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Estreno de ‘Patadas’ de proyectohandke
Deciones que marcan un antes y un después en la vida
Obra: Patadas.
Autor: Antonio Álamo.
Intérprete: Josu Eguskiza.
Escenografía: Proyectohandke.
Música: Ramón Bocanegra.
Vestuario: Astore.
Iluminación: A. Alonso.
Dirección: Ramón Bocanegra. Producción: Proyectohandke.
Duración: 90 min.
Lugar: Teatro Central (Sevilla).
Fechas: 6-8 de noviembre (20.00) | Lugar: Sala San Luis (Puerto de Santa María).
Fecha: 13 de noviembre.
Lugar: Teatro Cánovas (Málaga). Fechas: 23-24 de enero.
Lugar: Teatro Alhambra (Granada). Fechas: 6-7 de mayo. |
Ramón Bocanegra y Josu Eguskiza estrenan obra y compañía
en el Teatro Central de Sevilla con un texto de Antonio Álamo
El primer fin de semana de noviembre en el Teatro Central de Sevilla nacerá, oficialmente en ese bautismo de fuego que es el primer estreno, una nueva compañía. Se trata de Proyectohandke, una iniciativa conjunta de dos artistas que han coincidido en diversos trabajos a lo largo de la última década –en La Tarasca y Teatro Clásico de Sevilla–, el actor Josu Eguskiza y el director Ramón Bocanegra, creada con un doble objetivo: intentar entender qué es lo que lleva al género humano a cometer ciertos actos incomprensibles aunque habituales, y por otra, explorar la interpretación a través de sus límites. De este modo han optado por comenzar con un monólogo, género en el que un actor se mide a sí mismo. Solo, ante el peligro. Como le ocurre al personaje de Bloch en ‘El miedo del portero al penalty’, novela de Peter Handke en la que se han inspirado a la hora de crear Patadas. De ahí el nombre que han dado a la compañía. Y es que para Bocanegra la figura del portero y el penalti es una metáfora de la vida: “Queríamos hablar del destino, de cómo a partir de una opción, un hecho fortuito o un accidente puede variar el rumbo de nuestras vidas”.
A partir de esa figura, el dramaturgo Antonio Álamo ha escrito Patadas –con la que ha obtenido recientemente el accésit del Premio SGAE de Teatro–, la historia de un portero. Josu Terreros, aunque con los pies bien anclados en el césped, se balancea a derecha e izquierda. Está al límite de sus fuerzas físicas y psicológicas. Está siendo el partido más duro de toda su carrera deportiva, una carrera errática y llena de altibajos y contratiempos. Ahora debe tomar la última de las decisiones, y quizá su gloria final depende de ella: debe tirarse a la derecha o la izquierda. Es consciente de que de una decisión u otra depende el partido, y de este partido depende hundirse en el pozo de la desesperanza de quien ha sido algo y ahora es bastante menos. Lo único que le importa en el mundo es parar ese penalti. Suena el silbato del hombre de negro. Es el momento. El adversario ya está corriendo hacia la pelota para chutar el balón. ¿Se tirará a la derecha o se tirará a la izquierda? Serán los minutos más largos en la vida de Josu Terreros.
Tal y como lo describe el director del montaje, el personaje protagonista “es un hombre que representa a la mayoría de las personas, que tiene sus ideales y que se encuentra con una realidad determinada, sus circunstancias personales: le quedan dos o tres años para retirarse, no ha conseguido ser una estrella, sino el portero de un equipo mediocre... Su conflicto se establece entre el idealismo del guerrero, del que se siente miembro de un equipo unido con un fin común, y la vida real, donde cada quien se busca la vida para lograr un buen retiro, donde se les exigen las estrategias más rastreras para ganar el partido”.
Explorar los límites
“Aparentemente –dice Antonio Álamo– Patadas es una obra para un solo actor. Pero también está la multitud. Y la pelota. Y sus once enemigos”. De este modo, Eguskiza irá dando vida a otros personajes, con un planteamiento escénico que para el director resulta dinámico y atractivo: “Hay momentos en los que el protagonista imita al míster, y otros en los que se pone más profundo, entre los que se pueden encontrar vestigios de Hamlet o de Edipo. Esta es una gran metáfora sobre la vida, la individualidad, que llega a todo tipo de público, tanto si es aficionado al fútbol como si no”.
