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‘Días mejores’ por Teatro de la Abadía
Imaginativa salida para hacer frente a una crisis desesperanteo
Obra: Días mejores.
Autor: Richard Dresser.
Intérpretes: Ernesto Arias, Irene Escolar, Lino
Ferreira, Ana Otero, Tomás Pozzi,
Marc Rodríguez.
Escenografía: Max Glaenzel, Estel Cristià.
Vestuario: Berta Riera.
Iluminación: María Domenech.
Diseño de Sonido
y Vídeo: Pau Carrió.
Dirección: Àlex Rigola.
Producción: Teatro de La Abadía en coproducción con Temporada Alta y Centre d’Arts
Escèniques de Reus.
Duración: 90 min.
Lugar: Teatre de Salt - Girona.
Fecha / Hora: 5 al 7 de diciembre / 21.00.
Lugar: Teatre Principal - Palma de Mallorca.
Fecha / Hora: 27 (21.30) y 28 (20.00) de diciembre. |
El director Àlex Rigola afronta la puesta en escena de la obra de Richard Dresser que define como “una comedia bastante trash”
Después de haber colaborado para poner en escena ‘Ubú Rey’ (2002) y ‘Largo viaje hacia la noche’ (2006), dos producciones del Teatro de la Abadía que fueron dirigidas por Àlex Rigola, el Centro de Creación de la Comunidad de Madrid y el director del Teatre Lliure de Barcelona vuelven a reunirse para estrenar Días mejores, una ‘comedia freaky’ del escritor norteamericano Richard Dresser. Esta tercera colaboración entre Rigola y el Teatro de la Abadía tiene como base tanto la versión de Ignacio García May como las aportaciones del propio director y de los actores que intervienen en la representación porque el texto original “permite, con algunos límites, introducir muy fácilmente cualquier añadido que se sitúe entre los parámetros del surrealismo y del absurdo, tales como frases nuevas o acciones al borde de la locura”, apunta el director de escena barcelonés.
Días mejores es una pieza que Dresser escribió a finales de los años 80 y que fue calificada como “apocalíptica” por el New York Times, en la que se pretende mostrar el mundo de un grupo de personas que buscan días mejores aunque, visto desde fuera, la obra puede llevar al espectador a la carcajada o al estupor. El texto, que según Rigola, “lleva el bagaje de la crisis bursátil de aquella época y de la reconversión industrial que se estaba llevando a cabo en Estados Unidos y que originó el cierre de muchas fábricas”, tiene como protagonistas a un grupo de jóvenes en paro o con trabajos precarios que carecen de dinero y que para sobrevivir, combaten el frío prendiendo fuego a los muebles, comen los despojos de un ‘fast food’ y venden sus últimos enseres, de dudoso valor. Sin embargo, y por fortuna, se reciben voces del espacio presagiando la salvación.
Negocio capitalista
El director del espectáculo considera que los protagonistas de la pieza “cometen el error de buscarse la vida en el mismo sistema que les ha atrapado”, es decir, “que no son tan diferentes de quienes les han mandado hasta hace poco”. Para salir de la situación en la que se encuentran, el grupo de jóvenes monta “un negocio de explotación capitalista que además está fuera de la Ley, ya que consiste en quemar coches para cobrar los seguros”. Pero ellos mismos agotan su propio invento cuando calcinan todos los vehículos y se quedan sin la materia prima que puede ofrecer posibilidades de continuidad a ese negocio que ha ideado un mafioso de poca monta que llega a la ciudad. Esta metáfora indica, en definitiva, que los personajes entran de lleno en el sistema capitalista y “acaban haciendo lo que han aprendido”.
El proceso desarrollado en el Teatro de la Abadía para escenificar esta pieza que Rigola califica como “bastante trash con toques surrealistas” no ha resultado “nada convencional”. Animado por un texto que “te permite jugar con los actores”, el director ha invitado a los actores a “ir probando durante los ensayos” y les ha animado a “que aportasen burradas”.
Rigola define Días mejores como “una comedia ‘freaky’ porque los personajes son extremos y, de algún modo, no logran salir de la crisis personal, ni de la económica en la que están inmersos, con lo que generan un reflejo muy divertido de lo que está sucediendo”. Se trata de un espectáculo que también refleja el momento actual aunque “por suerte, hay unos elementos distanciadores que nos permiten ver cómo se toman esta crisis los personajes y es eso lo que produce hilaridad aunque, en definitiva, no deja de ser una crítica de lo que estamos viviendo. Reírte de lo que te está sucediendo es la mejor medicina”.
Suburbio de EE.UU.
La representación se desarrolla en un espacio que Max Glaenzel, autor de la escenografía junto a Estel Cristià, define como “sencillo conceptualmente pero muy complicado a nivel de detalles” y que muestra una casa que se sitúa en un suburbio americano y que se cae a pedazos. La acción se desa-rrolla en una cocina-comedor, con una puerta que da a la calle y otra al resto de habitaciones de esa casa venida a menos y que según el director se trata de “una escenografía muy sencilla que tiene un toque de muy buen gusto de los diseñadores, lo que no quiere decir que sea una casa bonita”.
Tanto Días mejores como la obra que Rigola estrenó con el Teatre Lliure en septiembre (‘Rock´n´roll’ de Tom Stoppard y con la que terminaban los quince meses de descanso que se tomó tras dirigir ‘2666’ de Roberto Bolaño que le dejó “extenuado”), suponen situarse frente a dos espectáculos diferentes. “Si la pieza de Stoppard tenía un discurso político-filosófico, la obra de Dresser es, para mí, un divertimento, aunque si ambas se parecen en algo es en que reflejan algún aspecto de la actualidad”.
Días mejores es la segunda obra escrita por Dresser que dirige Rigola que hace ocho años estrenó ‘Un cop baix’ (Un golpe bajo). “Se nota que ambas son del mismo autor. Primero, porque en las dos hay una crítica a hechos sociales; en segundo lugar, porque en las dos hay un tono permanente de humor y, por último, porque incluyen elementos que podríamos definir como ‘del extrarradio’ y que están colocados de forma muy similar, como si hubiese una repetición de juegos”. Matiza, sin embargo, que “en ‘Un golpe bajo’ había unos seres que se situaban detrás de un muro sin poder acceder a los personajes protagonistas, mientras que en este caso son como unos animales que no dejaban de molestar. En las dos obras hay algo de metafórico que quiere mostrar que si no-sotros estamos mal hay otros que todavía están mucho peor”.
Esta producción cuyo proceso de creación ha podido ser seguido a través del videoblog habilitado en la web del Teatro de la Abadía (www.teatroabadia.com), será estrenada en el Teatre de Salt de Girona en el marco del Festival Temporada Alta, que coproduce el espectáculo junto al Centre d’Arts Escèniques de Reus. La obra recala los días 27 y 28 de diciembre en el Teatre Principal de Palma de Mallorca y comenzará las funciones de 2009 en el Teatre Lliure de Barcelona donde estará del 7 al 18 de enero y llegará al Teatro de la Abadía madrileño del 22 de enero al 8 de marzo.
Joseba Gorostiza
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