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    XXIV Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami

    Con Colombia en el corazón que en el escenario no pudo ser

    Rocío Carmona

    El pasado mes de julio, como cada año, se celebró en Miami el Festival Internacional de Teatro Hispano organizado por Teatro Avante que en su vigésimo cuarta edición estuvo dedicado por primera vez a Colombia. Una vez más, tal y como asegura su director, Mario Ernesto Sánchez, el Festival de Miami “cumplió su misión”, la de “preservar la cultura hispana dentro de los Estados Unidos”. Aunque no haya sido tarea fácil, ya que han tenido que luchar con unas cada vez más escasas colaboraciones económicas, y contra las restricciones americanas en materia de visas, que han ocasionado una pobre participación de compañías colombianas en el festival; tanto es así, que sólo una representó al país homenajeado.
    Aún así, Colombia estuvo presente. Colombiana es Marta Visbal, la artista que diseñó el cartel de este 2009; y colombiano es el hombre de teatro al que este año se le otorgó el ‘Premio a una vida de dedicación a las artes’: el maestro bogotano, Santiago García, fundador y director del Teatro La Candelaria. La ausencia de García y de su grupo por causas de salud, fue lamentada durante el festival, pero Mario Ernesto Sánchez tenía claro desde el principio a quién le dedicarían el homenaje este año porque “cuando hablas de un premio a un teatrista que ha dedicado toda su vida al teatro y hablas de Colombia, tienes que hablar de Santiago García (…) porque Santiago además de ser un artista y dedicar toda su vida al teatro, es maestro y ha revolucionado el teatro en Colombia; y La Candelaria ha tratado de llevar el teatro al pueblo, a la gente pobre de su país.”
    Pero además, Colombia fue también el eje central del componente educativo que cada año dirige la doctora Beatriz J. Rizk, en el que profesionales y especialistas del teatro latinoamericano como Lucía Garavito, profesora de la Universidad de Kansas o Víctor Viviescas, de la Universidad Nacional de Colombia, entre otros, debatieron “Las perspectivas del teatro colombiano y los paradigmas recientes del teatro latinoamericano”. Unas jornadas en las que el tema más común fue la violencia, tanto en la joven dramaturgia colombiana como en la del resto de Latinoamérica. Y es que, según explicaba Rizk, esta generación de dramaturgos es la que “hereda la problemática entera de la época de los militares. En las generaciones anteriores, los militares no se habían enjuiciado, es por eso que las nuevas generaciones son las que están enjuiciando ahora lo que pasó” y todo esto se está reflejando en la escena latinoamericana, con obras de gran violencia como las de los colombianos Fabio Rubiano o Felipe Vergara, entre otros muchísimos ejemplos de los países vecinos.
    La doctora Rizk, investigadora del teatro latinoamericano, y gran conocedora de otro de los iconos del teatro colombiano como fue Enrique Buenaventura, sumó a todo este material la presentación de su libro “El legado de Enrique Buenaventura”, una reedición de su tesis doctoral con una nueva estructura basada en la temática de las obras del maestro caleño. La investigadora colombiana destacó la labor teórica de Buenaventura, pero por encima de su metodología de la creación colectiva, que ha marcado indeleblemente al teatro latinoamericano, acentuó su aportación “en el sentido de que todos los que están sobre el escenario, aportan y escriben sobre el escenario y el director es un organizador de códigos.”
    La apertura de este Festival, que comenzó el pasado 9 de Julio, estuvo a cargo de la única compañía que representaba al país homenajeado. Los ojos del hermano eterno, de Bogotá, inauguró la vigésimo cuarta edición del FITH de Miami con Carta de una desconocida, del austríaco Stefan Zweig, dirigida por Manuel Orjuela. Una propuesta en la que la historia de esta mujer, que decide de una vez por todas expresar sus sentimientos, es contada a manera de monólogo por las cinco actrices que van representando a la mujer en las diferentes etapas de su vida.
    Con tres compañías, México fue el país, de los cuatro participantes, con más presencia en el FITH. La máquina de Teatro, de Ciudad de México, rescató las raíces prehispánicas de su pueblo con Nezahualcóyotl. Una obra escrita y dirigida por Juliana Faesler, que toma como hilo conductor la vida y poemas del gobernante precolombino del mismo nombre, y que a través de idas y venidas en el tiempo y en el espacio, plantea conflictos del ayer y el hoy mexicanos. También en las raíces mexicanas, aunque de otra índole, bucearon los integrantes de Cornisa 20 con su Mariachi Clown, que llegados desde Guanajuato, fueron los encargados de celebrar el Día Internacional del Niño que, cada año, el Festival de Miami dedica a los más pequeños.
    Kraken Teatro fue la tercera compañía que llevó el nombre de México a los escenarios de Miami. Lo hizo con El Evangelio según Clark, una versión políticamente incorrecta de la vida de Jesús estrenada en Julio de 2008, en la que el hijo de Dios y Superman se disputan el protagonismo de la historia. Un enorme y versátil columpio de 3 sillas, le sirve a este grupo de cuatro actores dirigidos por Richard Viqueira, para desarrollar esta lucha de intereses en la que todos quieren contar la historia a su manera. Con un virtuosismo acrobático con el que desarrollan técnicas del género de la carpa, el cabaret o el musical , los actores involucran además al público en determinados momentos de la historia, como la lapidación de María Magdalena, con un humor que bien podría recordar al distanciamiento utilizado por los británicos Monty Python.
