimo tercera, pero la primera que tiene al frente a Natalia Menéndez tras el cese el pasado mes de febrero de Emilio Hernández, con intención de reforzar el modelo artístico y adecuarlo a la actual coyuntura económica, según se explicó desde el patronato del festival, que integran el INAEM, la Junta de Castilla-La Mancha, la Diputación de Ciudad Real, el Ayuntamiento de Almagro, la Universidad de Castilla-La Mancha, la Compañía Nacional de Teatro Clásico y el Museo Nacional de Teatro. De ahí que Menéndez haya manifestado su intención de arrojar una nueva mirada, de hacer que el público descubra el festival, que ya es un clásico, desde una perspectiva diferente y de convertir Almagro, no sólo en una ciudad escenario, sino también en una fiesta del teatro.
    Hasta el día 25 de julio se podrán ver en este festival que tiene como epicentro el Corral de Comedias pero que se extiende por toda la ciudad, desde el Hospital de San Juan al Teatro Municipal y el Patio de Fúcares, así como por los diversos barrios, un total de 43 compañías provenientes de diferentes puntos del Estado español así como de países como Hungría, Bélgica, Portugal, Uruguay y Chile, para presentar un amplio repertorio de autores clásicos entre los que se encuentran Lope, Calderón, Quevedo, Shakespeare, Tirso, Rostand y Mira de Amescua, pero también dramaturgos contemporáneos cuyas obras se impregnan de la esencia de aquellos, entre los que se encuentran Chema Cardeña, José Sanchis Sinisterra, Miquel Gallardo, Juan Carlos Plaza, ‘El Brujo’ e Ignacio Maffi, amén de las diversas reescrituras y adaptaciones.
    Esta ‘fiesta’ donde el teatro clásico viene acompañado de propuestas musicales, de danza, de teatro en la calle y teatro en familia, aderezados de actividades como jornadas, cursos, talleres, exposiciones y proyecciones cinematográficas arrancará el día 1 de julio con Barrocos de Morboria –un espectáculo itinerante cuyos protagonistas son personajes históricos y autores clásicos– que darán paso al acto de inauguración que consiste en la entrega del décimo Premio Corral de Comedias al director de escena, escenógrafo y dramaturgo Francisco Nieva, un homenaje a este creador nacido a pocos kilómetros de Almagro, en Valdepeñas, y que es uno de los grandes artistas de la escena en sus diversas facetas. De este modo, el ‘Corral de Comedias’ se suma a la ingente nómina de reconocimientos que ha recibido Nieva y que van desde el Príncipe de Asturias al Premio Nacional de Literatura Dramática y suma su nombre a un palmarés integrado por históricos de la escena internacional como Vanessa Redgrave, Michel Piccoli, Norma Aleandro, Declan Donnellan, Rafael Pérez Sierra o José Carlos Plaza. Este acto de reconocimiento, el primero de esta edición ya que el lunes día 12 se llevará a cabo un homenaje a José Manuel Garrido por el impulso y renovación dados al festival, dará paso a las representaciones que integran la actual edición, que comenzarán con aires de estreno. No en vano, está previsto que el día 2 comiencen en el Hospital de San Juan las funciones de la última producción de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, El alcalde de Zalamea de Calderón de la Barca, con versión y dirección de Eduardo Vasco. El montaje, que recupera esta obra que la CNTC no visitaba desde hace diez años, cuando la estrenó Sergi Belbel y que cuenta con un antecedente de la mano de José Luis Alonso en 1988, es una de las más representativas en la tradición de acometer desde la escena una denuncia del abuso de poder. En esta obra, según los responsables de la unidad de producción que también estará anunciada en Almagro con La moza de cántaro de Lope y El condenado por desconfiado de Tirso, además del taller ‘El camino del verso’ que impartirán Vicente Fuentes y David Puerta, se rentabiliza desde el punto de vista dramático un problema real: los tremendos desmanes que la soldadesca provoca impu- nemente sobre los ciudadanos y la obligación, para los habitantes de los pueblos y aldeas que se encuentran en el camino del ejército, de alojar a los soldados en sus casas.

