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Revista de las Artes Escénicas
Artez 129. enero 2008
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    “Las historias me rondan,
    me las encuentro entre la ropa usada”

     

    Virginia Imaz

    Quico Cadaval dice de sí mismo que de pequeño quería ser atleta y poeta, como Calderón. De adolescente leve místico y épico jodedor. De joven, salvador de la patria y bailarín leve y aéreo como Imanol. De mayor sensible e
    inteligente como las mujeres. Luego sabio y perezoso como los héroes de los cuentos sufitas. Leal y seductor. Solidario y solitario. Despierto y soñador. Todas estas tentativas fracasaron, pero fue pasando el tiempo. Ya sé -dice- que el tiempo no lo paso yo, me pasa él; pero es una manera de hablar. Ahora estoy en el género teatral más exiguo, el espectáculo del contador de historias y me imagino que todo lo anterior habrá influido.

    Quico, cuéntame lo que quieras, por favor siéntete libre:
    Cuando me siento, me siento cansado. Nunca me siento libre. Soy del teatro.

    ¿Qué es contar para ti? ¿Cuánto tiempo llevas contando profesionalmente?
    En el año 94, sustituyéndome a mí mismo en un espectáculo que no conseguí preparar, salí al escenario a pedir disculpas y a dar explicaciones, aquello se prolongó con algunas historias que estaban vivas en mi memoria gracias al sucesivo acto de repetirlas en las sobremesas y en los bares. De todos modos, por mucha memoria que tuviese, si no llega a ser por la práctica de actuar en el teatro, no podría soportar el temblor que me recorría al dirigirme al auditorio en penumbra.

    ¿Cómo fue que comenzaste?
    Había comenzado mucho antes, pero no cobraba, práctica que recomiendo a los que comienzan en el oficio: No cobrar al principio para poder hacerlo después, cuando ya te desean. Ahora hay gente que me considera demasiado caro, y lo dice por ahí y yo se lo agradezco.

    ¿Un narrador/a nace o se hace?
    Yo diría: lo hace. Lo que hay que hacer es contar, no repetir, no embellecer el texto, no poner toda tu alma en la pasión de los personajes. Son errores frecuentes. Se debe contar: repetir una historia como si fuera la primera vez. Otra respuesta: el narrador es.

    ¿Es posible formarse para contar?
    Sí. Pero lo fundamental es escuchar al auditorio, ver si interesas.

    ¿Cómo debería ser esa formación?
    Global, y vital. Tiene que interesarte a ti lo que digas. Debes cuidar la voz, alimentarte bien, escuchar. Mirar.

    Teatro y narración oral. ¿Cómo lo ves?
    Es un tema que me aburre. Mucha gente que habla de eso no sabe qué es una cosa ni la otra.

    ¿Para quién prefieres contar? (Edades, espacios, idiomas)
    Para ciudadanos con todos sus derechos, gente igual a mí. Y para presos. Fue muy bueno lo del módulo seis de la cárcel ‘El salto del Negro’ y la de Beja en Portugal. También me desenvuelvo bien con los futuros presidiarios de los últimos cursos de la enseñanza media. El lugar debe ser cómodo para mí y la gente, la relación limpia, sin mesa, flores o banderas interpuestas. Idiomas, el mío gallego-portugués, y el castellano que amo gracias a Valle, a Cortázar, Calderón y a los segovianos y segovianas y por culpa de un profesor brutal y refinado.

    ¿Qué tipo de historias prefieres contar? (De tradición oral, de autor, propias, mitológicas, de humor)
    Cada vez menos, no tengo preferencias. Las historias me rondan, me las llevo puestas, me las encuentro entre la ropa usada, y al final la aireo, a ver. A veces hay que repararlas y me pongo triste , porque ya no fluye, se construye.

    ¿Cuál es la " cocina " de tus historias? ¿Cómo te preparas o preparas la historia para contarla?
    Escuchar, asegurar los detalles de lo que oyes, pensar en porque te gusta a ti, que le ves, imaginar como ocurrió, contarlo en el ámbito de lo cotidiano, conversar sobre ella, probarla en escena, mandarla otra vez para el taller. Es como un cocido preparado por un cocinero sushi con un pinche berebere. También esta el fenómeno de las marginalia, un comentario o personaje lateral de una historia que crece cancerosa.

    Contar ¿arte, tradición, terapia, instrumento pedagógico...?
    Arte y como arte medicina y educación. Tradición no, tradición es cualquier cosa como escupir a la calle, o ir al fútbol, o llorar cuando te abandona tu pareja, contar no tiene más tradición que cantar.

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