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XIV Fira de Teatre de Manacor
El teatro balear muestra su buen momento creativo
Las producciones realizadas en las Illes Balears en los últimos años van dejando constancia de un crecimiento en sus cualidades intrínsecas. No estamos refiriéndonos a cuestiones de difusión o de promoción, queremos remarcar que si bien hemos asistido a un crecimiento del nivel medio de los intérpretes, ahora podemos asegurar que en la última hornada, o en lo visto en Manacor este año, hay algunas creaciones que por su calidad en conjunto se merecen un recorrido mucho más amplio por los escenarios peninsulares y no solamente en el ámbito del catalán, sino que tienen entidad para aparecer en todos los circuitos existentes. Y si vemos ese nivel en algunas de las producciones, certificamos, además, un nivel medio general que va elevando su marca y que entendemos es el fruto de años de trabajo, constancia y decisiones acertadas.
Lo que ha sucedido en esta ocasión es que la programación en su conjunto ha sido excelente. Arriba queda dicho lo que se refiere a las producciones propias, como las del ámbito catalán, han ofrecido un panorama muy sugerente así en lo más comercial, como en lo más exigente, al igual que nos parece objetivamente un éxito la idea de ofrecer un día con actuaciones de calle en el centro de Manacor. Todo ello nos va dando referencias de algo más que una simple Fira. Estamos ante una propuesta muy completa realizada sin alardes ni excesos, donde se realizan reuniones y encuentros profesionales que le dotan de un valor ejecutivo bastante considerable.
Una de las obras que causó una buenísima sensación fue Exercicis d’amor de El Pont Flotant, con una concepción itinerante dentro de un edificio, una ceremonia donde la participación se convierte en una forma de comunicación que se concreta en la realización en vivo de una paella y su consumo por los espectadores mientras los actores van contando con una sabia mezcla de lenguajes, fragmentos de historias de amor, en todas sus posibilidades. Es interesante tanto por su propuesta espacial como por el trabajo actoral.
Impactante por su coherente propuesta estética, Camarada K de Produccions del Mar, un trabajo de investigación que acaba plasmándose en una excelente puesta en escena donde la escenografía adquiere valores significantes de primer orden y en el que los intérpretes se amoldan en su actuación de manera eficaz a la propuesta que se realiza con dramaturgia y dirección de Joan Carles Bellviure a partir de los textos de Daniil Kharms que sufrió la persecución estalinista y que sus textos, con grandes dosis de absurdo y surrealismo, tiene un vuelo poético magnífico, perfectamente aprovechado en este bellísimo y trascendente trabajo que sabe apoyarse en las vanguardias del siglo pasado para transmitir emociones a los públicos de hoy.
Un gran texto de Martin MacDonagh, en traducción de Jaume Bomila, El solitari Oest, que con dirección de Pitu Fernández presentan en coproducción La Fornal d’Espectacles y Moll-Oest, es una muestra del gran teatro de texto y viene a mostrarnos la capacidad actual del teatro balear para alcanzar cotas de gran calidad interpretativa, en este caso con un reparto compuesto por Rodo Gener, Josep Mercadal, Emilià Carilla y Agnès Llobet que ofrecen un magnífico espectáculo con una durísima obra, cargada de violencia entre dos hermanos, como expresión de una latente inseguridad general de una tierra, al oeste, castigada por el fanatismo y la soledad incrustada en todos los pasos de la vida social. Teatro de muchos kilates.
Dos propuestas se acercaban con planteamientos muy parecidos al tema de la enfermedad de Alzheimer. Los mallorquines de Res de Res i En Blanc, con Maria? de Marta Barceló y dirección de Biel Jordá, que parte de una experiencia personal de la autora y que va mostrando de una manera muy naturalista las circunstancias de una vida fragmentada por los deterioros de la memoria, con tres personajes femeninos que dan calor y entidad a la propuesta. También tres personajes femeninos, en otra clave, pero con los mismos sentimientos es Volem Anar al Tibidabo de Cristina Clemente, con dirección de la misma que presentó la compañía catalana Flyhard, en donde se parte de la situación en la que dos hermanas jóvenes que sabedoras de que su madre padece la enfermedad, esconden la noticia a a sus padres. Ambas obras tocan la fibra de los espectadores.
