|
|
abal
gunea
|
ona
Abierta
|
Porto Europa
Carlos Gil Zamora
Los pasados 7 y 8 de diciembre se reunieron en la localidad portuguesa de Porto diferentes directores de teatros europeos, filósofos y agentes culturales con el fin de debatir sobre “Teatro Europa. La creación artística y las políticas públicas para la Cultura”, en torno a tres mesas redondas.
El encuentro organizado por el Teatro Nacional São João de Porto que dirige Ricardo Pais y la Unión de Teatros de Europa, con la colaboración de la Convención Teatral Europea, el Relais Culture Europe, entidades que reúnen a casi setenta teatros públicos distribuidos por veintisiete países y con el apoyo del Gabinete de Planteamiento, Estrategia, Evaluación y Relaciones Internacionales del Ministerio de Cultura, se enmarcó estos debates dentro del mini festival Portogofone.
Qué, quiénes, cómo
Tras un estudio sobre la economía de la Cultura en Europa, la Comisión Europea emitió una comunicación sobre una Agenda Cultural para Europa en un Mundo Globalizado. A partir de ese documento y desde la Presidencia portuguesa de la Unión Europea, se promovió el pasado setiembre un Forum Cultural para Europa, que en el ámbito teatral se completó con esta reunión enmarcada dentro del mini festival Portogofone, con el objetivo de “conocer más al detalle, los lugares concretos, las condiciones y los desafíos a los que se enfrenta la creación artística contemporánea”.
La primera mesa dedicada a “La creación artística y la construcción europea”, contó con la intervención de Manuel Maria Carrilho, filósofo, diputado y antiguo Ministro de Cultura de Portugal, quien estableció su discurso en una integración cultural desde la diferencia, en procesos abiertos donde la multiculturalidad se entienda como un proyecto y no como una forma de resistencia. Bernard Stieger, director del Departamento de Desarrollo Cultural del Centro Pompidou de París habló de la necesidad de recuperar una dialéctica que ayude a superar la actual falta de referencias en los análisis. Rod Fisher, director del International Intelligence on Culture de Londres, explicó la actual situación de la cultura en su país y la vocación de incorporarse a estructuras comunitarias mucho más eficaces que las actuales.
La segunda mesa, moderada por José Luís Ferreira y Valeria Marcolin, juntó a Staffan Valdemar Holm, director del Dramaten de Estocolmo, Jean-Claude Berutti, presidente de la Convención Teatral Europea y codirector de la Comedie de Saint-Etienne, Millan Lucic, dramaturgo serbio y Pascal Brunet, que fue administrador del Centro Coreográfico de Rennes y actualmente dirige el Relais Culture Europe, quienes fueron desgranando “Las políticas públicas para las artes performativas y para el teatro: el estado del arte en los niveles local, nacional e europeo y su futuro; el papel de las redes”, que pese a su largo enunciado sirvió para que se descendiera a debates sobre la economía y la cultura, asunto de vital importancia dadas las tendencias en diferentes países a una disminución de las dotaciones y ayudas.
Para quién, cuándo
No obstante fue la tercera mesa, sobre “Libertad de creación y diversidad de expresiones en una sociedad global”, la que provocó un mayor nivel de debate ya que Emmanuel Wallon, investigador y profesor de sociología, colocó el listón muy alto en cuanto a los contenidos de la propia noción de cultura y del hecho teatral en concreto, que no puede medirse como otra actividad debido a su especifidad.
Intervinieron también el director rumano Alexandre Darie, que recordó los años de falta de libertad de expresión en su país, Giles Croft, director del Nottingham Playhouse, quien realizó la intervención más divertida, colocando el punto de vista en la necesidad de atender a los públicos. Emmanuel Demarcy-Mota, director de la Comédie de Reims, denunció el actual “fetichismo de las cifras”, y Luckas Hemleb, habló de otras censuras. Cerró las sesiones el profesor Mário Vieira de Carvalho, Secretario de Estado de Cultura de Portugal.
Obras mayores
Si las mesas, sus debates y algunas intervenciones nos dejaron un reguero de ideas que partiendo de la experiencia, nos proporcionaban un soporte teórico para poder pensar el teatro que Europa necesita en estos tiempos, sin obviar la necesidad de una relación más fluida, fue en la praxis, en las obras que se nos ofreció en estos días, donde se contestaron más de una pregunta: el teatro bueno, ambicioso en lo artístico, comprometido en sus contenidos, realizado con los medios suficientes, en el lugar apropiado, es el pasaporte para poder circular por todos los escenarios europeos y satisfacer a todos los espectadores, y siempre, como queda claro en muchísimas intervenciones, con la traducción como utensilio imprescindible para que no se interrumpa la comunicación.
Vimos dos estrenos absolutos: Conferência de imprensa, escrito y dirigido por Alvaro García de Zúñiga, producida por el TNSJ, un dinámico unipersonal interpretado por William Nadylam que curiosamente se hacía en inglés con traducción oral simultánea al francés y al portugués. Una investigación sobre los códigos y lenguajes que utilizan los políticos en sus conferencias de prensa, no para lanzar ideas o proyectos, sino para crear un territorio minado de conceptos vagos, frases hechas y gesticulaciones que solamente alimentan una incomunicación interesada.
En portugués, pero con traducción simultánea visual al ingles, disfrutamos de Ella, una obra de Herbert Achternbusch, dirigida e interpretada por Fernando Mora Ramos que comparte el escenario con Margarida Mauperrín en un papel mudo, en una producción de Teatro da Rainha. Obra dura, donde el personaje central va destruyéndose ante los espectadores, en un travestismo demoledor, provocando sensaciones inquietantes y que se hace en un espacio escénico muy adecuado para mostrar esa desolación y esa situación de encierro gallináceo.
Otro estreno mundial, producido por el Teatro Nacional São João, y dirigido por Ricardo Pais, Turismo infinito, de Antonio M. Feijó, a partir de textos de Fernando Pessoa y tres cartas de Ofélia Queirós, en una escenografía auténticamente magnífica de Manuel Arias Mateus que se completa con un equipo actoral realmente potente y capacitado para transmitir todos los tiempos vitales, internos o externalizados, poéticos o épicos que se van produciendo. Uno de los grandes espectáculos que ha visto este cronista en los últimos tiempos, por la calidad textual, por el equilibrio de la dirección, por la importancia de su estética, que nos hace entender de manera nítida las posibilidades del teatro de texto expresado sin limitaciones y con valor universal.
Hubo más descubrimientos gozosos. En el remodelado Teatro Carlos Alberto, un delicioso montaje a base de varias obras cortas de Samuel Beckett, Todos os que falam, con escenografía y dirección de Nuno Carinhas, que nos coloca ante una interpretación interiorizada del complejo mundo becketiano, pero con momentos visuales auténticamente sorprendentes y maravillosos.
Algo parecido nos sucedió con Cuarto Interior de Circolando, que vimos en el Teatro do Campo Alegre, con un excelente espacio escénico y una poética escénica preñada de sensibilidad y referentes clownescos muy estilizados que logra momentos de una gran capacidad de ensoñación mágica.
En tres días vimos mucho buen teatro, nos dieron ideas sobre nuestro entorno, descubrimos un lugar de referencia y podemos asegurar que fue el puerto y la puerta de Europa.
|