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    Otras formas de pensar el Teatro

    Jorge Dubatti

     

    En una reciente estadía en Valencia, los alumnos de la Universidad –por cierto, asiduos lectores de Artez y de Cuadernos de San Francisco– me preguntaron si en Buenos Aires circulaban, además de nuevas poéticas, nuevas formas de pensar el teatro. Sin duda mi respuesta fue afirmativa.
    En la Argentina hay un pensamiento renovador de la teoría, y lo más importante es que ese pensamiento proviene de la escena, está originado en la práctica y más tarde es teorizado en la academia y en los espacios de reflexión crítica.
    En consecuencia, en la Argentina, la nueva teatrología va a la saga de la renovación teatral. El teatrólogo es una especie de ‘perseguidor’ (retomando la imagen del cuento de Julio Cortázar) de lo que formulan en la escena, y como intelectuales específicos, los grandes maestros de hoy en el teatro de Buenos Aires: Mauricio Kartun, Ricardo Bartís, Paco Giménez, Rafael Spregelburd, Javier Daulte, Daniel Veronese, Federico León, Vivi Tellas, Gabriela Izcovich, José María Muscari, entre muchos. Todos los nombrados son grandes intelectuales específicos de la escena: todo el tiempo, a través de sus obras o de la reflexión, producen pensamiento teatral.
    Justamente en Buenos Aires acaba de aparecer una colección que lleva ese nombre: ‘El Pensamiento Teatral’, y está dedicada a cómo piensan el teatro, desde la práctica y desde la reflexión, los argentinos.
    Creo que algunos de estos ‘perseguidores’, puntales de la renovación teatrológica, se nuclean hoy en diversos espacios: universidades nacionales (Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Rosario, Mar del Plata...), el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas de la UBA, el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. Se reúnen además en la Asociación Argentina de Investigación y Crítica Teatral (AINCRIT), cuyo blog incluye algunos de sus artículos (aincrit.blogspot.com).
    La AINCRIT nace en 2008 justamente como resultado de la demanda que implican las nuevas prácticas y las nuevas teorías. Los investigadores y los críticos se juntan para intercambiar pensamiento, información, libros y artículos.
    ¿Pueden señalarse algunas líneas de esa renovación? Cada investigador piensa desde su propio ángulo de problemas, por eso las perspectivas son diversas, difíciles de encasillar. Pero creemos que a lo largo de los últimos años al menos hay dos de esas perspectivas que han devenido en disciplinas y se han ido consolidando en la teatrología argentina a través de numerosos exponentes que las desarrollan: la Filosofía del Teatro; el Teatro Comparado, cuyo coronamiento es la Cartografía Teatral.

    Filosofía del Teatro

    La Filosofía del Teatro retoma el pensamiento ontológico y se pregunta por el ser del teatro en el concierto de todo el resto de los entes y acontecimientos que constituyen el mundo. Ha regresado la pregunta: ¿qué es el teatro?, y la necesidad de proponer respuestas, de la mano de la inquietud que tan nítidamente expresó el mexicano Luis de Tavira: “Sólo el teatro es teatro, porque si todo es teatro, nada es teatro”.
    De esta manera la Filosofía del Teatro es considerada hoy condición de posibilidad de una Teoría Teatral, a la vez que depende de la Filosofía a secas. Posee un estatuto semejante al de una Filosofía del Arte, una Filosofía de la Música o una Filosofía de la Literatura. ¿Cuál es la intención? Superar la Semiótica, devolverle al acontecimiento teatral su complejidad, regresar el teatro al teatro, pensar el teatro como acontecimiento, como zona de experiencia y de producción de subjetividad, no sólo como lenguaje, expresión, comunicación y recepción.
    El teatro se redefine como acontecimiento del ser, y su base es el convivio, la reunión de cuerpo presente, el ancestral simposio o banquete. Para la Filosofía del Teatro, el teatro es un acontecimiento de la cultura viviente, irrenunciablemente territorial y corporal. Por la vía de la Filosofía se concluye que el teatro posee saberes específicos, o como dicen los teatreros argentinos en una frase de síntesis: “El teatro sabe”.
    El teatro se tensiona, se fricciona, lucha contra la transteatralización actual (los políticos, los pastores, los comunicadores se han convertido en grandes actores...), porque si el teatro no se redefine ofrece lo mismo que ofrecen la televisión, el cine o la transteatralidad social. Por otra parte, el teatro se enriquece al establecer conexiones profundas con otras múltiples manifestaciones liminales, fronterizas: se mezcla, fusiona, hibrida, como legado de las vanguardias, en las más diversas manifestaciones (instalaciones, escarches, intervenciones urbanas...) en las que sin embargo sigue ofreciendo la experiencia teatral. Para la Filosofía del Teatro, el acontecimiento teatral es un observatorio –o mejor, etimológicamente, un ‘mirador’– de diversos niveles del ser del mundo.

