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Estreno de ‘Fígaro Garate. Las bodas de Fígaro’
La perseverancia de actitudes que deberían estar superadas
Obra: Fígaro Garate. Las bodas de Fígaro
Autor: Pierre-Augustin de Beaumarchais
Intérpretes: Amaia Cid, Teresa Ibáñez, Iker Ortiz de Zarate, Imanol Fernández, Maite Urrutia, Andoni Oporto, Ana Delgado, Inma Infantes, Ana Bernal, Jesús Fernández
Escenografía: Iker Ortiz de Zarate, Oskar Ruiz de Luzuriaga
Vestuario: Elvira Arrieta, Iker Ortiz de Zarate
Iluminación: Oskar Ruiz de Luzuriaga
Dirección: Iker Ortiz de Zarate
Producción:
EADK Euskal Antzerki Dantza Konpainia-Compañía Vasca de Teatro Danza CVTD, Ortzai-Laboratorio de Arte Dramático de Vitoria-Gasteiz
Lugar: Teatro Principal - Vitoria-Gasteiz
Fecha / Hora: 17 de septiembre / 20.30 |
Iker Ortiz de Zarate sitúa la acción de ‘Las bodas de Fígaro’ en la Vitoria de la primera década del siglo XX
El ‘Derecho de pernada’ que el Conde Almaviva pretende arrogarse en la Vitoria del año 1910 ante la inminente boda de la doncella Susana con otro de sus siervos, Fígaro, es uno de los elementos sobre los que gira la producción que presenta la joven compañía EADK Euskal Antzerki Danza Konpainia-Compañía Vasca de Teatro Danza CVTD con dirección de Iker Ortiz de Zarate que además ha realizado la adaptación de la célebre obra que el dramaturgo francés Pierre-Augustin de Beaumarchais publicó en 1778 con el título de ‘La Folle journée ou Le Mariage de Figaro’, conocida como ‘Las bodas de Fígaro’, y que sirvió a Mozart para componer una de sus más conocidas óperas.
Esta producción titulada Fígaro Garate. Las bodas de Fígaro arranca con los preparativos de la boda, cuando Susana se arregla su tocado de novia y Fígaro mide la habitación que disfrutarán una vez casados y que está situada entre los dormitorios de los señores. La estratégica ubicación de la alcoba, entra de lleno en los planes del señor que pretende reinstaurar secretamente el antiguo derecho feudal sobre las doncellas recién desposadas. Pero la revelación que Susana hace a su futuro esposo de esas pretensiones se vuelve más asombrosa aún para Fígaro, que no podía imaginarlas ni de lejos, aunque las intenciones del señor eran conocidas por sus numerosos cómplices. Fígaro apenas dispone de unas horas para conseguir casarse sin que el abominable derecho sea ejercido. De esa manera podrá librar a Susana, y a sí mismo, de la infamia y el abuso al que pretende someterles el señor, al tiempo que ayuda a otros habitantes de la casa, como la condesa Marieta, el pequeño Querubín o Begoñita, que también sufren los abusos del conde Almaviva.
Múltiples lecturas
A pesar de realizar esa defensa de la igualdad de género en lo social y de abogar por “la abolición de la diferencia de clases y el reconocimiento de la igualdad y dignidad de los socialmente desfavorecidos”, Ortiz de Zarate apunta que la multiplicidad de lecturas que la obra lleva aparejadas resultaron determinantes para que se estrenase “con el beneplácito del propio Luis XVI”. Sin embargo, esta “aparentemente simple, inofensiva y pícara comedia amorosa” que fue escrita hace más de doscientos años, fue censurada con posterioridad debido a “su profundo y avanzadísimo contenido social y político” ya que en ella asomaba la semilla de la Revolución.
Junto a la actualidad de su temática, la riqueza textual, las situaciones y los juegos escénicos que proporciona la obra, Beaumarchais aboga en la pieza por “la igualdad entre mujeres y hombres en todos los campos” y para ello presenta a los personajes femeninos “como los que realmente resuelven el nudo de la historia, poniendo en sus labios frases especialmente significativas y explícitas”, según reconoce el director. En esta comedia que por momentos resulta hilarante, el dramaturgo lanza también una feroz crítica social que puede extrapolarse a la época actual al aludir a cuestiones como la libertad de prensa, la libertad de conciencia, la corrupción judicial, la corrupción financiera o la censura ideológica.
Espíritu decimonónico
La importante labor de adaptación realizada por Ortiz de Zarate, en la que opta por “acercarla a nuestro tiempo y sociedad” mediante su localización en la Álava de principios del siglo XX en lugar de la Sevilla del XVII en la que se desarrolla la obra original, lleva al director a reconocer que, a priori, puede existir “cierta tendencia a considerar que una adaptación de esta naturaleza podría resultar una visión localista o ‘provinciana’ que restase categoría al texto”. Sin embargo, el propio Ortiz de Zarate afirma que le ha resultado “emocionante” comprobar que su reubicación temporal y espacial “no solo no resta un ápice de universalidad a la propuesta sino que, por el contrario, demuestra que cualquier cultura y entorno social es válido para acoger y entender los conflictos y personajes descritos, que fácilmente reconocemos como nuestros una vez adaptados usos, costumbres y habla, sin que en ningún momento esa adaptación resulte forzada o disonante”.
Con la ‘ubicación’ de la pieza en la Vitoria de 1910 el director ha buscado, en lo actoral, “mantener el espíritu decimonónico de esa época, estilizando la interpretación de las actrices y actores” y, para ello, ha optado por “una declamación musical y un gesto reinterpretado y depurado” aunque en lugar de renunciar a la realidad pretende “acentuarla mediante la aceptación explícita de este código y su complicidad con el público del que se quiere lograr su complicidad para participar de este citado código interpretativo, haciéndole así llegar, mediante este cuento cómico galante y rocambolesco, el aliento de quien muestra que, frente al abuso del poder, siguen existiendo la inteligencia, la dignidad, la rebeldía, la solidaridad y la ayuda mutua”. Esas virtudes, especialmente la última de ellas, “encuentran su terreno abonado en las alcobas de un ‘pobre sexo oprimido’ que intenta llevar a cabo sus componendas frente a ese ‘engreído, arrogante y algo bobo sexo masculino”, apunta el director.
Joseba Gorostiza
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