Aun siendo la prioridad, para los miembros de Proyectohandke, la interpretación y ese sentirse solo ante el peligro, de cara a la puesta en escena no han querido obviar los diferentes lenguajes contemporáneos, desde los audiovisuales al espacio sonoro, “no sólo con el objetivo de contextualizar, sino como apoyo del mundo interior, de reflexión, así como para contraponer éste con el mundo televisivo y el lenguaje publicitario que denota las contradicciones a las que se somete a los aficionados, apelando a su sentimiento con fines mercantilistas”. Así, para las grabaciones, los miembros de Proyectohandke han contado con la colaboración de diversas instituciones, desde RTVA al Real Betis Balompié.
El espacio escénico de Patadas recreará el área de meta, el espacio natural del portero, con su césped, su portería, y marcas de cal, mientras que a través de la iluminación se crearán los espacios más subjetivos. “Todo es muy sobrio. Lo fundamental es la palabra y la acción”, explica el director de este montaje que la compañía pretende estrenar en breve en versión en inglés y en euskera, puesto que Eguskiza –oriundo de Arrasate– domina ambos idiomas. “Sería para nosotros algo especial hacerla en euskera, porque en el camino está el placer”, sostiene el director.
Borja Relaño
Tras haber realizado diversas representaciones del mismo –incluso en el Sarajevo Winter Festival en Bosnia&Herzegovina–, entre los días 27 y 29 de noviembre en el Teatro Central de Sevilla tendrá lugar el estreno oficial de la obra (Espérame despierto) de la compañía MOPA, para la que los bailarines Juan Luis Matilla y Eloísa Cantón han contado con la colaboración en la coreografía y la dirección de Juan Kruz Díaz de Garaio, asistente de Sasha Waltz y bailarín de la compañía DV8 Physical Theatre. Este espectáculo tiene su origen en la coreografía ‘Supongo que quiero saber lo que viene luego’, con la que Matilla y Cantón llamaron a la puerta del bailarín y coreógrafo Juan Kruz, quien la supo transformar en la pieza que hoy presentan y que destaca por la intimidad del diálogo coreográfico que ambos personajes mantienen, construyendo su propio lenguaje del que se apropian y en el que sumergen al espectador. En palabras de Juan Kruz (Espérame despierto) refleja a “dos personajes en duermevela que parecen ajenos a quienes atestiguan la intimidad de su diálogo”. |
Entre el 30 de octubre y el 1 de noviembre, las compañías Teatroz y La Trapería presentan en el Teatro Cánovas de Málaga su nuevo proyecto conjunto, Se ha escribido un crimen, en la que bajo la dirección de Juanma Lara se propone una parodia de las series policiacas a las que nos tienen tan acostumbrados las televisiones. En palabras de sus responsables, “si cada vez que aparecía Jessica Fletcher en un sitio, alguien moría, cada vez que se encuentren con los actores de Teatroz la risa les matará. Pero no se preocupen, son de esas muertes de mentira, como cuando eran pequeños y de su propia mano hacían una pistola y la disparaban diciendo: Pañum, pañum”. No en vano, Se ha escribido un crimen desvelará situaciones policiacas cargadas de paradojas: el interrogador interrogado, policías negociadores que pretenden salvarnos la vida y sólo consiguen arruinárnosla, las conversaciones de un policía antidisturbios hablando con su compañero de trabajo en plena faena, preocupado por la educación de su hijo. |
Los aniversarios son buenos momentos para echar un vistazo atrás. Así parece haber pensado el coreógrafo y bailarín Fernando Hurtado, que quiere celebrar el décimo aniversario de su compañía tal y como comenzó su andadura, con un solo de su fundador, que realiza un viaje por su danza, por su vida, por él mismo en definitiva. Dejaré de quererte. Te lo juro es la pieza que, dentro de dicho marco, estrena en la malagueña Sala Gades los días 28 y 29 de noviembre. Con un estilo que él mismo define como “cuando uno no sabe hacer las cosas de otra forma”, Hurtado hace una parada en el camino para tomar perspectiva y analizar estos diez años de trabajo y también de vida personal. Y lo presenta con la ilusión de ver que un proyecto que nació sin una intención determinada ha terminado por convertirse en casi un proyecto de vida. Fernando Hurtado ha basado su danza en un concepto tan sencillo como saber mirar, mirar lo que nos rodea para transmitir a través del movimiento, para crear algo original, como es el caso de piezas como ‘Un gramo de locura’ o ‘De los afectos’. |
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