Revista Artez
Portal Artezblai
Libreria Yorik
Revista de las Artes Escénicas
Artez marzo 2008
Hoy es
 
  • Estrenos
  • En Gira
  • Festivales
  • Zona Abierta
  • Opinión
  •  
     
  • Euskal Herria Egunez egun
  • Castilla y León Día a día
  •  
     
  • Conócenos
  • Suscríbete
  • Contacta
  •  
     
  • Buscador
  • Números anteriores
  • Directorio
  •  
    En gira

    ‘Hay que purgar a Totó’ por Teatro Español

    Un negocio inverosímil que finiquita la propia familia

    Obra: Hay que purgar a Totó.
    Autor: Georges Feydeau.
    Adaptación: Luis Blat.
    Intérpretes: Nuria Espert, Jordi Bosch, Gonzalo de Castro, Tomás Pozzi, Ana Frau, Carmen Arévalo, Manuel Millán.
    Escenografía, vestuario: Jean Pierre Vergier.
    Iluminación: Georges Lavaudant.
    Dirección: Georges Lavaudant.
    Producción: Teatro Español.
    Duración: 75 min.
    Lugar: Teatro Gayarre - Pamplona-Iruñea.
    Fecha: 14 (20.00), 15 (20.00 y 22.00) de marzo.
    Lugar: Teatro Principal - Burgos.
    Fecha: 29 (20.30) y 30 (19.30) de marzo.

     

    El vodevil escrito por Georges Feydeau genera la comicidad a través de las situaciones, los personajes y el lenguaje

     

    Una inmisericorde y moderna ‘farsa conyugal’ que disecciona vicios como la mediocridad, la mezquindad, la soberbia, la incultura y la hipocresía de los pequeño-burgueses, son los elementos sobre los que gira una de las últimas obras de Georges Feydeau, Hay que purgar a Totó (On purge bébé), que se presenta en una producción del Teatro Español. En este texto, que se llevó por primera vez a los escenarios hace casi un siglo y que ha sido traducido y adaptado por Luis Blat, que además ha participado como ayudante de dirección de Georges Lavaudant, lo cómico surge de situaciones y de personajes estereotipados, de recurrir a los accesorios y a los juegos de palabras obscenas.
    Esta “crítica sangrante de la hipocresía burguesa”, según apunta el colaborador de Lavaudant, Daniel Loayza, que aborda la desintegración de un matrimonio en clave de farsa, tiene como protagonistas principales a personajes tan singulares como Sebastián Rebollo que en esta adaptación toma la personalidad de Follavoine, el personaje central de la obra original de Feydeau, y que encarna la figura del soldado fanfarrón, el charlatán, el comerciante corrupto e incluso el malabarista (eso sí, sin mucho arte, cuando tira sus orinales).
    Además de Rebollo, el ‘dramatis personae’ se completa con Julia, la insoportable esposa de Rebollo que es el arquetipo de la típica ‘maruja’ y que según la boba sirvienta Rosa “es quien ordena aquí”; Totó, el repelente y malcriado hijo del matrimonio, tan egoísta y mentiroso como sus padres y que es quien desencadena todos los incidentes al negarse a tomar la dichosa poción; Cayetano Chitín, el cornudo de toda la vida, así como la esposa de éste y Horacio Troca, que son, como se descubre en la propia representación, la adúltera y su amante.
    Este vodevil que fue estrenado como espectáculo teatral en 1910 y que en 1931 fue llevada al cine por primera vez por Jean Renoir, comienza con “un concurso de ignorancia, que Julia y su esposo aprovechan para intentar separarse aunque no lo consigan. La vestimenta de la que se enorgullece la señora”, que continuamente entra y sale con un cubo en la mano ?que contiene aguas fecales, “sólo se ve igualada por la vulgaridad del señor para el que el único ideal es vender sus orinales... al ejército. La salvación podría estar en los niños, pero el papel de Totó, tan egoísta y mentiroso como sus padres, no desluce: incluso es él el que desencadena todos los incidentes al negarse a tomar la dichosa poción”, apunta Loayza.

