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Crónica ilusionada de un gran encuentro teatral en Madrid
Más de doscientos profesionales acreditados de toda España, entre los cuales 131 programadores, certifican el enorme interés que ha tenido esta 4ª edición de ARTEMAD celebrada entre el 21 y el 24 de enero en Madrid.
Abrió la muestra de espectáculos la compañía Cuarta Pared en su sala titular con Rebeldías posibles de Luís García-Araus y Javier G. Yagüe coautores de la célebre Trilogía de la juventud. En esta ocasión los autores se adentran en un mundo kafkiano con cuatro historias que giran en torno a la indefensión y desesperación del ciudadano frente a una sociedad insensible y burocratizada. El personaje García pretende recuperar unos céntimos que la operadora de telefonía le ha cobrado indebidamente. Esta decisión le lleva a una situación laberíntica con repercusiones laborales, familiares, judiciales, sociales y mediáticas. Idéntica situación kafkiana han de vivir otros personajes que pretenden apostatar, o que le arreglen el techo de su vivienda sin estrenar o que la sanidad pública cure sin paliativos a una hija anoréxica.
El planteamiento escénico de Cuarta Pared con el público alrededor consiste en un desarrollo metateatral integrando al público de algún modo en las diferentes parodias que componen el espectáculo. Desde esta perspectiva, el montaje no sólo resulta cercano sino dinámico, divertido e incita a la reflexión. En Rebeldías posibles el espectador, sin tener que recurrir a la acción, se identifica con personajes y situaciones en la medida en que el tema del desamparo ciudadano ante los mecanismos institucionales es tremendamente actual.
Alfonso Sastre nos ha regalado uno de los textos más hermosos de la literatura dramática contemporánea. Con ¿Dónde estás, Ulalume, dónde estás?, no sólo hace un bello homenaje al poeta Edgar Allan Poe sino que se pone –ya lo estaba con textos anteriores– a la altura de los grandes dramaturgos de finales del siglo XX. Sobre todo, bebe de Brecht en la narrativa y de Beckett en el tratamiento del ser humano. Sastre ha construido un drama clásico que hay que incluir en la historia de los grandes textos no sólo por su calidad literaria sino porque poéticamente se adentra en la piel y en el alma, en la existencia y en el sentido de la vida del hombre desorientado y contradictorio que nos toca vivir.
Un gran regalo
Este espectáculo lo disfrutamos en la sala Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes, con dirección de Juan Carlos Pérez de la Fuente que nos puso ante un montaje escénico excepcional en todos los sentidos: una escenografía poética, funcional y moderna, una interpretación impecable, intensa y entregada, una iluminación exquisita sugerente y precisa, un vestuario coherente, en fin, una puesta en escena artística y profesional.
La estructura metálica en forma de columnas presenta un bosque y un laberinto urbano en perspectiva dando una profundidad temporal y espacial a la escena. Una mesa/ mostrador giratorio para establecer los cambios espaciales sirve de taquilla, de bar, de vagón, de púlpito mitinero, de altar, de catafalco. Pérez de la Fuente juega con el espacio para subrayar la búsqueda y la soledad de un ser humano perdido y desorientado en un carnaval grotesco, en la parodia política, en la ciudad intrincada, enigmática y adversaria, juega con el ser humano abandonado en su propia borrachera existencial.
La historia que narra Sastre describe al poeta Allan Poe en viaje desde Baltimore a Nueva York en búsqueda de su amada. Las desventuras del camino muestran a un hombre perdido, enfermo, desasistido e indefenso, desconcertado y hundido el ánimo, cansado y pobre, estafado por la sociedad. Alfonso Sastre ha realizado un poema dramático precioso y significativo, emotivo e intenso, que hace reconciliarse al hombre actual con su existencia.
Un valle repescado
El primer día de ARTEMAD nos tenía reservado otra grata sorpresa. La compañía Producciones Cachivache y Teatro Zascandil propuso una reposición suya estrenada hacía 20 años: Los cuernos de don Friolera de Ramón María del Valle-Inclán. Al parecer, la reciente producción es idéntica a la de entonces en cuanto que conserva la estética, la dramaturgia, las máscaras y el vestuario original. La escenografía que refleja toda la plasticidad marionetística ha sido renovada conservando la artificialidad.
