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Titirimundi 2008
Segovia disfruta de un Festival lúdico, abierto e innovador
Festival viene de fiesta. Esta es una de las ideas que maneja Julio Michel, director del Festival Internacional de Teatro de Títeres de Segovia, Titirimundi, para promover año a año –van 22– el evento con mayor proyección de la ciudad en el exterior. Si la valoración de Titirimundi está avalada por la categoría artística de los espectáculos, la valoración social está marcada por el carácter abierto y gratuito del 90% de los más de 350 espectáculos propuestos.
Calles, plazas, y patios de casas singulares se han abarrotado de un público participativo, expectante y lleno de curiosidad; enormes colas, con gente que ha aguantado hasta dos horas para adquirir un máximo de tres entradas y dos espectáculos diarios en los patios, han dibujado un paisaje social, a veces agobiante y algo desvirtuado por la aparición de las lluvias que hicieron modificar algunos días parte de la programación de esta XXII edición.
La calle como escenario
El fantástico Carrusel D´Andrea, instalado a los pies del milenario Acueducto unos días antes se ha convertido en preludio y casi un símbolo de Titirimundi porque su visita ya resulta habitual. Asimismo, son habituales Salvatore Gatto de Italia con Pulcinella, Rod Burnett del Reino Unido con Puch & Judy, los Titiriteros de Binéfar (Aragón) con Cómicos de la legua y La fábula de la raposa, La gotera de Lazotea de Andalucía con La mata de albahaca que este año ha actuado a cubierto; y son habituales también las marionetas tradicionales de Kairati Bhatt de India, Sologón de Malí, Mamulengo de Joâo Redondo de Brasil, y Os Bonecos de Santo Alexo de Portugal con Autos que este año han estrenado espacio en una sala del Arco de Santiago. En fin, es habitual Teatro Arbolé de Zaragoza con Las aventuras de Pelegrín.
Las novedades de calle han estado abanderadas por el catalán Joan Baixas que abrió el festival en un recorrido callejero con Merma nunca muere. El montaje, absolutamente plástico, está conformado por la recuperación de las marionetas grotescas que pintara Joan Miró para el espectáculo Morí el Merma que se estrenó en la Tate Modern de Londres en 1978. Los muñecos de grandes dimensiones, creados para celebrar el fin de la dictadura franquista, han recorrido las calles con actitud festiva y estética distorsionadora de la realidad precedidos de un coche histórico de bomberos de los EE.UU. y acompañados por una orquestina tradicional catalana.
La compañía del Reino Unido The Whalley Range All Stars puso en situación de cochinillos mamando de su madre a cientos de espectadores con su insólito personaje Pig (La marrana). Trukitrek presentó Hotel Crab, un divertido espectáculo expuesto sobre tres teatrillos con expresión cinematográfica. D´Irque et Fien de Bélgica que expusieron una desenfadada experiencia circense con Oh, suivant, Pa Sucat con Maravillas de Oriente y Nakupelle de Finlandia/EE.UU. con Money Bizness y Bon apetit completaron la parte lúdica del festival cuando la lluvia les permitió actuar.
Patios históricos
Las actuaciones en los patios de edificios históricos de la ciudad aportan un carácter cercano y privativo, al tiempo que extensivo al gran público. Suelen ser montajes de mínimo formato dentro de una calidad artística enorme y que frecuentemente ponen la sensibilidad del público a flor de piel. Este es el caso de Mikropodium de Hungría con Stop y El circo de las pulgas de Francia, y Barti del danés Alex Marionettes, clásicos que nunca cansan. En esta edición, la grata novedad ha estado a cargo de una compañía francesa y otra española. La Pendue puso en escena Poli dégaine, un montaje con marionetas de cachiporra que tiene a Polichinela como protagonista. Una pareja de jóvenes manipuladores juega con el público y el personaje en una situación de complicidad. Poli domina la escena, a los manipuladores y a la misma Muerte con la que emprende una simpática pelea. El trabajo de esta compañía de Charleville ha constituido un gozoso descubrimiento lleno de frescura, ingenio y humor con el títere tradicional.
La otra sorpresa ha sido La Canija con el espectáculo Canija y Malasombra. Un diminuto personaje ataviado con bata de cola andaluza parodia la actuación en un tablao flamenco con un guitarrista/cantaor en vivo. El espectáculo, apoyado en la improvisación, consigue conectar con el público por su gracia y simplicidad.