    Desde España llegaron este año dos compañías murcianas: Alquibla y Teatro Los claveles. La primera, que ya había visitado el Festival en la pasada edición con El día más feliz de nuestra vida, regresó con una adaptación de José Ramón Fernández, del clásico lorquiano, Bodas de Sangre. Antonio Saura, interesado en colorear sus obras con la tradición del levante español, incluye elementos de su tierra como las canciones populares murcianas que son cantadas ‘a capella’ por los actores. En esta versión, que cuenta ya con seis años de vida, la historia de la muerte se repite en la mente de la madre y aparecen alegorías vivas como la incandescente luna lorquiana.
    También murcianos son Paca García y Aniceto Roca, los integrantes de Teatro Los Claveles, que demostraron una vez más la universalidad de la literatura ibérica con Clásicos Españoles, un original espectáculo de títeres formado por fragmentos de tres clásicos de las letras españolas como Romance del enamorado y la muerte, Don quijote de La Mancha (de Miguel de Cervantes) y Don Juan Tenorio (de José Zorrilla). Cada uno de los fragmentos tiene una escenografía y un tipo de títeres diferente, todos ellos elaborados por los propios actores. El espectáculo va evolucionando desde los aires oníricos del Romance del enamorado, a la frenética actividad muda de Don Quijote y Sancho que se mueven bajo el ritmo del Amor Brujo de Manuel de Falla, para terminar con el humor de un desastroso Don Juan que enamora a su Doña Inés cantando tango.
    El teatro latino realizado en los Estados Unidos, estuvo representado por dos compañías de Miami y una de Los Ángeles. Ésta última, Company of Angels, presentó Días y Flores, la historia de dos hermanos cubanos criados en los Estados Unidos y amarrados a unos estereotipos étnicos y culturales de los que no se sienten parte. Oliver Mayer, de origen chicano-americano, escribe y dirige esta obra, en la que por primera vez se aleja de los problemas de los chicanos en Los Ángeles, para adentrarse en la universalidad de esa generación de latinos criados o nacidos en una cultura que no es la de sus padres, pero marcados, para bien o para mal en una sociedad como la americana, por la huella de sus raíces. A pesar de que Mayer se enfrentó a muchos retos, ya que era la única obra presentada en inglés y planteaba desde fuera el conflicto cubano en una ciudad como Miami (epicentro del exilio de ese país), utilizando además versos y canciones de un cantautor controvertido para buena parte del exilio cubano como es Silvio Rodríguez, el público respondió satisfactoriamente y durante el debate que se abre tras cada estreno se intercambiaron historias reales y personales con los actores.
    El Teatro Prometeo, perteneciente al Miami Dade College, escogió un clásico como Otelo, para graduar a la primera promoción de alumnos de su programa profesional de actuación. El drama de los celos, adaptado por la dramaturga cubana Raquel Carrió, sorprendió por la envergadura de su montaje. Con unos coloridos y fantasiosos vestuarios de época, diseñados por Pedro Noah y Jorge Balmaseda, y con una escenografía basada tan sólo en varias plataformas de diferentes niveles y un telón rojo de fondo, Lilliam Vega logró crear momentos mágicos gracias a la rica simbología de sus imágenes, como la aparición de una Tórtola como profecía de la muerte a través de los versos del poeta cubano José Martí, o el asesinato de Desdémona entre los velos de una jaima árabe.
    Teatro Avante, organizador del Festival, fue el encargado de cerrar la edición de este 2009 con un clásico de la dramaturgia cubana, Aire Frío de Virgilio Piñera, en la que se detallan las vicisitudes de una familia cubana a lo largo de casi 20 años de su historia. Después de casi una década dedicado fundamentalmente a la organización y dirección del Festival y rodeado de un valioso elenco, Mario Ernesto Sánchez regresó a la dirección en el trigésimo aniversario de la compañía, y lo hizo con una fresca y polémica adaptación de este clásico, que consiguió tanto alzar al público en aplausos durante los cinco días de representación, como suscitar la controversia entre los defensores más puristas de Piñera en Miami.
    Reconocimiento en el FIT de Cádiz
    Además de haber cumplido su misión y de haber obtenido un éxito de público en esta vigésimo cuarta edición, el FITH de Miami está de enhorabuena porque en octubre recibirá el premio Atahualpa del Cioppo, que desde el año 2000 otorga el Festival Iberoamericano de Cádiz a aquellas personas o instituciones que se han distinguido por su labor en el impulso de los valores del teatro latinoamericano.
    “Estamos muy orgullosos y honrados por este premio”, reconoce Mario Ernesto Sánchez, “sobre todo viendo a los otros premiados en años anteriores; entramos en una lista bastante digna y hermosa y merecedora de este premio”, entre los que se encuentran el Festival Internacional de Teatro de Manizales, la Cuadra de Sevilla, Enrique Buenaventura o La Zaranda.
    Teatro Avante ya está preparando el Festival del próximo año, que celebrará su cuarto de siglo y que estará dedicado a México en el aniversario del Bicentenario de la Independencia del país y en el que también conmemorarán los cien años de la Revolución Mexicana.

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