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Estreno de Gelabert Azzopardi Companyia De Dansa
Una mirada que se aleja y otra que se acercao
Obra: Sense fi / Conquassabit
Autor: Cesc Gelabert
Bailarines: Julia Cortés, Cesc Gelabert, Virginia Gimeno, Robert Gómez, Elia López, Manon Greiner, Roman Guion, Salvador Marclans, Alberto Pineda y Charles Washington
Sonido: Quim Isern
Vestuario: Lydia Azzopardi
Iluminación: Miguel Muñoz
Escenografía: Lloreç Corbella
Dirección: Cesc Gelabert y Lydia Azzopardi
Producción: Teatre Lliure y Gelabert Azzopardi Companyia de dansa
Lugar: Sala Fabià Puigserver - Teatre Lliure (Barcelona)
Fecha: 16-26 de abril
Hora: 20.30 |
La compañía que dirigen Cesc Gelabert y Lydia Azzopardi estrenará dos nuevas piezas en la Sala Fabià Puigserver del barcelonés Teatre Lliure donde permanecerá en cartel diez días. La agrupación fue fundada por ambos en 1985 y en 2003 se convierte en la compañía residente del Teatre Lliure. Además de crear sus propios montajes, han coreografiado para el Balleto di Toscana, el Ballet Gulbenkian o para Mikhail Baryshnikov entre otros.
En esta ocasión, Gelabert-Azzopardi Companyia de Dansa estrenará Sense Fi y Conquassabit, dos propuestas diferentes tanto en su estructura como en su proceso de creación y en sentimiento. Dos piezas independientes, aunque tienen cierta relación, tal y como apuntaba Cesc Gelabert. “Conquassabit, es una palabra latina, que significa conmocionar, romper, fragmentar, pero a partir de una acción exterior, como por ejemplo un tornado”.
El punto de partida de esta pieza es la aceleración, “creo que es una idea que para mí está muy presente en la sociedad actualmente, o al menos es como lo percibo en la vida y que para mí da muchas posibilidades coreográficas”. Ello le permite hacer un trabajo abstracto de danza, pero que al mismo tiempo genera relaciones emocionales. Para transmitir ese sentimiento de aceleración, Gelabert escogió piezas de Haendel, casi todo ópera u oratorios, las cuales están distribuidas a lo largo de la obra de una manera que se va acelerando, cada vez el tempo de los diferentes fragmentos es más rápido. Se va haciendo más intenso, “hay cosas de la música que yo he manipulado, y a partir de aquí, yo creo que el espectador puede sentir muchas cosas”.
En la pieza, se hace una comparación con un huracán, que muestra diferentes focos y diferentes energías, puesto que el momento de quietud está implícito en esa velocidad, primero llega el viento fuerte, en el centro se encuentra la calma, y una tercera fase o zona vuelve a tener ese vendaval presente. Lo mismo ocurre con la pieza, “el movimiento siempre está indivisiblemente unido al concepto de parar o de fragmentar”.
Sense Fi por el contrario, es la primera pieza del programa, es intimista, y parte de un guión realizado por el propio Gelabert, como un viaje subjetivo, “sería un poco como la respuesta a Conquassabit pero desde un punto de vista interior”. Por ello es una propuesta más íntima y personal, en la que priman los dúos y los solos, los cuales “se van encadenando sin fin”.
“La danza se convierte en arte cuando es un sueño compartido en la vigília. Es un arte simbólico más cercano a la poesía que a la novela”
En este caso la música parte de ese guión realizado por el coreógrafo, y éste pasó a manos del compositor Pascal Comelade, con quien ya había trabajado anteriormente Gelabert, y quien ha compuesto la partitura original para Sense Fi, partiendo y acompañando siempre ese guión.
Sense Fi, es para Gelabert “cuidar una cosa de cerca, meterse dentro de una vivencia, por ejemplo ir por la calle paseando, donde hay mucha agitación en el exterior, pero tú en cambio eres como un niño que está contento”. Una pieza que puede mostrar una cierta ternura o tristeza pero siempre de una manera positiva. Al contrario sucede con Conquassabit que sería como “meterte directamente en medio del tráfico”.
Entre las dos piezas se da un contrapunto, haciendo que la primera creación incite a acercarse y la segunda a alejarse. Esto se manifiesta de diferentes maneras, una de ellas es con el número de bailarines que se subirán al escenario, puesto que si en Sense Fi los grupos serán formados por un pequeño número de personas, en Conquassabit en muchos momentos habrá grupos corales. En total serán diez bailarines, seis chicos y seis chicas, los que den vida a ambas piezas.
Ver el arte
Gelabert afirmaba que el arte “lo hago para compartirlo con la gente. La danza se convierte en arte cuando es un sueño compartido en la vigilia. Pero me gusta que la danza sea un arte esencialmente simbólico, más cercano a la poesía que a la novela. Al no tener texto en sí misma, a mí me gusta encontrar estructuras, aparentemente abstractas, que me estimulan, pero que después tengan este texto interior”, como sucede en estas dos piezas.
La forma de trabajar de la compañía se centra en mostrar ese sentimiento, en palabras del coreógrafo y bailarín “me gusta que mis bailarines creen un texto interior, que de alguna manera hagan desaparecer los pasos. Siempre les digo a mis bailarines que el espectador no ha de ver los pasos, os ha de ver a vosotros. Los pasos ya no se inventan, pero las personas pueden hacer esos pasos de una forma nueva, de una forma personal”.
Por todo ello, piensa que el espectador ha de ser también un artista, puesto que si no crea arte con su vista no verá nada, pero teniendo en cuenta que las interpretaciones pueden ser varias y variadas.
En cuanto a la escenografía, en Sense Fi está compuesta por objetos, uno de ellos es un globo iluminado de cuatro metros de diámetro, o unos cubos que se asemejan a los cubos de hielo. Son objetos que sirven como catalizador de la mirada, que enfocan la mirada.
En cambio en Conquassabit la escenografía es “una especie de papel tela de unos diez por doce metros, hecha de una malla de aluminio, y lo que el público verá será como una especie de papel albal gigante, el cual cogerá diferentes formas en el espacio, lo que creo que puede contribuir de una manera muy interesante a la imaginación”.
Eider Suso |