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Orígenes clásicos
La escuela zíngara llega con Romanès Cirque Tzigane
El Circo de los Horrores resulta espeluznante y divertido
El ciclo ‘4 miradas del circo’ que comenzó el pasado mes de septiembre en el Teatro Circo Price de Madrid con los espectáculos de las compañías Circo Museo Raluy y con el Nuevo Circo de Shanghai, se completa este mes de octubre con la presencia de las compañías Romanès Cirque Tzigane y del Circo de los Horrores que proponen dos formas completamente diferentes de entender y presentar un mismo arte de creación circense.
Las actividades de octubre contemplan la presencia del 2 al 7 de Romanès Cirque Tzigane que con su espectáculo Rien dans les poches (Nada en los bolsillos), propone una mirada de las escuela cíngara que desde el centro de Europa acerca postales de una herencia nómada llenas de colores y música para ofrecer una auténtica fiesta.
Integrado por una treintena de números, este circo dirigido por el equilibrista Alexandre Romanès, persevera en la tradición gitana que mezcla la música en directo de origen balcánico con poéticos números de circo contemporáneo de equilibristas y malabaristas. Su propuesta constituye un recorrido por el legado recibido de generación en generación, cuyo resultado es un cálido y particular ambiente circense en el que toda la familia Romanès se expresa sin distinción de edad.
La segunda propuesta que se presenta en el Teatro Circo Price será la del Circo de los Horrores, cuyo espectáculo que combina el circo, el teatro y el cabaret se podrá presenciar del 10 al 14 de octubre. Creado y dirigido por Suso Silva, que recibió en 2003 el Premio Nacional de Circo, la compañía busca una nueva orientación, tanto visual como musical, con el objetivo de infundir en el espectador sensaciones que van desde la magia y el ritmo del cabaret a la interpretación y al desarrollo de una historia.
Este trabajo que evoca la ambientación de los antiguos cementerios perdidos, incluye siniestras apariciones que sobrecogen al espectador y lo mantienen aferrado a su butaca, tenso y nervioso, pero rodeado de un ambiente repleto de humor fresco, inteligente y, sobre todo, espeluznantemente divertido. Por ello, los responsables del espectáculo advierten que durante las funciones “se pasa por la guillotina a los espectadores, se les lanzan cuchillos, se les encierra en jaulas y se les viste con camisas de fuerza”.
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