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Gente de palabra: Luis Arizaleta
“Entendemos la lectura, en sentido amplio, como recepción de textos”
Hay un lugar en Pamplona, llamado Fira, desde el cual desde hace quince años hacen resonar en salas de escuelas y bibliotecas los textos interpretados por un buen número de narradores orales. Aprovecho mi reciente visita para conversar con Luis Arizaleta (Pamplona, 1960), uno de los socio-fundadores de esa pequeña sociedad, autor de “La lectura, ¿afición o hábito?” (Editorial Anaya, 2003), formador de profesores y degustador de la literatura oral que se hace en nuestro país.
¿Cómo y cuándo nació Fira?
El origen fue el deseo de trabajar juntos, en el ámbito cultural y educativo, de un grupo de amigos con experiencias formativas y trayectorias profesionales diversas, que comenzó a materializarse a finales de 1991. Fira es el acrónimo de Fomento de Iniciativas Recreativas y Artísticas, una microempresa radicada en Pamplona, constituida como sociedad limitada en octubre de 1994. Su objeto social es el diseño, organización, docencia, evaluación y gestión de programas educativos y proyectos culturales. En la actualidad, cuenta con cinco personas en plantilla –Mari Cruz Aquerreta, Luis Arizaleta, Alaitz Bengoetxea, Iñaki De Miguel y Charo Irigoyen– y su estructura y áreas de trabajo son el resultado de una evolución, un aprendizaje.
¿Cuáles son las actividades que desarrolláis?
En el transcurso de la experiencia hemos madurado unas bases teóricas y una metodología operativa que nos han permitido profundizar en unas áreas de trabajo y nos han llevado a abandonar otras. Por ejemplo, decidimos no ser una empresa de subcontratación o renunciamos a la línea de ferias y congresos. Optamos por elaborar nuestros propios contenidos para convertirlos en proyectos e intervenir en iniciativa de terceros sólo cuando pudiéramos participar en la definición de objetivos y en la evaluación. Este proceso de decantación, con sus crisis, cambios y pérdidas, nos ha llevado a centrar la actividad en dos áreas iniciadas en 1992 y 1993, respectivamente: la literatura para niños y jóvenes y la animación a la lectura, y la educación para el desarrollo sostenible (EDS). También, organiza- mos exposiciones, creamos materiales didácticos y editamos publicaciones. En el fomento de la lectura, nuestro objetivo es favorecer una educación literaria capaz de configurar aficiones durables; para ello, recomendamos textos de calidad al profesorado, familias, niños y jóvenes, creamos situaciones de comunicación en entornos literarios (encuentros entre autores y lectores, sesiones de narración oral, clubs de lectores...) y divulgamos información (boletines “Calco” y “Estella lee – Lizarrak irakurtzen du”, web “Vamos a leer”) en el contexto de programas financiados por Ayuntamientos y otros organismos, y realizados en colegios, institutos, bibliotecas, asociaciones de padres y madres, centros culturales, universidades, servicios sociales...
¿Qué es "Vamos a leer"?
“Vamos a leer” es el programa educativo municipal de animación a la lectura del Ayuntamiento de Pamplona, que lleva trece ediciones consecutivas y en el que han tenido lugar 1.260 sesiones de narración oral, 1.070 encuentros entre autores y lectores, y 535 reuniones dmaria y ESO. Son 116 los Centros escolares que se inscriben en los programas educativos municipales de 15 localidades de orientación con el profesorado en 70 colegios e Institutos de la ciudad. Iniciado en 1996, han participado en él más de 100.000 personas. Lo gestionamos por adjudicación en concurso público. En su web www.vamosaleerpamplona.com se puede encontrar información sobre autores y narradores, recomendaciones de lectura, etc.
¿Qué papel ocupa la narración oral en vuestros programas de Fomento a la lectura?
Un lugar principal porque la literatura tiene diversos sistemas y códigos de emisión y de recepción: oral, escrito, gráfico... Hay que señalar que entendemos la lectura en sentido amplio, como recepción de textos. De viva voz, los textos transitan del emisor hacia quienes lo escuchan y activan pensamiento y emociones creando una comunidad de oyentes a través del lenguaje que configura momentos vibrantes, sutiles, intensos, armónicos... de comunicación literaria, de experiencia verbal compartida.
Los cuentos en cifras: Cada curso escolar organizamos entre 180 y 210 sesiones de narración oral con una treintena larga de intérpretes. Participan en ellas unas 9.000 personas de toda edad, desde los 3 años hasta adultos, sobre todo escolares de Educación Pri?maria y ESO. Son 116 los Centros escolares que se inscriben en los programas educativos municipales de 15 localidades de Navarra.
¿Cuáles son los criterios de selección para escoger a los narradores y las cuenteras que participan en vuestro programa?
Lo primero es contar con información; después, acudir a escucharle. Nuestra selección viene después y, finalmente, son los Centros escolares quienes optan de entre la relación de más de 40 narradores que les presentamos. Buscamos personas que dicen literatura en voz alta –no sólo versiones de cuentos publicados en libros, también poesía, relatos de vida, narraciones de repertorio propio...–, que la interpretan desde su interiorización con estilo peculiar e intensidad expresiva, dominio del ritmo, las pausas y silencios, las figuras retóricas orales, con disponibilidad y empatía hacia sus oyentes, con convencimiento literario... Personas que disfrutan tomando la palabra y que, compartiéndola, nos hacen disfrutar de la belleza, el lirismo, la hondura, la evocación, la densidad, la revelación, la fuerza, la capacidad de aludir... de unos textos que, previamente, han sentido, elegido, madurado y puesto en circulación de forma oral.