    Límites descalabrados

    La historia muestra las vicisitudes de Sebastián Rebollo, un fabricante de loza, que invita a comer en su elegante casa a un importante cliente, el señor Chitín, que preside la comisión encargada de decidir la adquisición por parte del ejército francés, de orinales para los soldados. Rebollo espera conquistar el mercado con sus bacines realizados con una porcelana que, supuestamente, es irrompible. Sin embargo, varios acontecimientos desagradables van a hundir sus planes y las perspectivas de su ansiado negocio: la porcelana no resulta tan resistente como esperaba y su mujer, Julia, en vez de atender al invitado se lamenta de los caprichos de su hijo Totó, que se niega terminantemente a tomar un laxante. Esa sucesión de contratiempos amenazan con arruinar el negocio que Sebastián Rebollo pretende poner en marcha.

    Un lenguaje plagado de expresiones escatológicas realza y hace desencadenar los momentos más hilarantes de la representación


    Los intentos que el fabricante de loza lleva a cabo para “marcar claras diferencias por respetar los límites entre lo social y lo familiar, lo público y lo íntimo, lo adulto y lo pueril, lo elegante y lo trivial”, según apunta Loayza, “se descalabran con los ataques de la esposa” a quien define como “la encarnación de la pesadilla del caos y del desorden”, por lo que todos los esfuerzos de Rebollo por contenerse se derrumban y “una vez que reconoce su derrota sólo le queda abandonar el campo de batalla”. Antes de darse por vencido el protagonista prueba “diferentes estrategias; primero, educado y, después, familiar, para acantonarse de forma prudente en un papel de espectador medio indiferente, medio socarrón. Pero no hay nada que hacer: la catástrofe le alcanza y el desgraciado, a pesar suyo encerrado en un cuerpo a la defensiva, se ve obligado a tomar, si se puede decir, un papel activo”.
    En esta pieza de Feydeau, que era un ferviente admirador de las películas mudas de Chaplin, y que fue escrita un año después de separarse de su mujer, no se puede evitar reparar en la violencia de la diatriba sobre el fracaso matrimonial que mantiene el autor. “Toda la obra podría verse como la historia de los esfuerzos desesperados que Sebastián Rebollo hace por contenerse y no soltar un taco irreprimible; una vez que reconoce su derrota sólo le queda abandonar el campo de batalla”, señala Loayza.

    Un trío que repite

    La comicidad que aportan las situaciones y los personajes quedan expuestas tanto por las propias acciones como por los equívocos y confusiones que se desencadenan a través de un lenguaje, que incluye permanentes alusiones escatológicas, y que realza y hace desencadenar los momentos más hilarantes de la obra.
    La producción de este espectáculo permite disfrutar con los resultados de un trabajo en el que participan los actores Nuria Espert y Jordi Bosch, convertidos ahora en el matrimonio Rebollo, y que ya coincidieron en la puesta en escena de ‘Play Strindberg’ a las órdenes de uno de los más reputados directores europeos, el francés Georges Lavaudant, que también está al frente del elenco actoral que protagoniza esta obra. Junto a Espert y Bosch el elenco incluye a Tomás Pozzi, que da vida al insufrible niño al que hace referencia el título; a Gonzalo de Castro, que encarna al cornudo funcionario que debe decidir la adquisición de los orinales, así como a Carmen Arévalo y Manuel Millán, que dan vida a la pareja de amantes.

     

    pagina principal

    Estrenos | En Gira | Festivales | Zona Abierta | Opinión | Euskal Herria Egunez Egun | Castilla y León Día a Día | Conócenos | Suscríbete | Contacta | Buscador | Números Anteriores

    © ARTEZBLAI SL,2005
    artez@artezblai.com

    Redacción Bilbao:
    C/ Aretxaga 8, Bajo- 48003 - Bilbao - Bizkaia tlf: (+34) 944 795 287 fax: (+34) 944 795 286

    Redacción Valladolid:
    C/María de Molina 9, 1º B - 47001 - Valladolid- tlf (+34) 983 356 337