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Cirque Éloize de gira con ‘Nebbia’
Después de la noche y
la lluvia viene la niebla
Obra: Nebbia.
Autor: Daniele Finzi.
Intérpretes: Jean-Phillipe Cuerrier, Annie-Kim Déry, Stéphane Gentilini, Catherine Girard, Evelyne Laforest, Sandrine Mérette, Gonzalo Muñoz Ferrer, Félix Salas, Benoît Vis, Andrée-Anne Gingras-Roy, Nicola Marinoni, Marton Maderspach.
Música y coreografía: Maria Bonzanigo. Escenografía: Hugo Gargiulo. Iluminación: Danielle Finzi.
Vestuario: Lidia Brunelle.
Diseño de aparatos: Daniel Cyr. Entrenador: Krzysztof Soroczynski. Dirección: Danielle Finzi.
Producción: Cirque Éloize, Teatro Sunil. Lugar: Teatro Arriaga (Bilbao).
Fechas: 18-21 de marzo.
Lugar: Teatro Compac Gran Vía (Madrid).
Fechas: 25 de marzo-2 de mayo.
Lugar: Teatro Auditorio Ciudad de Alcobendas.
Fechas: 14 y 15 de mayo
Lugar: Teatro Calderón (Valladolid). Fechas: 27-30 de mayo. |
La compañía quebequesa presenta la trecera parte de su Trilogía del Cielo en Bilbao, Madrid, Alcobendas y Valladolid
Hay momentos en la vida, como la transición entre el fin de la etapa estudiantil y la incorporación al mercado laboral, en que es necesario entornar los ojos y mirar más allá de lo inmediato, hacia el horizonte. Eso es lo que hicieron en 1993 siete jóvenes artistas de circo recién salidos de la Escuela de Circo de Montreal y como estaban en las Islas Magdalena, sus miradas se encontraron con el ‘éloize’, un fenómeno meteorológico local que provoca la aparición de rayos de luz incandescente. Así nació Cirque Éloize, el espectáculo que dio nombre a una compañía que, desde entonces, ha viajado por una treintena de países con sus trabajos, mezcla de circo contemporáneo, danza y música y envueltos en una mágica teatralidad, entre ellos, ‘Nomade-Por la noche el cielo es infinito’ y ‘Rain’, las dos primeras partes de la Trilogía del Cielo, que se cierra con Nebbia, un espectáculo que arranca en el Teatro Arriaga de Bilbao la gira que le llevará en los próximos meses a Madrid, Alcobendas y Valladolid.
Daniele Finzi: En la niebla, la realidad cambia de forma y las nubes bajas nos llevan hacia la altura. Si en Nomade mirábamos hacia la altura para descubrir que en la noche el cielo más grande, y si en Rain una lluvia de libertad caía sobre nosotros, en Nebbia el cielo descenderá como un manto para cubrir nuestros hombros y proteger nuestros sueños.
La Trilogía del Cielo es el resultado de la unión del núcleo artístico de Cirque Éloize, encabezado por Julie Hamelin y Jeannot Painchaud, con el director de la compañía italiana Teatro Sunil, Daniele Finzi Pasca, un encuentro entre la poesía y las habilidades acrobáticas de los primeros con el universo etéreo y nostálgico, poblado de personajes llenos de humanidad, del segundo. Una colaboración que según sus protagonistas ha ido creciendo de manera que, tras la incorporación de varios miembros de Teatro Sunil, este último trabajo se presenta en coproducción. Y es que, aseguran Pinchaud y Hamelin, “después de 15 años –Nebbia se estrenó en 2007–, ahora nos acercamos a las artes circenses con la idea que la acrobacia es una parte de todo y que debe estar integrada en la trama narrativa del espectáculo. En cada una de nuestras creaciones nosotros deseamos emocionar al espectador, ofrecerle durante dos horas la posibilidad de compartir con nosotros lo pequeños momentos de eternidad. Transgredir las reglas, cambiar constantemente las convenciones e integrar las diferentes formas de arte sigue en el corazón de nuestra trayectoria”.
La materia de los sueños
Mientras que en ‘Nomade’ se proponía un viaje surreal delimitado por el anochecer y el amanecer, y en ‘Rain’ se proponía una inmersión en los recuerdos y sueños de niñez, la propuesta que ahora presentan es una invitación a introducirnos en la niebla a la que alude el título. Porque en la niebla te sientes perdido, te encuentras al otro, pero en la niebla te enfrentas también a lo inesperado...
Cuenta el director del montaje que en la llanura de Po, el cielo baja a ras de suelo y las casas desaparecen y que cuando era pequeño, jugaba con su amigo Paolo, ayudados por una concha en la que se podía oír el mar, a imaginarse transatlánticos que pasaban frente a la ventana de la casa de su abuela. Desde aquella atalaya pasaron ante sus ojos, camellos, desiertos, sirenas, circos... Parafraseando a Shakespeare, Finzi recuerda que estamos hechos de la materia de los sueños: “Mi viaje comienza en un mar distante a 300 kilómetros pero que, con la niebla, venía a lamer la puerta del jardín. Comienza con una bonita chica como mi vecina, por los cagoules que volvían ebrios del Carnaval, por una mujer desnuda que todos juran haber visto pasar sobre un elefante. Empieza exactamente donde cada sueño parece terminar y termina allá donde podría comenzar el prólogo, por una frase que revelará porque amamos las paradojas y los misterios del teatro. En la niebla, la realidad cambia de forma y las nubes bajas nos llevan hacia la altura. Si en Nomade mirábamos hacia la altura para descubrir que en la noche el cielo más grande, y si en Rain una lluvia de libertad caía sobre nosotros, en Nebbia el cielo descenderá como un manto para cubrir nuestros hombros y proteger nuestros sueños”.
Once intérpretes son quienes guiarán al público a través de la bruma, once artistas que cantan, manipulan platos chinos y bolas, realizan números de trapecio, trampolín, estrella, correas aéreas, acrobacias mano a mano, hula hoop, telas, contorsiones y acompañan todo con instrumentos como violines, flautas traveseras, clarinetes, guitarras, acordeones, percusiones y flautas irlandesas.
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