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Las Artes Escénicas
en Extremadura
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Escuela Superior de Arte Dramático
de Extremadura
La ESAD de Extremadura echa a andar en un convento jesuita del siglo XVIII en el Centro Histórico de Cáceres
El pasado 1 de septiembre, echó a andar la Escuela Superior de Arte Dramático (ESAD) de Extremadura. Variaba el nombre, se añadía el reconocimiento oficial del título y se cambiaba la ubicación, pero en lo esencial (profesores, currículo, exigencia, rigor), la ESAD no dejaba de ser la heredera de la Escuela de Teatro y Danza de Olivenza.
Han pasado unos meses desde la puesta en marcha del nuevo-viejo proyecto y a la raíz histórica de la vieja escuela, se han añadido algunos matices interesantes: repercusión de la ESAD y sus actividades en los medios de información, incorporación de la ESAD a la Asociación Española de Centros Superio-res de Enseñanzas Artísticas (ACESEA), interés ciudadano por ese añadido formal del título oficial y cierta fascinación por las dependencias de la Escuela: las visitas recorren aulas y demás instalaciones y se deshacen en alabanzas.
La ESAD de Extremadura ocupa un antiguo convento jesuita del siglo XVIII. Un prócer de la nobleza local, al morir en 1698, dejó en su testamento escrito que sus bienes pasarían a la Compañía de Jesús con una sola condición: deberían levantar con ese dinero un convento y una iglesia en Cáceres. Y así se hizo. Aunque la obra tardó más de medio siglo. En 1755 se inauguraba el más grande edificio de la villa de Cáceres y, mala suerte, en 1767, se cerraba. Los jesuitas eran expulsados de España y el consistorio cacereño se encontró con que no sabía qué hacer con el magno convento. La intención municipal fue siempre instalar en esas dependencias estudios universitarios. Así se intentó en cuatro ocasiones a lo largo de los siglos XVII y XVIII, pero unas veces el rey, otras la veleidosa política y, fundamentalmente, la falta de dinero, acabaron con cuanta docta intención pasó por las mentes concejiles.
Tras ser cuartel, hospital, instituto de segunda enseñanza, colegio mayor, centro cultural y edificio administrativo, el convento jesuita de la Cuesta de la Compañía ha acabado convirtiéndose en Escuela Superior de Arte Dramático de Extremadura. El objetivo que, desde 1767, persiguió la ciudad de que albergara estudios superiores ya es una realidad. El casco histórico de Cáceres, que había sufrido la desaparición de los estudiantes universitarios, tras ser trasladadas varias facultades desde los viejos palacios hasta el moderno campus, vuelve a revivir con la presencia de los estudiantes de arte dramático.
La verdad es que, por ahora, son pocos. Es lógico: este año, la ESAD de Extremadura solo imparte primer curso. Pero dentro de tres años, un centenar de estudiantes colmará las aulas y paseará por plazuelas y callejas. La ESAD de Extremadura oferta cada curso 24 plazas: 12 en la especialidad de Dirección de Escena y otras 12 en la de Interpretación. Este mes de septiembre, sin publicidad y desconocida, se matricularon en las pruebas de acceso 35 aspirantes. Curiosamente, el día que la prensa regional se hizo eco en portada del comienzo de la celebración de estas pruebas, se recibieron más llamadas interesándose por la matrícula que en todo el verano.
Este primer curso, hay 12 alumnos matriculados en Interpretación y 8 en Dirección de Escena. Pero una cantera de aspirantes se prepara ya en los cuatro bachilleratos artísticos de Artes Escénicas implantados este curso en Extremadura con 60 alumnos matriculados, que ya miran a la ESAD. Además de los 20 alumnos que cursan los estudios oficiales, otros 6 acaban su formación en la Escuela de Teatro y Danza, que comparte dependencias con la ESAD hasta que se extinga en 2011, al titularse sus últimos alumnos matriculados.
El claustro y equipo directivo de la ESAD de Extremadura está formado por 14 profesores. Las clases se imparten en las antiguas salas del convento, convenientemente paneladas y adaptadas a las exigencias de las artes escénicas. Si algún día la Escuela Superior de Arte Dramático se debiera trasladar a otro edificio, sólo habría que desmontar la moderna y funcional panelación y el convento quedaría tal como estaba antes de llegar la ESAD.
La Escuela extremeña ya forma parte de la Asociación Española de Centros Superiores de Enseñanzas Artísticas (ACESEA) y participará en las reuniones que tiene prevista esta asociación de cara a la adaptación de sus enseñanzas al espacio universitario europeo, el llamado Plan Bolonia.
También prepara diversos convenios con la Universidad de Extremadura para la realización de masters, intercambios bibliotecarios y participación conjunta en las actividades de extensión universitaria. Otro aspecto importante es la oferta de cursos a estudiantes de la ESAD, profesionales del teatro y danza, docentes, estudiantes universitarios e interesados en las artes escénicas. El programa ha comenzado con un curso de Kathakali en el que han participado 60 personas y seguirá con diversos cursos y talleres.
La ESAD prevé participar con un montaje en el festival polaco de Jelczu-Laskowicach durante el próximo verano con un montaje de los alumnos que acaban sus estudios en la antigua Escuela de Teatro y Danza.
El panorama, en fin, está lleno de las naturales ilusiones y esperanzas de todo proyecto que empieza. El tiempo, el trabajo y los resultados situarán a la ESAD de Extremadura donde le corresponda.
J. R. Alonso de la Torre, Director
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