|
|
Sol Picó estrena ‘El llac de les mosques’
El rock and roll como
ejercicio exorcizanteo
Obra: El llac de les Mosques. Coreografía: Sol Picó.
Bailarines: Sol Picó, Valentín Rocamora. Composición musical: Mireia Tejero. Músicos: Merce Ros, Jordi Pegenaute, Joan Rectoret, Mireia Tejero. Escenografía: Joan Manrique.
Vestuario: Sol Picó, Valeria Civil. Iluminación: Sylvia Kuchinow. Producción: Compañía Sol Picó, Mercat de les Flors, Centro Párraga, Mediterránea.
Lugar: Centro Párraga (Murcia).
Fechas: 27 y 28 de febrero. Lugar: Mercat de les Flors.
Fechas: 5-8 marzo.
Lugar: Teatre Bartrina (Reus).
Fecha: 21 de marzo. |
La coreógrafa regresa a los escenarios con una pieza que recoge el testigo de ‘Bésame el cáctus’
Tras una serie de espectáculos corales como ‘Barbi Superestar’ o ‘La prima de Chita’, en los que no ha dejado de estar pero sin una presencia excesiva, o después de la propia ‘Paella mixta’ donde comparte con Israel Galván el dueto final, la coreógrafa regresa ahora con un trabajo protagonizado por ella misma. “La idea inicial era un solo, pero ha acabado reuniendo sobre el escenario a media docena de personas, aunque sí que es verdad que el peso del espectáculo recae en mí, que sobre el escenario doy vida a esa mujer que al llegar a los 40 necesita reafirmarse, reinventarse, transformarse y adaptarse a su nuevo momento vital”, explica la coreógrafa. Y es que como dice, a cierta edad es habitual pararse a pensar para “intentar” tener una panorámica de nuestra vida, es común y recomendable. “Propongo la vuelta al mundo de Afrodita y sus tetas lanzamisiles, teledirigida por los hermanos Mala Sombra. Propongo una aventura, un viaje en redondo, con una mirada hacia atrás, hacia adelante, cenital: un viaje en redondo. (¡Qué mareo!) ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?, ¿qué nos ha quedado por hacer?, ¿cuáles son las asignaturas pendientes?, ¿qué no hemos podido o sabido resolver hasta ahora? , es decir; de qué se compone nuestra frustración”, manifiesta en la presentación del proyecto.
Así ha desembarcado en el El llac de les mosques, que parte de la reflexión del paso del tiempo, la edad vivida como un tránsito década a década, la necesidad de pararse, de analizar, de intentar responder preguntas que surgen indefectiblemente. Preguntas que pueden llevar y llevan a menudo a la frustración. Pero para Picó la frustración es un motor de cambio: “Se trata de gestionar todos esos cambios que suceden en torno a esta edad. No se parte de una depresión, sino de la constatación de una realidad, de cómo se evoluciona físicamente, de cómo Blancanieves ha dejado de ser la más bella”. Y hay que aprender a convivir con ello, más cuando se es bailarina, aunque como advierte entre risas le queda “cuerda para rato. ¡Ya lo veréis!”.
Libertad y transgresión
De hecho, todo el espectáculo está configurado a modo de concierto de rock and roll, donde los músicos son el cincuenta por ciento. “No es solamente que me acompañen con su música. Ellos están ahí. Y es verdad que nos lo pasamos muy bien en el escenario”. Porque además de las melodías, El llac de les mosques toma del rock and roll su espíritu de libertad y de transgresión y, por otra parte, a nivel dramatúrgico, también se da un formato dividido en escenas, “como si fuesen canciones”, que llevan al espectador a través de los diferentes estados por los que pasa la protagonista.
Para ello Picó ha contado con su colaboradora habitual Mireia Tejero, con la que reconoce que tiene un vínculo muy especial. “Partimos de una misma esencia y compartimos las mismas sensaciones, por lo que la energía que transmite el movimiento y la música son la misma”. Junto con Tejero, la banda la conforman músicos de larga trayectoria como Jordi Pegenaute, Joan Rectoret y Merce Ros, con los que según Picó se ha conseguido un ambiente muy especial: “Es importante que después de acompañar a artistas muy conocidos, tengan la valentía de meterse en un espectáculo de danza y hacerlo con ese entusiasmo que han demostrado”. Además, el reparto se completa con la presencia del bailarín Valentín Rocamora, que hace las veces de contrapunto de Sol Picó y que como ella dice es “el partenaire en la vida, ese compañero que siempre está ahí, que ahora le quieres mucho, que ahora te molesta”, y el regreso de Joan Manrique con el mismo personaje que hacía en ‘Bésame el cactus’.
Compartir la experiencia
Tal y como nos tiene acostumbrados, no podía faltar el humor en esta nueva propuesta, “porque el humor es una base para la vida y me gusta reírme de mí misma”. Tampoco los temas sociales, con referencias muy presentes en su vida, como pueden ser la religión o la mujer: “Me he criado en una iglesia católica, en un colegio de monjas e, independientemente de si comparto las creencias, me interesa el ritual, que en un momento dado todo un colectivo se reúna en torno a un mismo acontecimiento o haga una misma cosa. De hecho el espectáculo comienza con un ritual que, cualquiera que haya hecho la comunión, lo verá enseguida. Y la mujer... claro, no puedo olvidarme en qué situación está en todo el mundo”.
El llac de les Mosques tuvo su primer contacto con el público en el pasado Festival Escena Abierta de Burgos, donde se presentó a modo de trabajo en proceso y con una acogida que la coreógrafa define como excepcional, “reaccionando con una sobredosis de entusiasmo” y es que otra de las características que unen este espectáculo con ‘Bésame el cactus’ es la necesidad de Picó por mantener la concentración de los espectadores, “que estén conmigo, presentes”, por lo que se lo pasa como intentándoles hablar, comunicarse con ellos, lanzándoles un brindis. No obstante, en esta ocasión da un paso hacia adelante y les invita a participar. “Les pido que compartan como poco la experiencia y que se expresen del modo que quieran. Al principio la reacción suele ser tímida, pero acaba siendo arrolladora. A mí me gustaría que la gente saliera un poco transformada, como cuando una tiene una conversación que te ha hecho sentir algo. En el primer contacto con el público sucedió eso mismo. Acabó creándose algo muy tierno y emocionante”. Los espectadores podrán comprobarlo por el momento en el Centro Párraga de Murcia, donde se estrena los días 27 y 28 de febrero para después, en marzo, presentarse en espacios como El Mercat de les Flors y el Teatre Bartrina.
Borja Relaño |