Los mallorquines de La impaciència Companyia de Teatre presentaron un trabajo cargado de detalles, In-consciencia escrito, dirigido e interpretado por Salvador Oliva y Luca Bonadei, donde con una gran carga de humor se plantea una situación teatralmente recurrente como es la relación de un personaje con su consciencia. Divertido y con momentos de gran brillantez en los intérpretes.
Montaje seco, paradójico, denso, Extrems de William Mastronsimone, presentado por los mallorquines de Produccions de Ferro, con la violencia de género como tema central tomado desde el punto de vista de la incredulidad que sufre, como daño añadido, la propia víctima. Un buen texto, una dirección eficaz de Antonio Calvo y una buena interpretación.
Retórico, cartesiano, textual, Ganes de Mus, con cinco narraciones del Antoni Mus que reflejan momentos de la Mallorca de la posguerra, a cargo de la Companya Petita Pàtria. Pulcritud, trabajo siempre a favor de textos, pocas acciones, excelente dicción.
La palabra bailada, la poesía como inspiración, tema y música interna es la propuesta de Mariantonia Oliver en La paraula y el peus nus, danza contemporánea que busca dar cuerpo a la voz poética. Desigual, más convencional es la otra propuesta de danza presenciada, Islas a cargo de Pasodos Dance Company, más coral, más previsible.
De los trabajos catalanes que presenciamos, destacamos la paradoja de la que parte La Revolució de Jordi Casanovas donde a partir de un vídeo juego se narra una serie de peripecias que nos hablan de la sociedad actual, del éxito, de la vida fuera de cada cual, de las influencias de la tecnología. Un reparto con mucha enjundia, y una coproducción a cuatro manos.
En Product de Mark Ravenill de La Troca también se trata del mundo del éxito, de las relaciones de un productor alucinado con una actriz, de toda una ensoñación sobre los sistemas de alcanzar la fama. Un trabajo que promete más de lo que finalmente transmite.
Buen texto, buena dirección, gran trabajo actoral el que ofrece La Fantástica con Búfals, escrita y dirigida por Pau Miró, una historia dura de cinco hermanos que deben solucionar problemas de toda índole para su supervivencia en un barrio en depresión, viviendo todos de lo que puede proporcionar económicamente una lavandería. Forma parte de una trilogía que deberemos seguir su desarrollo ya que apunta una indagación estética muy atractiva donde destaca la calidad artística del equipo.
Una suerte de crónica sentimental a través de una serie de canciones de música ligera que se concretiza en un estilo de crooner italiano junto a un imitador patológico de Nino Bravo que se convierte en un espectáculo musical, divertido, peripatético en ocasiones. Nelly Blues que firman Marta Pérez, Xavi Mira y Alberto Ribalta, estos últimos a la vez intérpretes de esta coproducción entre T de Teatre y Los Tigres, que forma parte de la de difícil clasificación pero que divierte.
Cerró la edición de este año un extraordinario Hamlet presentado por La perla 29 con adaptación y dirección de Oriol Broggi que cuenta con un excelente reparto encabezado por Julio Manrique para ofrecernos una propeusta teatralmente impecable, cercana, tórrida, en una versión íntegra, en donde los elementos escenográficos se minimalizan para que crezcan las aportaciones actorales que se presentan excitantes, magníficas en ocasiones. Un Hamlet realmente importante, de los mejores presenciados por este cronista en muchos años. Un broche de oro para una edición de lujo de la Fira que contó, además, con un público entregado que llenó las salas.
Carlos Gil Zamora
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