|
|
FIT
24 Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz
|
Veronese, Tolcachir y Giménez
Daniel Veronese presenta dos obras sobre Hedda Gabler y Casa de muñecas de Ibsen · Timbre 4 y La Cochera completan la delegación argentina
Tras presentar su adaptación de ‘Tres hermanas’ y ‘Tío Vania’ de Chéjov en sendos montajes titulados ‘Un hombre que se ahoga’ y ‘Espía a una mujer que se mata’, Daniel Veronese vuelve con el mismo juego, pero distintas fichas. En esta ocasión ha creado una doble mirada que podrá verse íntegramente en esta edición del FIT y que se compone de El desarrollo de la civilización venidera y Todos los grandes gobiernos han evitado el teatro íntimo, sobre ‘Casa de Muñecas’ y ‘Hedda Gabler’ de Henrik Ibsen, respectivamente, interpretados por dos elencos diferentes pero en torno a una misma reflexión que Veronese resume así: “En ambos casos son sendas estacas que aún hoy siguen haciendo sangrar instituciones incómodas frente a textos ¿fuera? de su tiempo. Como dos curvas se tocan en el vértice de las cuentas pendientes”.
De hecho, con estas dos obras, el que fue fundador de El Periférico de Objetos confronta a Nora, la mujer que buscando la libertad abandona a su marido y a sus hijos, con otra de las heroínas creadas por el dramaturgo sueco, Hedda Gabler, incapaz de dejar su estable y burgués vida por cumplir sus sueños, para concluir que “es maravilloso leer Casa de Muñecas y todavía pensar: ‘pero aquí una madre –una mujer– está abandonando a sus hijos…’. En nuestras cabezas sigue obviamente refrito un pensamiento diferenciado sobre posibilidades, riesgos y suertes fatales a padecer según el sexo que portemos. En espejo deformado, Hedda, dueña de una impermeabilidad asombrosa frente al espíritu humano y a la necesidad del próximo se presenta como una tenaz defensora de lo que ella quiere y siente frente al mundo. Por eso su inquieto pensamiento femenino se clava con tanta facilidad en la médula de un tejido social hipócrita e insatisfecho”.
Recordado por haber presentado ‘La omisión de la familia Coleman’, el joven autor y director Claudio Tolcachir y su compañía Timbre 4 regresan con su segundo trabajo Tercer Cuerpo, la historia de un intento absurdo. En ella, se introduce al espectador en un espacio de trabajo, una oficina, donde desde dos mundos diferenciados se van desgranando las vidas de cinco personajes –Sandra, Moni, Héctor, Manuel y Sofía–, cinco deseos de amar, cinco personas incapaces. Y sin embargo, tal y como advierten los miembros de Timbre 4, el eje espacio-tiempo, como unidad convencional, se quiebra aquí dando paso a una homologación de situaciones diversas que conviven en un mismo espacio, un espacio que es uno y muchos a la vez.
La presencia argentina se completa con la representación de Choque de cráneos (Aguafuerte) que realizará el Grupo de Teatro La Cochera de Córdoba, que ha recuperado este montaje casi dos décadas después de su estreno. Dirigido por Paco Giménez sobre las piezas ‘Los Siete Locos’ y ‘Los Lanzallamas’ de Roberto Arlt, la obra cuenta con un planteamiento metateatral donde, como explican desde La Cochera, la acción transcurre como en una extensa función de guiñol, a veces de gran guiñol: “Los personajes están ligados entre sí por la desorientación que revoluciona la conciencia. Comediantes, cínicos o aventureros, que ensayan el drama escrito por Roberto Arlt como si se tratara de un maravilloso mecano. Ellos quisieran amar algo, creer en algo, pero ese don de fe les esta negado. No son simpáticos, pero contienen verdades que merecen ser escuchadas”.
Daniel Veronese: “lo que me interesa es el rol y el accionar de esas mujeres tan distintas”
Tras el proyecto Chéjov, regresas ahora con un díptico sobre obras de Ibsen. ¿Es una continuación del trabajo anterior, pero sobre la obra del autor sueco?
No, no intento hacer dípticos, al menos como procedimiento experimental. Con Ibsen pensé en un momento realizar las dos obras como una primera parte y una segunda de una obra mayor. Nora yéndose de casa y volviendo como Hedda. Luego no logré articular esta idea y quedaron dos obras separadas con algunas cuestiones que las unen, pero pueden verse por separado sin problema.
¿Qué te interesó de ellas? Quizás un enfrentamiento Nora/Hedda Gabler? ¿Es cierto que las viste en un principio como un mismo personaje?
Bueno, ya lo anticipé en la pregunta anterior. Lo que me interesa era el rol y el accionar de esas mujeres tan distintas. Sus correlatos sociales y sicológicos y ver cómo se podrían incluir en un solo devenir dramático. Pero como dije no pude hacerlo. Debía torcer demasiado las obras y ya eran difíciles de plantearlas orgánicamente así, individualmente, como fueron escritas, como para además articularlas de una tercera manera diferente a los originales.
¿Qué hay de los títulos? ¿Qué aportan de tu visión sobre la obra de Ibsen? Ambos tienen un punto de vista desde lo colectivo.
Me gustaron esos títulos. No pienso demasiado en ellos. “El desarrollo…” es el libro que destruye Hedda. Y “Todos los grandes gobiernos…” toca temas que rodean a Nora y demás ocupantes de esa casa.
En esta ocasión las presentas conjuntamente. ¿Hay complementariedad entre las dos obras? ¿El espectador que vea una sola de ellas puede quedar ‘cojo’? ¿Por qué un elenco distinto para cada una de ellas?
Porque son dos obras que resultan independientes. Las une una escenografía en común, el autor que versioné y mi dirección. Repito: pueden verse por separado.
Ya lo hiciste en ‘Un hombre..’ y ‘Espía...’. ¿Qué aporta una escenografía diseñada para otra obra? ¿El espacio tiene memoria?
Tener una escenografía extranjera al proyecto me impone trabajar en un espacio creado (y limitado) para otra obra que ya no está. Ver suceder cosas en un espacio que no fue diseñado para eso me produce liviandad. Me da aire. Obviamente veo o creo que el tema espacial (o la supuesta dificultad que debería tener) es superado por el trabajo y olvidado. Es como decir: Bueno ¿qué pasa realmente en este lugar? E internarme concretamente en otras cuestiones. No sé si se me entiende, pero en vez de convertirse en un problema más, en mi caso se convierte en una solución. Es una cuestión de actitud. |
|