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    20 Muestra Internacional de Teatro Contemporáneo de Santander

     


    Todo un personaje histórico e histriónico

    Obra: Cantando bajo las balas.
    Autor: Antonio Álamo.
    Intérpretes: Adolfo Fernández, Mariano Marín.
    Dirección artística: Jose Ibarrola. Iluminación: Roberto Cerdá.
    Música:
    Mariano Marín.
    Dirección:
    Álvaro Lavín.
    Producción:
    K Producciones.
    Duración:
    1 hora 15 minutos.
    Lugar: Teatro Casyc - Santander. Fecha: 13 de noviembre.
    Hora: 20.30.

     

    Adolfo Fernández se convierte en Millán Astray en el cabaré político-militar ‘Cantando bajo las balas’ que presenta K Producciones


    Un alma herida, un ángel caído, un buscador de honor que buceó en el código samurai para llenarse la boca de palabras atroces, un amante de la muerte y los actos violentos, un personaje incómodo, patito feo y oveja negra y, lo peor, un perdedor nato, sin la astucia que caracterizó a su jefe”. Así definió el escritor Antonio Álamo a Millán Astray, el militar al que da vida Adolfo Fernández en el espectáculo Cantando bajo las balas, obra de Álamo que cuenta con la dirección de Álvaro Lavín y que presenta K Producciones. Este cabaré político-militar muestra al fundador de la Legión Española y protagonista del primer acto oficial del franquismo que se celebró en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca el 12 de octubre de 1936, y en el que Millán Astray y Unamuno se enfrentaron “con una violencia inesperada, llegando casi a las manos, al punto de que este último estuvo a punto de ser linchado por los legionarios y los falangistas presentes, algo que sin duda hubiera sucedido”, apunta Álamo. La mediación de la Carmen Polo, la esposa de Franco, evitó que el altercado tuviese peores consecuencias para Unamuno.
    El coprotagonista de aquel acto en el que expresó la célebre expresión “¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte!” a la que Unamuno respondió con la sentencia “Venceréis pero no convenceréis”, se presenta en Cantando bajo las balas como si se tratase de un espejo de su propia persona al mostrarlo como un esperpento en sí mismo. Este espectáculo necrófilo, por lo tanto, “enfrenta a las dos versiones de una España convulsa por el inicio de la Guerra civil”, según Álamo, aunque es sólo Millán Astray quien se atreve a hablar, ya que tenía “un par de huevos” según señala el director.

    Una persona normal

    El discurso que sobre el escenario ofrece Adolfo Fernández muestra a un Millán Astray que Lavín define como “todo un personaje” y que resulta “altamente atractivo desde el punto de vista interpretativo porque se trata de un personaje con muchos filos y lo que tratamos de poner en escena son las cuestiones que para él resultaban importantes”. Tras esa personalidad se muestra a una persona “normal y corriente” pero que resulta “muy interesante de estudiar e investigar, porque tenía una cultura muy vasta”, aunque el director reconoce que en el fondo tenía “un punto rarísimo y para nosotros resulta desconocido saber de dónde sale esta gente que campaba a sus anchas”.
    Lo que pretende ser una circunspecta disertación se muestra salpicada una y otra vez por algún chiste soez, chascarrillos y por una serie de canciones que, aunque están basadas en las que se escuchaban en aquella época, “actualizadas por Mariano Marín, que ha realizado nuevas versiones y les ha dotado de nuevos ritmos”. Además de “hacer posible que Millán aparezca ante nosotros”, el propio Marín, encarnado como ‘España’, interpreta al piano las composiciones que él mismo ha creado mientras que Fernández canta esos temas “como si estuviese en la ducha”.
    Al protagonista de la obra “le gustaba mucho cantar y cada dos por tres se ponía a tararear haciendo ejercicio de poder”, aunque la revisión que se realiza en la obra del ‘cancionero legionario’ elude cualquier pretensión de hacer una revisión de la memoria histórica. Por esa razón han evitado hacer mofa de ese cuerpo militar aunque Lavín admite que “si te enfrentas a todo ello, de por sí, resulta divertido por las cosas tan ridículas en las que hacen hincapié y en las que basan sus sentimientos”.
    Además de los personajes a los que dan vida Adolfo Fernández y Mariano Marín, sobre el escenario se muestran las figuras que representan a otros individuos que estuvieron presentes en el acto celebrado en la universidad salmantina que, al igual que la escenografía y el resto de elementos gráficos creados para este espectáculo han sido ideados por Jose Ibarrola. En opinión de Lavín los muñecos que representan a los militares, religiosos o autoridades civiles resultan “espeluznantes” y, mediante las propuestas aportadas por Ibarrola durante el proceso de producción el espectáculo se fue “reconstruyendo continuamente porque mediante la plástica que nos propone aporta gran cantidad de información”, apunta Lavín.

     

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