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Relato metropolitano
Obra: La ciudad inventada.
Autor: Jokin Oregi.
Intérpretes: Oihane Enbeita, Miren Gaztañaga, Jose Kruz Gurrutxaga/Susana Soleto.
Música: Santiago Ramos.
Iluminación: Jorge García Nicolás. Marionetas: Eider Eibar.
Escenografía: Javi Tirado.
Dirección: Jokin Oregi.
Producción: Teatro Gorakada.
Fecha: 1 de diciembre.
Lugar: Errota Kultur Etxea (Abadiño). Hora: 12.30 Fecha: 29 de diciembre.
Lugar: Kultur Leioa. |
Gorakada ha construido La ciudad inventada
Cuentos de diferentes orígenes convergen en este territorio
Jokin Oregi es el autor y director de la nueva propuesta
Borja Relaño
Tras los montajes ‘Jim en la Isla del Tesoro’ y ‘Robin y Hood’, Teatro Gorakada colabora por tercera vez con el autor y director Jokin Oregi para presentar su nuevo trabajo, La ciudad inventada (Irudimendeko hiria, en la versión en euskera) un espectáculo de títeres dirigido a público infantil a partir de cinco años, o como defiende Oregi, “una obra de teatro a la que también pueden acudir niños, ya que está concebida para el disfrute de mayores y pequeños. Porque el teatro tiene esa capacidad socializadora que permite a padres e hijos disfrutar de lo que están presenciando y compartir una experiencia por igual”. Para lograrlo, han creado una obra que, como sus antecedentes, también parte de cuentos tradicionales, en esta ocasión varios y de orígenes diversos, “de todos los continentes aunque universales” según puntualiza el autor, para crear una historia mestiza en la que como en las grandes urbes de hoy, se da una mezcla de culturas y religiones, en la que también cohabitan diferentes relatos, como si las páginas de un libro se hubieran transformado en edificios.
Plantar cara al destino
En La ciudad inventada todas estas historias se relacionan entre ellas. Los personajes, las acciones y los conflictos interactúan para dar vida a esta nueva ciudad en la geografía de la imaginación, en la que el protagonista de un cuento senegalés comparte sus dudas y miedos con una niña brasileña que no puede dormir por la falta de su padre, mientras un pequeño neozelandés lucha y vence a un malvado hechicero de un relato palestino y un conejo argentino lucha, con la ayuda de sus vecinos, por recuperar su casa, que ha sido ocupada por un extraño. Juntos, todos estos cuentos adquieren una nueva dimensión, lo cual es para el miembro de Gorakada, Alex Díaz, una de las claves de este espectáculo, el haber conseguido una historia con la unión de muchas, logrando una obra original.
Porque si bien en ‘Jim en la Isla del Tesoro’ y ‘Robin y Hood’, la referencia era conocida por todos, aunque llevada a su terreno, aquí se ha partido de unas ideas y unos conflictos con los que se ha generado una dramaturgia nueva, tejida en torno al personaje de Anje, quien poco antes de cumplir los doce años, descubre que sus padres, desesperados por no poder tener descendencia, habían solicitado la intervención del mago Gorton. Pero el precio iba a ser muy alto. Se llevaría al pequeño la noche de su duodécimo cumpleaños. Así, con la ayuda de los personajes que va encontrando en su aventura, Anje planta cara a su destino.
Hay en La ciudad inventada un elemento que subyace en varias de las historias: la separación entre padres e hijos. “Cuando pensamos en hacer una obra para los niños nos fijamos en sus intereses, no desde una perspectiva comercial, sino espiritual. Los niños también necesitan su catarsis y hacer frente a sus temores, los miedos más íntimos. Y el separarse de sus padres es uno de los más generalizados”, sostiene Oregi. No en vano, no es la primera vez que hablan de ello en Gorakada ya que estaba presente tanto en ‘Robin y Hood’ como en ‘Jim’. En palabras de Díaz, “no sólo nos quedamos con la aventura y con la parte plástica de las historias, sino que hay una apuesta clara por los contenidos, tanto para el público adulto como para el infantil”, ya que, según añade Oregi, “una obra que no gusta a un adulto es muy difícil que lo haga a un niño”.
La marioneta, protagonista
En lo que a la estética se refiere, habrá una continuidad de la línea desarrollada por Javi Tirado, quien en esta ocasión ha contado con la colaboración de Eider Eibar en el diseño de marionetas, si bien, tal y como señala el propio Tirado, el planteamiento escenográfico difiere en comparación con los trabajos anteriores, al basarse éste en un marco fijo, frente a las anteriores en las que predominaban los elementos modulares, para crear los espacios en base a la iluminación. Además, tras combinar la presencia en el escenario de actores y muñecos, regresan a la manipulación pura, a fin de que todo el protagonismo lo cobren las marionetas. “No nos dejamos llevar por lo que ha funcionado en obras anteriores, sino por lo que pide cada una de las obras. Si son actores, tendrá actores, si son máscaras, pues máscaras, aunque la marioneta es el elemento principal”, dice Díaz. Así, la marioneta se convierte en el vehículo para hacer llegar sus historias, o como explica Tirado mediante un paralelismo: “en la música el oficio es el de músico, y luego cada cual tiene su especialidad en un instrumento, uno la trompeta, otro el violín... Nosotros hacemos teatro, contando historias con marionetas”. De este modo, Oihane Enbeita, Miren Gaztañaga y, alternativamente, Jose Kruz Gurrutxaga y Susana Soleto darán vida a una quincena de personajes, utilizando todos los recursos a su alcance, que para Oregi son riquísimos, ya que “la convención permite que se hagan descubrimientos no sólo asimilables, sino llenos de significado”.
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