En el conjunto de más de una docena de espectáculos en los patios es preciso dejar constancia de la fantástica puesta en escena de Cuento de brujas realizada por Mutis Teatro, en donde se fusionan texto, acción, fantasía, lenguaje teatral y las marionetas con la habitual destreza de esta compañía para conectar con el público infantil. Asimismo, hay que dejar constancia de la compañía Txo Teatre de Titelles con el espectáculo Armando Rissotto, nombre de un cocinero y maestro de ceremonias capaz de sorprender al respetable con las habilidades de unos personajes circenses presentados en forma de menú. En fin, hay que mencionar al excepcional cuentista y manipulador de objetos de La Chana que ha presentado un simpático Vulgarcito para niños y el clásico irreverente Entre diluvios.
Grandes montajes
Ningún espectáculo es producto del azar. En mayor o menor medida, todos los montajes han seguido una elaboración concienzuda. Sin embargo, hay algunos en los que se aprecia un proceso creativo minucioso, se intuye una investigación tanto en materiales como en formas expresivas como en la estética. Este es el caso de tres espectáculos que se han representado en la edición del Titirimundi de este año. La compañía francesa Les Ateliers du Espectacle ha presentado un trabajo increíble tanto por la preparación que precisa el montaje como por el resultado artístico. En A Distances se muestra un mundo subterráneo en el que habita un ser obsesionado por los juegos mecánicos o un filósofo de la manipulación. La escena está repleta de objetos dispares, hilos, artefactos, cajas, platos y banquetas que adquieren movimiento inesperadamente. El manipulador presente obra como un niño que disfruta destruyendo a distancia las instalaciones que antes ha conformado con mucha laboriosidad. El espectáculo está estructurado en siete escenas independientes y juega con la sorpresa y la curiosidad del espectador que los 80 minutos del espectáculo sigue el juego sin pestañear.
Con Stephen Mottram sucede otro tanto en cuanto a la labor investigadora. Sin embargo, la refinada estética y la depuración técnica de su espectáculo subrayan toda la intencionalidad. En Seas of Organillo sumerge al espectador en un mundo acuático en el que se palpa otra densidad. Sus peces y humanoides realizan una especie de danza ritual con la que se recrea el celebrante transmitiendo magia y misterio en una metáfora de la creación.
Des Chinffonières y Le Quarantième Rugissant plantean un espectáculo excesivo tanto en contenido como en desarrollo escénico. En El baile de los locos se aglutinan tres historias: Moby Dick, El cocodrilo y El pecador de Toledo. Con un gran alarde de técnica marionetística y teatral, las tres historias se llevan a cabo dentro de su carromato o cabaret ambulante. El espectáculo muestra el virtuosismo de un trabajo escénico concebido y realizado con enorme expresividad tanto por la calidad de las marionetas como por la precisión y multiplicidad de movimientos de los personajes, escenografía y ambientación.
El Teatro Juan Bravo ha acogido cuatro espectáculos de gran vistosidad y aceptación. Aparte de los conocidos Poemas visuales de Jordi Bertrán y de la simplicidad escénica y artística de Le stagioni di Pallina presentado por Teatro All´Improvviso hay que destacar la actuación de Alfa Teatro con una original y divertida versión de Los tres mosqueteros. La compañía checa hace un planteamiento escénico maravilloso con marionetas de guante y músicos en vivo que ambientan una comicidad típica de cabaret. En el espectáculo destacan el dinamismo escénico, la movilidad de las marionetas y el juego espacial con una asombrosa escenografía que reproduce los diferentes lugares de la acción. Stuffer Puppet, que inauguró el festival, presentó Vampyr, un espectáculo con estructura teatral realizado con marionetas grandes para contar una historia de temores, valentía y cierto romanticismo. Neville Tranter da vida y voz a todos los personajes en una atmósfera de misterio dando al espectáculo una categoría singular.
Se han quedado muchos espectáculos sin nombrar, pero el espacio es limitado. Solo reseñar la actividad de Titiricole en la que han intervenido dieciséis grupos de centros educativos de la capital y provincia con otros tantos montajes aportando fantasía, ingenio e ilusión.
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