    Más estrenos

    Además del estreno de la CNTC, otras dos compañías llegan a Almagro con espectáculo inédito, ambas de Castilla-La Mancha. Entre los días 14 y 16 podrá verse en el Corral de Comedias una nueva propuesta de una compañía singular, La Máquina Real, que recrean con sus títeres Lo fingido verdadero, de Lope de Vega. Esta formación, que se ha dado a conocer con la puesta en escena de El esclavo del demonio de Mira de Amescua, que podrá verse en el mismo escenario las dos jornadas posteriores, vuelve a inspirarse en los muñecos que se utilizaban hace cuatrocientos años para dar vida en esta historia a soldados romanos que van a guerras injustificadas, emperadores enloquecidos que se matan por el trono, actores que confunden la vida y los sueños. Una obra llena de música y humor, irreverente y audaz donde, según su director Claudio Hochman, nunca sabremos que es lo que verdaderamente sucede.
    Junto a éste se encuentra el estreno impulsado por la Junta de Castilla-La Mancha dentro de su programa de apoyo a las compañías de la comunidad. En la quinta edición del mismo, vuelve a protagonizar este programa de coproduc-
    ciones la misma que lo inauguró, Fuegos Fatuos, con un nuevo Molière. Si entonces presentó ‘La mujeres sabias’, en esta ocasión vuelve para representar El tartufo. Bajo la dirección de Fernando Romo, se presenta nuevamente la comedia del impostor que se gana la confianza de Orgón para hacerse con el poder absoluto de la casa de éste, una obra con la que la compañía de Guadalajara pretende, como antes lo hizo el propio Molière, divertir a la gente honrada, a pesar de todos los tartufos.
    Pero no será ésta la única representación del Tartufo, ya que los días 19 y 20 se presentará el montaje realizado por el Teatro Estatal de Hungría sobre este texto, aunque reinventado. Y es que para su creación, el director Róbert Alföldi solicitó al poeta y dramaturgo Lajos Parti Nagy que la reescribiese como algo contemporáneo y vivo pasando por la dramaturgia de Molière, conservando los giros dramáticos de sus escenas así como el argumento y el verso pero con un nuevo lenguaje, la forma de pensar de hoy en día y utilizando visiones poéticas reconocibles.
    Del ámbito internacional llegan también espectáculos de larga trayectoria, como es el caso de El Lazarillo de Tormes, que el actor uruguayo del mítico El Galpón Héctor Guido presentará entre los días 9 y 12 en el Patio de Fúcares, así como otro unipersonal, el del actor y director chileno Héctor Noguera que recrea sobre la escena La vida es sueño de Calderón, una original versión que presenta los días 2 y 3 en el Corral de Comedias y en la que Noguera cuenta, comenta, actúa y lee los pasajes más importantes con un espíritu directo, ameno y un especial toque de humor.
    Y si entre los estrenos destaca la presencia de Jean Baptiste Poquelin, lo mismo ocurre al ampliar la mirada al resto de la programación, donde encontramos el montaje de El avaro que dirige Jorge Lavelli para Galiardo Producciones y el Centro Dramático Nacional (del 14 al 17 en AUREA), una propuesta para calle de El enfermo imaginario que lleva la compañía andaluza El Carromato a la sección ‘El Festival en los Barrios’ con la representación de la tormentosa historia de Argán el día 7 en la Ermita de San Juan, a los que se unen aquellos espectáculos basados en mayor o menor medida en su obra. Entre los primeros se encuentra El idiota en Versalles (19-21 de junio en el Teatro Municipal) una obra escrita por Chema Cardeña sobre el conjunto de la obra de Molière. De hecho, el propio comediógrafo es el personaje principal de esta obra en la que la compañía valenciana Arden recrea lo que podría haberle ocurrido a un autor satírico de cuya pluma nadie escapaba en la corte, y lo imagina ante un encargo imposible para él, como lo habría sido escribir una tragedia. Entre los segundos se encuentra Don Juan, Memoria amarga de mí de Pelmánec (2 y 3 en el Teatro Municipal) una obra para la que Miquel Gallardo y Paco Bernal han partido de las diversas visiones del mito, desde la de Molière a la de Zorrilla, pasando por la de Tirso y la de Palau i Fabre. En ella, acompañado por títeres de gran tamaño, se ha imaginado un galán trasnochado, en medio de esa vejez que todos esos autores le negaron, aunque atormentado por sus propios recuerdos y porque la muerte le niega su abrazo final. Un actor enfrentado a tres títeres. Un joven fraile enfrentado a un pasado misterioso. Un prior enfrentado a sus propios pecados. Una muerte en busca del amor de su vida. Y en medio, Don Juan, un personaje que sin saberlo, removerá los cimientos de todos ellos.