¿Qué actividades proponéis o realizáis en torno a la propia contada? El antes y el después de una sesión de cuentos.
En la escuela, sugerimos al profesorado estrategias de aprovechamiento didáctico que no neutralicen el placer de escuchar sino que lo anuncien y prolonguen a través de cada programación del área de Lengua y Literatura. Van desde la búsqueda de información sobre el narrador o narradora en Internet, la lectura en voz alta de textos escritos y de álbumes ilustrados, la creación de finales alternativos para relatos, la reconstrucción de los cuentos para contarlos a alumnos más pequeños, la conversación que ayuda a la interpretación compartida, la dramatización, el diálogo sobre diferencias y coincidencias entre culturas, la creación de cómics, la realización de entrevistas… Es amplísimo el abanico de posibilidades para anticipar y ayudar a reverberar el sonido de la palabra literaria dicha en voz alta.
La manera de diseñar y de implementar las sesiones de cuentos en los centros educativos, contempla en vuestro caso un "acompañamiento". ¿Cuáles son las funciones de esta persona?
El/la acompañante se encarga de comprobar que el centro escolar ha cumplido las condiciones de programación (fecha, horario, preparación didáctica...); se cita con la narradora o el narrador y acude con ellos al centro escolar; organiza la disposición del auditorio en la sala y cuida el acceso del público previsto (máximo 50 personas o 2 aulas en cada sesión); presenta al intérprete, colabora con el profesorado para lograr un buen clima de escucha, un acogimiento; recoge la valoración de los docentes y evalúa la sesión.
También realizáis tareas de formación y de asesoramiento dentro de la comunidad educativa ¿en qué consisten estas actividades?
Impartimos cursos y charlas para el profesorado en sus Centros de Formación (CAP, COP, CPR...) y conducimos Clubs de Lectores con maestros y familias. Tratamos de que disfruten con la buena literatura publicada en colecciones para niños y jóvenes, que construyan sus propios criterios de selección –de acuerdo a aspectos lingüísticos, temáticos, estilísticos...–, para que puedan actuar como mediadores recomendándola y acompañando a otros lectores en sus procesos de desarrollo.
¿Qué valores pedagógicos pretendéis promover con los cuentos?
Cuando empezamos a programar sesiones de narración oral –allá por 1993–, muchos docentes no la identificaban con la literatura e, incluso ahora, aún debemos combatir el prejuicio del “cuentacuentos” como mero entretenimiento. Por eso, nos interesa enseñar y aprender a escuchar y a disfrutar con la buena literatura dicha en voz alta; a apreciar su valor como nexo de intersubjetividad, de encuentro a través de la palabra; la disposición a compartir los textos, a narrar y a leerlos en voz alta, a interpretarlos, interiorizarlos, transferirlos a lo escrito o al cómic, de nuevo emitirlos en voz alta. Contribuir a construir aficiones a la lectura, una vez más entendida en sentido amplio, como recepción de textos. Valorar estilos narrativos diversos. Contar y ser contado. Todo esto, con iguales o similares palabras, figura en los currículos escolares vigentes del área de Lengua y Literatura.
¿Podéis concluir que escuchar cuentos invita a leer?
La experiencia reiterada y satisfactoria de participar en situaciones de narración oral de calidad dispone a compartir literatura, sea oral, gráfica o escrita, e invita a conocer los libros de donde proceden los textos.
Valoración de la andadura realizada hasta ahora.
Estamos satisfechos de cuanto hemos aprendido y de estar construyendo un proceso propio, significativo, con mirada a largo plazo. Muy agradecidos a todos y todas los que colaboran con nosotros, nos dan sus relatos, sus libros, sus textos, y nos ayudan a crecer. Contentos de la implicación institucional y de la recepción por parte del profesorado. Es un camino que no ha hecho más que comenzar.
Nuevos proyectos y desafíos.
En octubre de 2008, organizamos para el Ayuntamiento de Pamplona las I Jornadas de Intercambio de Experiencias de Animación a la Lectura, que esperamos tengan continuidad. Tenemos entre manos algunas publicaciones nuevas –que siguen la línea de “Trece ideas para aficionar a la lectura” (revista CLIJ, nº 171) o de “Clubs de lectores: la palabra compartida” (revista Cuadernos de Pedagogía, nº 388)– y una web con más recomendaciones de lectura. Proyectos no faltan.
Anécdotas de gestión educativa. Los cuentos de detrás de los cuentos.
La gestión educativa y cultural no es marketing o promoción comercial. Los programas educativos municipales de animación a la lectura son servicio público que incrementa la igualdad de oportunidades, aunque la gestión esté encomendada a una empresa privada cuyos resultados son evaluados por la Administración que contrata. Este planteamiento chocó mucho, al principio, a distintos actores a quienes les costó identificar un rol independiente. Podría hablarte de enfados, vacíos... pero también de coincidencias y de relaciones duraderas, confiables, construidas a lo largo del tiempo. En relación a los cuentos, las anécdotas son muchas después de miles (en plural) de sesiones. Sin ir más lejos, este curso, en la prisión provincial de Pamplona, un narrador oral confundió a un recluso con un funcionario y, luego, al maestro de la cárcel con un preso. ¡Un jolgorio, vamos!
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