|
|
abal
gunea
|
ona
Abierta
|
Arte desentumecedor
Burgos, con su Festival Escena Abierta, será la encargada de desperezar el nuevo año. Del 11 al 20 de enero llegan a los diversos espacios escénicos de la ciudad y, como dicen los organizadores del Aula de Teatro de la Universidad de Burgos, “con su mochila cargada de compromiso, expresividad, sorpresas y mucho trabajo”, creadores como Carlos Marquerie, Rosa Casado&Mike Brookes, Simona Levi&Marc Sempere, Pako Revueltas, Ricardo Blackman, Sergi Fäustino y la compañía francesa Tr’Espace. Un total de ocho propuestas escénicas contemporáneas, la mitad de las cuales realizadas en colaboración con el propio festival, y en consecuencia, con un buen número de estrenos.
En su novena edición, el Festival Escena Abierta de Burgos vuelve para proponernos un viaje, concepto entendido como una incursión por lo desconocido, a la percepción de una realidad distinta, a un juego de apariencias, a la reflexión desde el arte de la dimensión social del ser humano, mediante la exposición de propuestas innovadoras y con distintos tratamientos y miradas diferenciadas decididas a enriquecernos y, también a cuestionarnos nuestras propias limitaciones, tal y como anuncian los organizadores. Un viaje que hace parada en estaciones como el Espacio Tangente, el Centro de Creación Escénica La Parrala, el Teatro Clunia, el Teatro Principal, y el Centro de Arte Caja de Burgos, y que permitirá adentrarnos en los paisajes personales de siete artistas-compañías. Y en este viaje, Escena Abierta es un generador de movimiento, motor junto a los propios artistas, que participa con ellos en la materialización de sus proyectos. Es el caso de cuatro de las obras que integran esta edición, la mayoría presentada con carácter de estreno.
Instalaciones vivas
La nómina de coproducciones de Escena Abierta 2008 se compone en gran medida de intervenciones teatrales desarrolladas en instalaciones artísticas, como la que realizará en primicia el artista gráfico burgalés Ricardo Blackman, para quien el arte es una forma de ser, un síntoma y una consecuencia del ser humano alterando a su vez la sensibilidad del público. Blackman no se ha planteado una pieza teatral, sino que lo que varía es el espacio y, por supuesto, el espectador, que es a fin de cuentas quien merece el más profundo respeto por ser él el receptor directo de su obra y la causa de su esfuerzo y de su dedicación.
El resultado de todo ello será La accademia, una reflexión sobre el fenómeno del consumismo en el que un pequeño espacio alberga a un grupo de consumidores que necesitan ayuda para recuperar su autoestima. Un grupo de expertos, integrado por los actores Javier Mediavilla, Laura Rodríguez, Mª Jesús Hernando y Amaya García, se encargará de potenciar la confianza del espectador sugestionado en una única sesión que alejará los miedos ancestrales anclados en el subconsciente: “con un lema que se repite –¡Gastar!– y bajo el manto hipnótico de la voz y las sombras, el grupo irá dejándose seducir hasta el éxtasis. Nadie podrá escapar de la sala sin cambiar. ¡Cambiarás!”.
Arte sostenible
Destaca también el estreno de la última propuesta de Rosa Casado, Agua (cero) s – some things happen at once, coproducida conjuntamente con el Festival Escena Contemporánea de Madrid, en el que la performer vuelve a colaborar con el creador galés Mike Brookes para desarrollar un trabajo inspirado en el comportamiento del agua y en cómo suceden sus cambios de estado. Y todo ocurre en un entorno participativo, en el que las decisiones del público intervienen en el desarrollo de la pieza, ya que es una obra sostenible, donde Rosa Casado y los espectadores generan la energía necesaria para que la performace suceda. Porque en medio del espacio hay un bosque de hielo, y la única forma de conseguir que no se derrita es creando energía, pedaleando en las bicicletas que envuelven el bosque.
La Compañía Lucas Cranach que dirige Carlos Marquerie –que estará en Burgos también con El temblor de la carne– estrena Maternidad y osarios, la primera de una serie de acciones-instalaciones basadas en la inmediatez del momento, que explotan al máximo el carácter efímero del hecho escénico y propone otro tipo de relación entre la obra y el espectador fuera de la convención propuesta por la arquitectura teatral.
En Maternidad y osarios, una obra efímera para una actriz embarazada y diez artistas invitados a modo de reflexión sobre el amor y la muerte, Marquerie desarrolla un tema ya acometido en obras anteriores, como es la maternidad, paradigma del amor, unido a la muerte, inspirado por la reciente aparición en la prensa de una fotografía de los restos de una pareja enterrada abrazada hace aproximadamente cinco mil años en las cercanías de la ciudad italiana de Mantua, pero también los osarios que continuamente se descubren y son testimonios de las atrocidades del hombre: fosas comunes de la Guerra civil y posguerra española, fosas en Irak, las inmensas series de calaveras y huesos encontrados en Camboya tras el dominio de Pol Pot y los jemeres rojos, Auswitch, Hiroshima...
Paseo por la mente
Además de en estos tres estrenos, el festival burgalés ha colaborado en el proyecto Burm(u)ina de Pako Revueltas, un trabajo con dos dimensiones, al ser una instalación autónoma y visitable a lo largo del día, mientras que en las horas señaladas, tiene lugar en su interior una acción teatral. Burm(u)ina –cerebro en euskera–, no es más que eso, un paseo por la mente, por los recovecos llenos de esquinas, luces y sombras, miedos y obsesiones. Integrando diferentes formas de expresión, como el audiovisual, el espacio sonoro creado por David Otaegi, el arte plástico del pintor Ignacio Sáez y las acciones que llevan a cabo los actores Pako Revueltas y Juanjo Otero. En la obra se suceden diversas escenas como pensamientos inconexos, desde un brainstorming a un concierto de Iggy Pop & The Stooges. Se trata, tal y como advierte Revueltas, de una propuesta muy personal, donde los dos intérpretes son un mismo ente que da vida a lo irreal, onírico, del inconsciente.
|