Para inaugurar la edición de este 2009, Trapezi presentó la primera producción del CAER-Centre d’Arts Escèniques de Reus, Concert en clau de risc, dirigido por Manuel Trías que con la dirección musical de Pascal Comelade tocando en directo junto a la Bel Canto Orquestra nos proporcionó una intensa media hora de espectáculo en estado puro, cama elástica a cargo de Le Botrio, manipulación de cuerda del Sr. Sets, mano a mano de Daromai y el mástil chino de Anicet Leone, todos a gran altura, todos limpios, sin preámbulos. Una espléndida manera de arrancar.
Un curtido feriante comentaba que Reus parece la ciudad ideal para este tipo de encuentros. Las calles animadas constantemente por ‘El Elefante del Trapezi’, recordando la existencia del circo que se pueden encontrar los transeúntes en itinerancia o en un gran número de plazas o paseos donde acogen actuaciones diversas, de todos los formatos, de todas las intenciones. Y por la noche a La Palma, a ver un programa de variedades circenses, con música en directo, para placer de todos.
Pasamos una de esas sesiones “golfas” admirando a los miembros de Akoreacro haciendo parte de su repertorio de equilibrios, malabares y un mano a mano realmente fantástico, junto a los Zindare y sus acrobacias cómicas o la manipulación de la cuerda de Sergi Parés.
La producción del CAER junto a Àticus, Déu n’hi do instala su estructura metálica en el paseo donde se apoyan para mostrar una serie de técnicas de riesgo, siempre presididas por un sentido del humor que se retroalimenta y convierten las sensaciones en emociones.
Con carpa propia se presentaban los franceses de Cirque Aïtal y su conmovedor espectáculo La piste lá, cuatro artistas y dos técnicos que logran imágenes sugerentes, deliciosos momentos en donde el virtuosismo, la capacidad física, el riesgo, la habilidad se mezcla con la música, la sensibilidad, el poderío, convirtiendo sus dotes energéticas en una fuente constante de sorpresas y de números que parecen sucederse como salidos de una lógica perteneciente a los sueños. Una muestra más que elegante del nuevo circo en donde lo importante es el trabajo de los artistas, su conjunción, el acomodo de todas las virtudes al servicio de una misma idea.
Coma Idyllique de los también franceses Cie Hors Pistes, presentó en el Teatre Bartrina un sólido trabajo con una puesta en escena muy teatral, con una escenografía que interviene de manera constante en el discurso escénico junto a la música en directo y pregrabada, una buena iluminación y el trabajo de los intérpretes, muy teatralizados, pero realizando números de gran dificultad técnica, aunque siempre presentados sin darle importancia, como si formasen parte del mismo juego. Impresionantes los dos gemelos y su ductilidad.
En el Teatre Fortuny vimos la propuesta de Cridacompany titulada On the Edge, que abrió el debate ya que bien podría estar programada en una sección de danza contemporánea, de teatro de objetos, pero que era una opción muy elaborada, donde la pareja va encadenando situaciones, utiliza elementos circenses como mazas o pelotas, pero utilizándolas en otra dimensión, mucho más minimalista, como sirviéndose de ellos para otros objetivos. Muy cuidada la iluminación, pero con ritmo un tanto pausado fue perdiendo interés conforme pasaban los minutos sin cambiar de claves y con un lenguaje muy ensimismado.
En la plaza Prim, los ‘firaires’, una suerte de atracciones de feria, dos de ellas con el cine como inspiración en unas carpas donde penetra el público en número reducido. A su alrededor otras atracciones más participativas. Y por la calle espectáculos itinerantes a la vieja usanza. Vemos a los australianos de Dislocate con su Speed Crunch Box un trío que mezcla acrobacias con malabares. Nos deja fascinados los instantes que vemos de Puthou de los camboyanos de Phare Ponleau Selpak, jóvenes de alta escuela y depurada técnica, y en el recorrido vemos a viejos conocidos con sus trabajos ya consolidados, Sebas, Ganso y nos impresiona el funambulismo de los franceses Lovely Circus.