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Nexoteatro estrena ‘Las presidentas’ de Werner Schwab
Tres limpiadoras incapaces de lavar sus propias vidas
Obra: Las presidentas.
Autor: Werner Schwab.
Intérpretes: Maribel Salas, Sol Maguna, Gemma Martínez (Versión en castellano), Lola Markaida, Karmele Larrinaga, Justi Larrinaga (Versión en euskera). Iluminación: Alaine Arzoz.
Dirección artística, estilismo: Peccata Minuta.
Dirección de arte: Mónica Ausín. Dirección: Ricardo Padilla.
Producción: Nexoteatro.
Duración: 90 min, Lugar: Lizeo Antzokia - Gernika.
Fecha: 9 y 10 de octubre.
Hora: 20.00. |
Tres mujeres de clase baja que viven enfrentadas a la penuria de su propia existencia son las protagonistas de Las presidentas del escritor austriaco Werner Schwab que la compañía Nexoteatro estrena en sus versiones en castellano y en euskera con elencos interpretativos diferenciados. La pieza de Schwab, dramaturgo que murió en 1994 y que está considerado como uno de los escritores más controvertidos de los últimos 30 años, permite un acercamiento a la realidad del país centroeuropeo a través de estas mujeres “que son incapaces de afrontar los problemas que van acumulando por su educación ultracatólica heredada del nazismo y por el tradicionalismo excesivo al que viven arraigadas” según apunta el director Ricardo Padilla, que reconoce que “algunas de las características de las protagonistas, salvando las distancias, tienen relación con cierta idiosincrasia vasca”.
Erna, Grete y Mariedl son las tres protagonistas de esta contundente comedia negra que se desarrolla en casa de la primera, en 1991 en Austria aunque según Padilla “viven ancladas veinte años atrás”. El trío protagonista encarna a tres limpiadoras que, paradójicamente, se han dedicado a algo que son incapaces de hacer con sus vidas: ‘limpiar’ lo que ellas mismas llevan encima. Además, inmersas en la decadencia humana y física en la que viven, se dedican a controlarse las unas a las otras. Erna es una mujer que vive aferrada a los valores y las figuras de un mundo de orden, mientras que Grete es un personaje que lejos de estar preocupado por las formas también defiende la mano dura para obtener el sometimiento y la “aparentemente retrasada mental” Mariedl es “el saco de las hostias de las otras dos”.
Para llevar al escenario esta pieza que presenta “una metáfora de la mierda aunque no se vuelve repugnante sin más”, según apunta Padilla que defiende la “gran calidad dramatúrgica” del texto de Schwab, el director ha insistido en el humor sórdido pero bien hilado de la pieza original, a pesar de reconocer que el lenguaje de Schwab resulta difícil de traducir pero de gran interés debido “al gran número de juegos y recursos lingüísticos de los que se vale que están llenos de dobles intenciones”.
Presencia contundente
Aunque tanto la versión en euskera como la de castellano tienen una dramaturgia común y un mismo posicionamiento, Padilla defiende que la presencia de elencos e idiomas diferentes y las tendencias que se van manifestando hacen que se trate de propuestas independientes y diferenciadas, sin que la una sea un calco de la otra. El espacio escénico común a ambas propuestas, en cambio, muestra una estancia no realista en lo que “las actrices tendrán una presencia contundente” en un escenario en el que un mismo objeto servirá para representar enseres dispares. A diferencia de otras producciones de esta obra, las intérpretes no permanecerán estáticas en un mismo lugar sino que tendrán movilidad y aunque la mayor parte de la representación se realizará a la italiana, la puesta en escena busca romper la cuarta pared con la pretensión de “activar al espectador que puede ‘ubicarse’ viendo a otros espectadores”, apunta Padilla.
En este espectáculo el director persevera en el concepto de integrar en la dramaturgia la escenografía, el vestuario y el resto de elemento que forman parte de la representación del texto de un autor que escribía “con la conciencia alterada por los efectos del alcohol y las drogas, pero que resulta increíblemente redondo”.
J. G.
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