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Teatres de la Generalitat estrena El Narciso en su opinión
Personajes desquiciados para una historia de enredoso
Obra: El Narciso En Su Opinión.
Autor: Guillén de Castro.
Adaptación: Juli Leal Duart.
Intérpretes: Manuel Ochoa, Xavo Giménez, Enric Juezas, María José Peris, María Minaya, Juli Disla, Juansa Lloret, Laura Useleti, Victoria Salvador, Carlos Amador.
Asesor de Verso: Gabriel Garbisu. Diseño de Iluminación: Miquel Llop Monfort.
Espacio Escénico: Paco Azorín.
Vestuario: Pascual Peris.
Dirección: Rafael Calatayud.
Ayudante de dirección: Victoria Salvador.
Producción; Teatres de la Generalitat.
Lugar: Teatro Rialto - Valencia.
Fecha: 22 de Abril al 7 de junio. |
Es la primera vez que el director Rafael Calatayud trabaja con un texto en verso y lo hace con la compañía Teatres de la Generalitat en su último trabajo El Narciso en su opinión, obra del valenciano Guillén de Castro, que estrenan el 22 de abril en el Teatro Rialto de Valencia, donde permanecerá en cartel hasta el 7 de junio. La elección de la obra llegó, según el director, después de la lectura de bastantes clásicos valencianos, finalmente “El narciso en su opinión me pareció una obra divertida, una comedia ágil que coincidía con el tono y el código que intuí que se adaptaba a lo que buscábamos”.
El argumento de la obra se desarrolla en torno a una trama familiar, en la que D. Pedro, padre de Brianda, quiere casarla con uno de sus dos primos, pero ella no siente amor por ninguno de ellos, ya que está enamorada profundamente del Marqués. Para hacer frente al problema, la protagonista, Brianda, con ayuda del criado Tadeo, disfraza a Lucía de dama para escapar de Gutierre, uno de los primos, consiguiendo que éste se enamore de la criada. Gutierre encarna el “Narciso” que da nombre a la comedia, un Narciso ridículo y ridiculizado, protagonista atildado y pretencioso en torno al que gira toda la trama del melodrama y la tragicomedia. Con un desarrollo complejo y un lenguaje retórico lleno de descripciones de la amada, quejas de amor, sufrimientos, donde el amor vuelve loco a los enamorados y aún más locos a todos los demás.
Así que será el encuentro de intereses lo que produzca toda una serie de enredos entre los personajes. Es pues primordial el conflicto relacionado con el encanto y desencanto, así como el enfrentamiento con la imagen paterna, reflejado en la obra Guillén de Castro y Bellvís, poeta y dramaturgo que tiene también entre su repertorio obras como ‘El curioso impertinente’ o ‘Los mal casados de Valencia’.
“Para conseguir que se entienda el verso lo que hay que transmitir es verdad, naturalidad y organicidad”
En el caso de ‘El narciso impertinente’ Guillén de Castro la escribió entre 1612 y 1615, y fue considerada el precedente de la ‘comedia de figurón’, subgénero dramático generado en el Siglo de Oro español a partir del ‘galán suelto’ burlado, que solía quedar al final de la comedia de capa y espada. Poco a poco se le fueron agregando rasgos cómicos hasta transformar a ese galán en un arquetipo de lo risible, en una personalidad con frecuencia afeminada, propietaria de rasgos ridículos y frecuentemente emparentados con el aldeanismo provinciano.
Para abordar la interpretación del verso han contado con un especialista, Gabriel Garbisu, encargado de asesorar principalmente al equipo de actores y actrices pues no están acostumbrados a trabajar con esta estructura tan particular a la hora de ponerla en escena. En este aspecto Rafael Calatayud afirma que la mejor manera de interpretar el verso es “transmitiendo verdad, naturalidad y organicidad, es de esta forma como mejor se puede entender el verso’. Sin embargo, puntualiza que aunque todo el texto se ha respetado, han agilizado la obra transformando en diálogo algunas partes, aunque respetando siempre la métrica. Otro de los recursos más utilizados para aligerar la obra se lleva a cabo modificando algunas de las partes más reiterativas, también para que la obra sea más comprensible.
Transmitir emociones
En este sentido Calatayud resalta la importancia de aportar proximidad a la obra, para ello dice: “es importante no recitar, sino vivir y transmitir a partir de emociones”. Son estas las claves para la interpretación en tono de comedia de una historia repleta de personajes desquiciados, entre los cuales se encuentra el famoso narciso, Gutierre. Un personaje que está mirándose constantemente y que cree que todo el mundo está a sus pies. Para su interpretación el director cuenta con Manuel Ochoa, según Calatayud, un actor ‘muy’ de comedia, capaz de aportar al personaje el estilo idóneo para encarnarlo.
En cuanto a la puesta en escena el enredo se sitúa en un ambiente de celebración nupcial, incluso en el escenario aparece un escaparate de novias, creando un espacio en el que el desconcierto y el estado desubicado de los personajes se materializa en un escenario con dos escaleras y diversas puertas giratorias, siguiendo un estilo Art Decó. Todos los elementos se adecuan a los enredos de la propia historia, en la que los personajes se mueven sin saber muy bien a dónde se dirigen, cuál es el papel dentro de la trama y cuál será su final.
El propósito de todos los elementos teatrales que han ido utilizando es el de actualizar la obra, haciéndola próxima y trasladándola a los años treinta o cuarenta e incluso son escenas que se podrían ver en la actualidad. De la misma manera se llega a este fin creando un ambiente que se acerque a una época más cercana, pues al estar ambientada en una boda, los recursos son fácilmente convertibles en atemporales.
Actualizar las épocas
En el caso del vestuario, elaborado por Pascual Peris, con veinte años de trayectoria profesional, propone en esta ocasión según nos cuenta el director, un vestuario que no se corresponde a la época original de la obra sino que es más actual. Persiguiendo esa sensación de proximidad, a la que aludíamos anteriormente, es también por este motivo que la obra transcurre alrededor de una boda, un acontecimiento que es relativamente similar en distintas épocas. Las obsesiones de los personajes se ven también reflejas del mismo modo en el vestuario. Un ejemplo claro con el que nos ilustra Calatayud es el personaje de la protagonista que “lleva un traje que ni siquiera le vale, pues al igual que la situación en la que se ve envuelta, le ha caído por aplomo”.
Por otro lado, la iluminación ha de ser según el director con mucho brillo. La idea es que el espacio sea muy luminoso en general debido al tono y al código de la historia, pudiendo exceptuar alguna escena que sea algo más romántica.
En lo que se refiere a la música es el compositor francés fetiche del director, Michele Legrand, el que ha conseguido inspirar a Calatayud para ‘El narciso en su opinión’, pues según él, la música de este autor conecta bien con la comedia. Legrand fue tres veces ganador del premio de la Academia francesa al mejor compositor, director de orquesta y pianista que compuso más de 200 partituras de cine y televisión, además de editar más de un centenar de discos de jazz, música clásica y popular. Es un jazz rítmico el estilo que le interesa a Calatayud para ayudar a que la historia fluya mejor.
Por lo demás, el director resalta que lo importante es disfrutar en el trabajo. Una labor que según Calatayud ha de ser diaria. En lo que se refiere a su forma de enfrentarse a la función de director, dice guiarse por la intuición, intentando transmitir al equipo las energías necesarias para avanzar en el trabajo, basándose en el respeto y la sencillez, y recordando que la mejor opción es la de ser muy autocrítico.
Elena Gómez Montoya
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