    Títeres para todos

    Porque esta edición será la de los títeres, que sustentan gran cantidad de montajes, además de los ya citados. El 12 de julio en el Teatro Municipal Gorakada representará su versión de Cyrano de Edmond de Rostand con técnicas de guante, en “un guiñol de los de antes” que recupera esta historia que es de las que trascienden porque, en palabras de su director Claudio Hochman, “tienen valores universales, que nos siguen tocando hondo, conflictos que son actuales, reales y profundos” y es que la obra se centra en los matices del antihéroe, en la dimensión humana de un personaje que encarna el triunfo de la belleza moral. En el mismo escenario, el 5 de julio, la compañía Microcosmos Teatre presentará El cielo de Mozart, un musical en el que sus protagonistas Mozart y su mujer Constanza van narrando su vida apoyados por la utilización de muñecos.
    El Patio de Fúcares y el Claustro del Museo serán también escenario de propuestas en cuya puesta en escena interviene la manipulación de títeres. En el primero se presentará la reciente Dança da morte/Dança de la Muerte de Nao d’Amores y Teatro da Cornucópia (ver pag. 18), mientras que en el segundo, el 5 de julio, Teatro di Commedia y Lucifer Teatro presentan una versión de La Celestina en clave unipersonal, donde la actriz Carolina Calema juega con títeres y máscaras, para representar a los amos y a los criados, a los personajes de la clase alta y la baja, manejados, manipulados por ella, por esa vieja, puta, alcahueta y hechicera. En el mismo espacio, al día siguiente, Los Titiriteros de Binéfar pondrán en escena su versión de ‘La princesa y el Dragón’ bajo el título Dragoncio, con títeres de cachiporra y música en directo (6 de julio) y el día 12 será el turno de las compañías Búho y Maravillas que presentarán Los músicos de Brenes, una adaptación del cuento de los Hermanos Grimm en clave de espectáculo flamenco y marionetas. Para redondear, en la calle, en la Plaza Mayor, la compañía belga Plansjet pondrá a bailar a sus tallas de madera el día 23 y al día siguiente, sus compatriotas Chemins de Terre presentarán Richard, Le Polichineur d’Ecritoire, basado en fragmentos de obras de Shakespeare.
    En lo que al teatro de actores se refiere, esta edición del Festival de Almagro será una buena oportunidad para tomar el pulso a la producción de clásicos. Entre las diversas propuestas, podrá verse el Paseo romántico por los clásicos, que produce Andrea d’Odorico y dirige Laila Ripoll, entre los días días 23 y 25 en AUREA, donde también se puede asistir al concierto flamenco de Vicente Soto ‘Sordera’ bajo el título de Versos navegables (Góngora, Lope y Quevedo jondos) el día 12 en AUREA, así como a los espectáculos Degustación de Titus Andronicus de La Fura dels Baus y Andoni Aduriz (2 y 3 de julio) y El evangelio según San Juan de Rafael Álvarez ‘El Brujo’ (9-11 de julio). Otros espectáculos que se podrán ver en esta edición son El galán fantasma de Calderón de la Barca en producción de Secuencia tres los días 9 y 10, El sueño de una noche de verano en producción de Ur Teatro (16-17) y La fiesta de los jueces, una pieza versión sobre ‘El cántaro roto’ de Heinrich von Kleist adaptada y dirigida por Ernesto Caballero, quien se ha inspirado en los personajes más mediáticos de la judicatura para ofrecer “una fiesta irreverente con música, canciones, alusiones a la actualidad que pretende despertar la risa y la sorpresa”.

    Muchas cosas más

    Además de estos y otros espectáculos, el Festival de Almagro acogerá una variada programación de actividades, entre las que se encuentran algunas de las más clásicas, como son los cursos, a las exposiciones –”De Amalio Fernández a Francisco Nieva: viaje por la escenografía romática” y “Bestia contra Bestia: exposición fotográfica de José Luis Raymond” o el encuentro “La estética de la no violencia”, que es una de las novedades aportadas por la nueva directora.

     

    Natalia Menéndez,
    Directora del Festival de Almagro


    “Pretendo abrir una una puerta barroca al mundo”

     

    ¿Te sorprendió el nombramiento?
    La verdad es que sí. Totalmente. Estaba saliendo de la dirección de ‘Realidad’ de Tom Stoppard en el María Guerrero y me había ido a Marruecos a cambiar de aires, cuando me llamaron. Empecé a ver la plaza de Marrakech de color verde, la miraba soñando con la de Almagro. El festival me toca muy profundamente porque en él he estado como espectadora, actriz y directora. Forma parte de mi vida. Ha sido muy emocionante.

    Para aceptarlo tuviste que dejar un proyecto –la dirección de ‘Prospero sueña Julieta’– que, por otra parte, podrá verse en Almagro.
    Sí. Dejé varias cosas que tenía en marcha y que me apetecía mucho, pero hay que ser honesto, y hacer lo que en ese momento se puede y dejar lo que no se puede.

    ¿Tienes pensado dejar la dirección mientras estés al frente del festival?
    Ya he dicho que no voy a dirigir para el festival, con lo cual sería un error dirigir un clásico, de momento, porque no podría ir a Almagro. Contemporáneo seguramente sí, pero ahora mismo lo único que me planteo es el festival.

