
La compañía boliviana Teatro de Los Andes y su director César Brie proponen una revisita a La Odisea de Homero, para reflexionar sobre la emigración en su faceta más dramática, la que enciende sentimientos de xenofobia, que abre heridas, que interpela a las sociedades y a sus estructuras de poder. Esta es la historia de Homero, sobre el viaje, la familia, la guerra, los sueños, la espera, el asedio a la mujer y la venganza. Es, asimismo, la aventura de millones de Ulises que se hacinan en trenes para llegar a Estados Unidos, que caen en manos de las maras, que se hunden con sus barquitos en su viaje hacia el norte. Y es también la historia de un país, la Bolivia actual, que como dice Brie, “cambia en modo dramático, donde cada mes se arriesga el choque violento y a último momento se encuentra el modo de evitarlo. Un país atravesado por fortísimas tensiones, renacidas esperanzas y cambios radicales. (...) También de este momento, capital para nuestro martirizado país, este trabajo es testimonio”. |

Un poema épico burlesco como la Gatomaquia de Lope de Vega ha inspirado a la compañía uruguaya La Cuarta, que bajo la dirección de uno de los hombres de teatro con mayor trayectoria de su país, Héctor Manuel Vidal, lleva a escena las siete silvas de que se compone la obra del Fénix. Siete pasajes, siete aventuras, siete vidas vividas por Marramaquiz, Micifuf, Zapaquilda, Garfiñato y Micilda, que la compañía lleva a escena utilizando un estilo diferente, pero manteniendo en todas ellas su esencia y su verso, ya que como sostiene el director del montaje, “con verso sencillo y fluido que resiste con frescura el paso de los siglos, ironiza sobre la pacatería, el culteranismo, la habladuría, las controversias literarias y otras gatomaquias que el público de hoy sabrá relacionar. También aparece aquí la guerra, y más allá de todo planteo antibélico, nos recordará que hubo épocas en que las guerras las hacían los guerreros e incluso los mandos corrían algún riesgo”. |

El chileno Jaime Lorca, fundador de la mítica La Troppa, llega al escenario de la Sala Central Lechera con su actual proyecto El Viaje Inmóvil y su montaje Gulliver sobre la novela de Jonathan Swift. Acompañado en escena por Teresita Iacobelli y los manipuladores Alicia Quesnel y Enrique Gómez –que dan vida a enanos y gigantes–, Jaime Lorca dota de vida a este personaje que ratifica en sus propias vivencias lo que sostienen los filósofos cuando nos dicen que nada es grande o pequeño sino por comparación. De su mano, Gulliver recorrerá los diversos pabellones que se irán presentando ante sus narices, ignorante de su situación de cautiverio, avanzará y retrocederá, subirá y bajará arrastrando sus cadenas en busca de la puerta que lo lleve de regreso a su bien amado mundo propio. En palabras del director: “La criatura se nutre del genio de Jonathan Swift que con su pluma cruel entrega un retrato descarnado y detallado de la frágil y voluble naturaleza humana”. |