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XVIII Mostra de Teatre
Alcoi
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El encuentro entre los mundos
La multiculturalidad y la manipulación centran las propuestas para público escolar · Albena-Tanttaka, Lluerna y l’Home Dibuixat actuarán en el Espa Tirisiti
Además de las funciones destinadas al público general, en las que tanto el público adulto como el infantil pueden compartir platea y disfrutar conjuntamente de propuestas de humor gestual, circo o música, los escolares tendrán también la oportunidad de presenciar trabajos novedosos, concentrados en las jornadas del jueves y el viernes (12 y 13 de junio) en horario matutino y en el Espai Tirisiti, ya que se trata en todos los casos de obras cuyos protagonistas son los títeres y los objetos. Estos últimos son el núcleo de la propuesta El museu del temps que presentan en coproducción Albena y Tanttaka, y que continúa en la senda iniciada con ‘Artefactes’, al retomar un material de José Antonio Portillo para llevarlo a la escena de una forma que busca la proximidad entre el actor y el espectador a fin de estrechar los lazos comunicativos y en un entorno donde la plástica cobra una importancia relevante. No en vano, cada una de sus funciones –que en Alcoi serán dos– está pensada para realizarse con un público de 150 personas, que se moverán por los dos espacios donde sucede este paseo por la teatralidad de un museo que realmente existe.
Exposición global
A propuesta de Portillo, durante los últimos años, niños de diferentes lugares del mundo (Macao, Evora, Nanterre, Valencia, Bilbao, Alcalá de Henares...) han ido enterrando objetos ligados a su memoria, desde una baraja de cartas a un muñeco, pasando por una camiseta de fútbol o una rana conservada en alcohol. Ahora, este archivo que guarda las historias y los recuerdos de los niños abre sus puertas para que su contenido sea revelado y para invitar a quienes lo visitan a poner su grano de arena en este Museo del Tiempo, animándoles a enterrar sus tesoros y marcar el lugar en un mapa que se encuentra en Internet. De esta manera todos los niños pueden formar parte, si lo desean, del proyecto de este Museo del Tiempo que se extiende por todo el Mundo. Y sobre esta acción real, un espectáculo teatral que nos habla, como sostiene el integrante de Albena Toni Benavent, “de la importancia de la memoria, de los recuerdos, de los objetos aparentemente insignificantes que se relacionan con momentos relevantes de nuestra vida, de la amistad, de la magia de mirar como un niño el mundo y también, colateralmente, de temas tan actuales y serios como la inmigración o la necesidad de compartir y convivir con otras culturas y sensibilidades”.
La interacción, la proximidad y la teatralización a partir de objetos son aspectos que también comparte Pedra a Pedra de Teatre de L’Home Dibuixat, un unipersonal interpretado por Tian Gombau con texto y dirección de Rosa Díaz que se inspira en los diseños de Isidro Ferrer. En ella, el protagonista cuenta cómo cierto día, caminado descalzo por la playa comprobó que la tierra está llena de piedras y empezó a clasificarlas y guardarlas como un precioso tesoro, porque asegura que si miras lo que hay dentro de ellas, puedes ver alguna cosa más que una simple piedra. Con ellas, el actor-manipulador va creando un universo de imágenes y personajes para contar la historia de el hombre-lata, un coleccionista de piedras que vive rodeado de hombres-tronco, cuya curiosidad y extrañamiento ante la actividad del hombre-lata, da pie a una situación en la que aparecen brotes de rechazo e intolerancia ante lo desconocido. El descubrimiento en la arena de la maleta de un segundo hombrecito lata, da a nuestro títere la posibilidad de entablar amistad con un semejante al que no le aquejan los prejuicios.
Una historia fantástica y urbana
El racismo, la convivencia intercultural y el respeto entre los diferentes son también los ejes sobre los que gira la tercera propuesta, que consiste en el estreno de Rosegó el Rodamón (Rosegó el trotamundos) a cargo de la compañía Lluerna Teatre. Bajo la dirección de Rosa María Navarro, se presenta el texto escrito por Manuel Molins que narra a lo largo de cinco escenas una historia fantástica y urbana en la que un perro callejero y famélico da con sus huesos en el piso de un hombre que acaba de perder su perro. Así comienza una relación en la que el hombre, Lluc Recatan, trata de educar al can, Rosegó, según sus valores y su propio concepto de lo que es una mascota ideal y viceversa, ya que este último intentará hacerle ver que la educación y la amistad exigen un intercambio mutuo de conocimientos y experiencias. Entretanto, van abriendo frentes para la reflexión, sobre la relación entre alumnos y educadores, padres e hijos, ricos y pobres, culturas mayoritarias y minoritarias, responsables públicos y ciudadanos de paz, gobernantes y gobernados, autóctonos e inmigrantes...
Para llevar a escena esta obra, Lluerna ha realizado una adaptación para realizarse con tres actores manipuladores –Josep Miquel Beltrán, Amador Artiga y Olmo Hidalgo– que mediante técnicas como bunraku, pupi siciliani y títeres de hilo, dan vida a Lluc y Rosegó, además de a los amigos de Rosegó que están integrados en la Street Band, una banda de música formada por perros callejeros.
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