    El nombramiento tuvo lugar en febrero. ¿Con qué márgenes has contado y en qué medida has podido dejar tu impronta?
    No había nada firmado con respecto a la programación, sí cosas pactadas, pero al no haber ningún contrato, la programación está firmada por la nueva dirección y asumo su responsabilidad. Es evidente que tengo a mis espaldas treinta y dos ediciones del festival, en los que hay, sobre todo, muchos aciertos por parte de mis predecesores. Sin embargo, desde la renovación en la imagen del festival, está claro que lo que pretendo es abrir una puerta barroca al mundo, que haya una comunicación permanente entre espectadores y la profesión, planteando encuentros, así como nuevos proyectos como el Almagro Off, que esperamos iniciar el año que viene.

    ¿En qué consiste?
    Este año se ha becado a media docena de creadores para el Taller ‘El camino del verso’ que será la semilla del Almagro Off, que la veo como una plataforma para los jóvenes creadores tanto en la dirección como en la dramaturgia, e incluso para actores y músicos. Queremos plantear una serie de talleres y concursos que sirvan, que sean pragmáticos, y darles un lugar donde puedan mostrar sus trabajos, que pueden ser experimentales. No es un Off Avignon, sino una plataforma de apoyo.

    ¿De cara a la exhibición o también a la producción?
    De exhibición, fundamentalmente, porque el que gane entrará en la programación oficial de ese año, de modo que arrancaremos un poco antes a fin de que el espectador sea también testigo del trabajo realizado. Una de las dificultades del festival es precisamente la producción.

    ¿Es una de sus asignaturas pendientes?
    Sí, pero que vamos a intentar tratar, con colaboraciones... Esa es la voluntad. Y hasta donde podamos llegar llegaremos, aunque no es fácil.
    Teniendo en cuenta que has entrado en un momento complicado...
    Sí, pero las crisis no las veo como algo desfavorable, sino como un momento en el que echar el resto, ponerle imaginación y ganas. Las transformaciones pueden ser muy ricas.

    Parece que además de en los creadores jóvenes, también habéis puesto el punto de mira en los espectadores jóvenes con muestras de cómic, grafitti...
    También vamos a firmar un convenio con el Instituto de la Juventud de la Junta de Castilla-La Mancha para que los jóvenes nos cuenten a través de fotografías cómo perciben el festival. Lo mismo que con el profesional, hay que cuidar al espectador de hoy y de mañana. También hay que apoyar el teatro familiar y muestra de ello es la gran presencia de títeres este año.

    Quieres que Almagro sea una fiesta.
    Entiendo que un festival en el mes de julio, y éste, el más importante del mundo en cuanto a teatro barroco, tiene que ser un lugar de encuentro, de descubrimiento, de placer y de compartir. Lo que significa la fiesta en sí.

    En lo que respecta a esta edición, ¿te habría gustado meter más compañías internacionales?
    Bueno, tampoco he tenido mucho tiempo y en estos momentos austeros hay que buscar espectáculos de gran calidad, no las figuras más evidentes y por tanto las más costosas, pero sí primeras figuras que se puedan pagar, como es el caso de la compañía húngara, o El Galpón de Uruguay con sesenta años a sus espaldas. Para muchos pueden ser un descubrimiento.

    Dices que has procurado diseñar la programación en torno a temas, en vez de autores.
    Para mí es mucho más rico y que permite un mayor abanico, este año serán la justicia, el amor y la muerte.

    Como creadora tendrás tus “proyectos imposibles”, pero como directora de festival, ¿con qué sueñas?
    Soy bastante pragmática. Quiero convertir el festival en una fundación, que haya espectáculos dirigidos a muchos tipos de públicos, pensar en ellos a la hora de hacer apuestas en la programación, equilibrando la experimentación con las líneas más clásicas, sin olvidar la parte didáctica e impulsar el pensamiento, ideas sobre el mundo.

    Al hilo de esto, este año inauguráis un encuentro sobre ‘La estética de la No violencia’. ¿En qué consiste?
    Quiero que sea una tertulia que camine a lo largo de las ediciones. Todos tenemos claro cuál es la de la violencia, que puede ser muy bella...

    Una de las bases de la tragedia...
    Sí. De hecho, Baricco ha recuperado la Iliada y yo me preguntaba por qué, hasta que al final del libro plantea si no es posible buscar una estética de la no violencia, pensar y buscar la belleza en ella. Lo fácil es declarar que es cursi, es frágil, es débil. Son argumentos para romperla. Creo que ha habido grandes artistas, autores como Cervantes, Calderón o Lope que hablan de esta estética de la no violencia, a veces a través de la denuncia. Lo más rápido es hacer una crítica de la violencia a través de la violencia. Hay que buscar, porque está en las páginas no oficiales.

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