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Estreno de ‘Del maravilloso mundo de los animales: Los Corderos’
Histrión Teatro se sumerge en el universo de Veronese
Obra: Del maravilloso mundo de los animales: Los corderos.
Autor: Daniel Veronese.
Intérpretes: Gema Matarranz, Paco Inestrosa, Enrique Torres, Manuel Salas y Elena de Cara.
Escenografía: Álvaro Gómez Candela. Iluminación: Juan Felipe Augustín. Director: Daniel Veronese.
Producción: Histrión Teatro.
Lugar: Teatro Central de Sevilla (Sala B).
Fecha: 22-25 Octubre.
Hora: 20.00 Horas. |
La compañía Histrión Teatro estrenará el día 22 de octubre Del maravilloso mundo de los animales: Los Corderos de Daniel Veronese, quien se ha encargado de la dirección del montaje para la compañía. La pieza se podrá ver hasta el día 25 en la Sala B del Teatro Central de Sevilla y después recalará en el Festival RECLAM de Castellón el 19 de noviembre, y entre el 4 y el 6 de diciembre será presentada en el Teatro Cánovas de Málaga. Veronese afirma que “es una de mis primeras obras. Se trata de un material que siempre quise montar y no tuve oportunidad, pero al encontrarme con el grupo renació mi interés al ver que a ellos también les interesaba”.
El motivo de la elección de esta obra de Veronese fue, en palabras de Gema Matarranz, integrante de la compañía, porque “cuando contactamos con Daniel, teníamos un reparto especial, había más hombres que mujeres, y yo quería intentar que todo el elenco estuviera en este proyecto porque me parecía un buen regalo y buscando obras era difícil. Leyendo las obras de Daniel, y ya descartando que tenía que ser otro tipo de elenco, leí esta obra que me pareció que era lo que yo buscaba de este autor, inquietante, oscura, con toques de humor y muy bien escrita. Notaba un poco que el final no estaba del todo cerrado, lo hablamos con él y le pareció estupenda esa idea, porque él necesitaba un punto donde agarrarse”.
Es por tanto una obra con diferencias comparada con la que escribió en 1992, “obviamente adaptarla a estos tiempos era lo que más necesitaba. Notaba que debía hacerle muchas correcciones al material. Siempre corrijo mucho al ponerle a trabajar con los actores, en este caso al tratarse de una obra de otra etapa dramatúrgica, la necesidad era mayor”, apuntaba el director. El eje sigue siendo una familia aunque ahora no está ubicada en Argentina, bien podría ser de cualquier lugar, “yo creo que lo hemos acercado todo a nosotros y al tiempo en el que estamos, está más cercano a cualquier lugar del mundo que en la obra original que estaba concentrado en Argentina y en un momento determinado. Se ha universalizado”. Una familia que vive en un edificio determinado, “que de alguna forma es el mismo edificio de ‘Mujeres soñaron caballos’, que es un edificio especial y con un mundo interior peculiar y particular”.
La obra transcurre en tiempo real y la historia cuenta cómo Berta y Tono deciden en un momento dado arreglar una cuenta del pasado con un amigo “o más que amigo de los dos” llamado Gómez. El resto de los protagonistas se completan con un vecino muy allegado a la pareja y la hija de ésta “y a partir de ahí, en una hora, realizan la acción”. Historia que queda en suspense hasta que la descubran los espectadores, puesto que no se pueden desvelar los entresijos de la trama sin desvelar la conclusión de la historia, ya que “los tres últimos minutos son muy importantes” y Veronese reconoce que “si bien hay una temática familiar concreta –perversa y peligrosa– es entre los textos no siempre dichos donde circula la teatralidad. No todo está dicho o explicado”.
Lo que sí muestran estos personajes en esta trama familiar es que todos son corderos y todos son lobos, ninguno queda excluido de culpa y todos son víctimas al mismo tiempo. Con esta pieza la compañía quiere poner de relieve “cómo somos, cómo es el ser humano, hasta dónde te expones, hasta dónde eres capaz de llegar o bien porque hay algo que te lleva pasando mucho tiempo y necesitas solucionarlo, o qué frágil puede ser una adolescencia, hasta dónde y qué tipo de violencia puede uno desarrollar... son tantas cosas y toda cercanas”.
Una habitación pequeña albergará a estos cinco personajes, provocando una situación oscura e intrigante que en momentos se vuelve cómica, sin dejar de reflejar la intensidad del texto de Veronese, tomando como eje la disolución familiar.
La compañía, para llevar a cabo el montaje de la pieza, viajó a Argentina donde tuvieron oportunidad de trabajar con el propio Daniel Veronese, un trabajo que Gema Matarranz describe como “amable, gratificante y todos nos volvemos con la sensación de que ha sido un regalo. Conocer a Daniel y su forma de trabajo a mí me ha dado muchísima fuerza y ha sido un placer trabajar con él”. Un trabajo que se ha ido creando a medida que se iba haciendo, desarrollando el proyecto, cambiando cosas al momento y llegando a conseguir el ritmo vertiginoso que tiene y requiere la obra.
La puesta en escena, y en definitiva la pieza, es como si el público tuviese la oportunidad de observar por la mirilla de una casa y ver lo que sus ocupantes hacen, lo que dicen, lo que hablan. Una propuesta que se aprecia más vista desde muy cerca, estando casi encima de los personajes, viendo cada pequeño movimiento.
Algo que le ocurre también al director, “me interesa en estos casos que alguien se asome como se asoma a una ventana y observa –sin ser observado– un suceso familiar. En ese caso ningún integrante de la familia en cuestión se detendría demasiado en explicarnos qué estamos viendo o de qué nos están hablando, solo aceleraría las cuestiones que él considera importantes y las ejecutaría. Lo que sí puedo llegar a ver entonces que lo que los personajes hacen es lo que tenían que hacer, y no otra cosa”.
Eider Suso
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