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VIII Festival Iberoamericano de Teatro Contemporáneo: Teatro e Inmigración
I Festival de las Artes del Campo de Calatrava
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En pleno proceso creativo
Segundo Viento y CELCIT Procucciones estrenan '155. Del ser y el no ser'
de Luis Masci
El día 10 de octubre se estrena en el Corral de Comedias 155/ del ser y el no ser, una coproducción de la compañía Segundo Viento y el CELCIT. La obra de Luis Masci se basa en los sonetos y en los textos dramáticos de Shakespeare, y muestra a un poeta interpretado por Mario Vedoya y un trovador, a quien da vida Alejandro Frómeta, en pleno proceso de creación de un espectáculo. Se basa también en la teoría de que el autor británico escribió un soneto más, que no ha sido impreso, y el cual sería el número 155 de su carrera. Esta propuesta trata principalmente de un encuentro entre la vitalidad de la creación, la poesía convertida en el alma de las letras, el sonido, la palabra y la música con el amor que plasmaba Shakespeare en sus escritos.
Ese soneto número 155, el que pudo o no haber escrito el dramaturgo, es parte importante del título de esta obra. Para los integrantes de la compañía, esta pieza podría ser ese último soneto. Según señala el propio Luis Masci, “pensé la obra como otro soneto, como la posibilidad estructural de dar al espectáculo cuatro etapas que tuvieran las características de las cuartetas en un soneto. El subtítulo, que hace referencia a la famosa oposición ‘Ser o no ser’, decidí transformarla, mediante la yuxtaposición en un reflejo de esa convivencia de los opuestos”. O como expresaba Mario Vedoya, “se llama así porque hacemos un homenaje a través de un poema apócrifo que escribió el autor y que es bellísimo, que se sintetiza, en un soneto, en sus catorce versos, la obra, el proceso creador, refulgente y terrible, eso que supone la creación artística, el amor y la poesía en escena”.
Para poner este montaje en marcha, la compañía ha permanecido en el espacio del Teatro Laboratorio La Veleta en Almagro, y aquí han podido sacar adelante lo que el propio Masci ha calificado como “un tipo de trabajo nada habitual. Se trabaja sobre la base de reproducir, en cada fragmento, escena o recorrido, el propio proceso creador que ocupa el conjunto temático de la pieza. De allí que la creatividad está siempre abierta, como una pulsión capaz de generar consecuencias sobre el propio espectáculo”.
La palabra, la música y la escena se convierten en un punto importante en la escena, y sobre este tema Alejandro Frómeta comenta que “no se trata de que se lean poemas y se canten canciones, sino que, por el contrario, en todos los elementos que se usan, la música y las imágenes, importan el estilo, los filtros, los recursos más afinados de la composición, y significan tanto como y con la palabra”. Por otro lado, Mario Vedoya afirma que “es necesario que el público sepa que esta obra trata de cosas que tienen que ver, a veces, con la distancia por momentos abismal que existe entre el mundo poético de un autor y la vida real, la de su circunstancia”.
Además, lo singular de la obra, tal y como apuntaba el propio Vedoya, “es que estamos transitando permanentemente entre el ser y el no ser, de forma real, tangible. Porque sobre una idea muy clara, el texto no era totalmente predeterminado y nos permitió hacer que la idea inicial fuera enriqueciéndose y modificándose con el trabajo de la escena”.
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