    Teatro Comparado

    El Teatro Comparado asume la entidad convivial, corporal, territorial y localizada del teatro y propone el estudio de los fenómenos teatrales considerados en su territorialidad –por relación y contraste con otros fenómenos teatrales territoriales–. Se entiende por territorialidad la consideración del teatro en contextos geográfico-histórico-culturales singulares: los cuerpos de los actores, las poéticas de actuación, los edificios teatrales, los textos, los públicos. La supraterritorialidad incluiría aquellos aspectos de los fenómenos teatrales que exceden o trascienden la territorialidad: los imaginarios universales, algunos mecanismos de la comicidad y la tragedia, el uso del verso y la prosa, etc. El teatro inscribe la territorialidad en los cuerpos de los actores, en sus voces, en sus textos, y sobre todo en la encrucijada espacio-temporal de los convivios, siempre en un punto territorial donde se reúnen los artistas, los técnicos y los espectadores, sea una sala o un espacio improvisado, no convencional. Como dice Jean-Marie Pradier, en su cuerpo “el hombre danza su cultura”.
    El Teatro Comparado se pregunta por algunos de los interrogantes fundamentales del teatro: ¿por qué el teatro resiste en la presencia del cuerpo?, ¿cómo se podría desterritorializar la materialidad del cuerpo y su cultura?, ¿por qué el cuerpo en su dimensión energética, viviente, aurática, no se deja desterritorializar a través de la intermediación tecnológica: redes ópticas, transmisiones satelitales, televisión, vídeo, cine?
    ¿Acaso el Shakespeare que hacemos en la Argentina es el mismo que se hace en Londres? ¿Existe en la Argentina el actor shakesperiano que se forma en Inglaterra? ¿Por qué la risa teatral es una de las maneras más eficaces para percibir la otredad, la singularidad cultural de los públicos diversos?
    Para la Cartografía Teatral, hay mapas específicos del teatro. Los fenómenos territoriales pueden ser localizados geográfica-histórica-culturalmente y, en tanto teatrales, constituyen mapas singulares que no se superponen con los mapas políticos (los mapas que representan las divisiones políticas y administrativas), especialmente los nacionales. La territorialidad del teatro compone mapas que no responden a la lógica de la geografía política. La culminación del Teatro Comparado es, en consecuencia, la elaboración de una Cartografía Teatral, mapas del teatro, síntesis del pensamiento territorial sobre el teatro.

    Otros teóricos

    Estos principios diseñan un nuevo tipo de teórico e investigador, integrado estrechamente al campo teatral, que despliega un modelo participativo de investigación y privilegia el contacto directo con el campo teatral. Un investigador que es, indispensablemente, un gran espectador. El investigador debe valorar la asistencia al teatro, la expectación, como lugar de su trabajo. Debe considerar el espacio y las competencias del espectador como su laboratorio de (auto) percepción. Un ejemplo notable: la obra de la investigadora Marcela Bidegain, especialista en teatro comunitario. El teatro argentino ha descubierto que puede pensar el teatro desde la propia territorialidad de sus prácticas, y acceder así a la intuición de lo universal. ¿Y acaso no comparten esta actitud, desde sus respectivas territorialidades, los teatrólogos de otros campos teatrales de Latinoamérica, en México, Cuba o Bolivia?

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