Histriónicos en extremo, los personajes que creara Valle se desenvuelven en un enorme teatrín de marionetas acentuando el sentido grotesco y ridículo de sus fachas y significados. Zascandil y Cachivache hacen una lectura asainetada y extravagante del teatro para subrayar el lado lúdico sin obviar la crítica mordaz.
Toda la mala uva de Valle-Inclán se asoma en este teatrillo de títeres. La ignorancia de una sociedad chismosa y maleficente, la democracia con un rey que nadie ha elegido, la cerrazón de un estamento militar portador de unos valores anacrónicos capaces de justificar la muerte de un inocente, los celos infundados de la pobreza mental, los símbolos patrios ironizados son algunos de los guiños que el autor muestra y distancia con los títeres. Son esos guiños los que se amplifican en esta extraordinaria propuesta escénica de Cachivache y Zascandil. Risotadas casi inhumanas, voces extravagantes, cuerpos que asemejan a peleles, movimientos de fantoches, expresivas máscaras que deforman las facciones, un vestuario colorista, un ritmo escénico sorprendente son las armas de esta compañía para hacer de Los cuernos de don Friolera un espectáculo absolutamente pertinente y necesario. Y es que abordando temas tan actuales como la violencia de género, la democracia imperfecta, los valores desfasados y otras lindezas sociales, el montaje transmite brillantez escénica, lucidez artística y una sana comicidad.
Complicidades
Con Ados@dos presentado por Uróc Teatro la Feria alcanzó su mayor grado de complicidad entre los profesionales de la escena. Y es que Juan Margallo y Petra Martínez son dos históricos del teatro español. En este sentido, ambos juegan con ventaja cuando intervienen en algún montaje. Pero en éste con mayor motivo ya que el espectáculo gira en torno a ellos mismos, habla de Juan y Petra, del autor John Petrof.
En Ados@dos una pareja, Él y Ella están sentados a la mesa para desayunar en bata y batín modernos y auxiliados por unos insospechados juguetes electromecánicos. Ambos viven juntos pero marcan su individualidad en una conversación absurda plagada de referencias personales de Petra y Juan. Aquí es donde el espectáculo se convierte en una gran carcajada porque el público conoce a los intérpretes en la realidad. Es aquí, en la complicidad, donde las mil anécdotas de Juan, la experiencia profesional de Petra, los guiños a toda una carrera, a la profesión, al teatro español, a la política, a la Iglesia, a la sociedad, es aquí donde el espectáculo adquiere una dimensión genuina, entrañable y con altas dosis de humor. Ella y Él juegan con el lenguaje en una especie de diálogo para besugos o de hablar por hablar, pero van desgranando opiniones y confidencias que implican al espectador informado. Ambos –no se sabe bien si los personajes o los actores– juegan a hacer teatro en un admirable ejercicio de interpretación. Ambos imparten una lección magistral.
El montaje de Teresa Nieto en Compañía titulado De cabeza brilló con méritos sobresalientes ya que hay que hablar de pulcritud y perfección absoluta en la forma de concebir y realizar la danza, en la exquisitez del vestuario, en una iluminación bellísima, en una escenografía sugerente.
Conceptualmente, De cabeza plasmó un Mediterráneo que no solo es un mar sino un crisol de culturas. En este sentido, el flamenco forma parte esencial del montaje tanto por la parte española como por El Magref, apoyado en la guitarra y la percusión. También Francia, Italia, Grecia están presentes en una fusión con la modernidad de los centros de recreo. El sol –a veces con una luz cegadora– lo lúdico con ritmos y pasos de jazz, el mar y las olas, azul y blanco sobre un ciclorama de inusitada cascada, Teresa Nieto utiliza con talento las alegorías para sumergirse con su delicada y a la vez potente danza en un Mediterráneo diverso, emotivo e intenso.
La programación se completó con Collioure. Último viaje de Antonio Machado presentado por Producciones Barranco, El jefe de todo esto de Ados Teatroa, Antropofagia de Gaupasa y Nacho Vilar Producciones, En pie de guerra de Los Mac Clown; y los espectáculos de danza Onions de Los Dedae Danza, Ídolos Rotos de Mascarpone Teatro y Otelo de Cruceta Flamenco.
Manuel Sesma |