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Cerca de la Alhambra
La Asociación Te Veo de Teatro para Niños y Jóvenes ha llevado a cabo en Granada desde el 12 al 14 de septiembre las Terceras Jornadas Construyendo Futuro. Bajo el epígrafe de “Miradas Paralelas” en esta ocasión, la asociación, siempre interesada en promover el encuentro y la reflexión entre los profesionales del medio, ha tratado de centrar su atención sobre los deseos, los problemas y la manera de percibir la realidad así como el hecho artístico en la infancia y la juventud. Para ello, a la cita han acudido ponentes de muy diversos ámbitos tales como la psiquiatría, la psicología, la filosofía e incluso desde la jurisprudencia, buscando así otros caminos diferentes al teatro que permitan un análisis más extenso y un mayor acercamiento a la realidad de este sector de la población.
El psiquiatra chileno Jorge Barudy, reconocido internacionalmente como autoridad en el tema de los malos tratos a la infancia y en la reparación de las víctimas de violencia organizada fue el encargado de iniciar la primera sesión de las jornadas con una intervención en la que acercó a los asistentes hacia un concepto aparecido en los años 50 en la física pero que ha tenido su aplicación en la psiquiatría infantil: la Resiliencia. Es decir, la capacidad y los recursos que permiten a los niños enfrentar los desafíos de su crecimiento y desarrollo incluyendo las circunstancias difíciles y/o traumáticas gracias a sus cualidades afectivas y cerebrales. Su discurso se centró fundamentalmente en la necesidad de establecer nuevas pautas en la relación adulto-niño. Éstas pasarían por la consideración de tratar al niño como persona, que tiene cosas que decir, sin perder nunca de vista que nos encontramos frente a un individuo singular, con una historia, un momento educativo y un contexto de vida particular. Así mismo, resaltó la importancia del uso del arte con el propósito de promover un medio tangible a través del cual el niño pueda expresarse consciente e inconscientemente.
Por su parte, Eduardo Pérez Carrera, fundador de la Fundación Argos y presidente del colegio Ágora en su ponencia “Arte y Educación” ofreció una visión del arte mucho más allá del concepto. Pese a la dificultad de definirlo, insistió en la importancia de su invención por parte del ser humano como uno de los caminos que nos permiten acercarnos a nuestra propia conciencia y aseguró que el arte se encuentra en una actitud de aventura y de estar abierto al mundo.
Desde el ámbito de la educación, Lali Bosch, profesora de filosofía y creadora y responsable del Servicio Educativo del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona expuso la importancia del teatro en la educación del niño. Según la autora de obras como “Quién educa a quién” y “El placer de mirar”, nacemos expresivos y durante nuestro crecimiento vamos perdiendo dicha expresividad para después recuperarla. Apuntó que el teatro ha de ofrecer al público infantil y joven vivencias y experiencias ya que necesitan ver en escena todo aquello que no se atreven a preguntar o sentir o no saben cómo hacerlo. En este sentido, también destacó la importancia del espacio en las representaciones teatrales, ya que predispone al público, alabando el descubrimiento del concepto de “la alfombra” que el dramaturgo Peter Brook acuñó hace algunos años. La alfombra como aquello que transforma un espacio genérico en un lugar. El espacio como lugar de encuentro entre el público y el actor.
La tarde del jueves estuvo protagonizada por dos profesionales de la psicología como Pablo García Túnez, Psicólogo Clínico de la Universidad de Salud Mental del Niño y del Adolescente del Hospital Universitario “Virgen de Las Nieves” y Hugo Carretero Dios, investigador del departamento de Psicología Social y Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Granada.
En su exposición, Pablo García?ofreció a los oyentes un interesante viaje por diferentes representaciones del niño, título de su ponencia. Según el ponente, existen tres formas de representación: la que los padres tienen del niño, la que éste tiene del mundo y la representación de sí mismo. Tener un hijo es una tarea que pone en marcha una serie de procesos mentales que remueven a los padres y que posteriormente influirán en el niño. Existe una representación idealizada del futuro hijo o hija como consecuencia de todo lo vivido por los padres en su propia infancia. Una vez nacido, la manera de relacionarse con el mundo es a través de sus padres que actúan como refugio seguro de las amenazas externas, y por lo tanto es una imagen idealizada. La adolescencia pasará por la destrucción de dicha imagen idealizada de los padres. La imagen que el niño tiene de sí mismo también se empieza a construir desde los primeros años de vida, realizando ensayos a través de los juegos de cómo quieren llegar a ser.
Por su parte, Hugo Carretero, cuyo trabajo ha supuesto el primer intento en España realizado desde la psicología por medir los gustos humorísticos de las personas, destacó la importancia del humor en el ser humano, y en concreto en su infancia ya que le enfrenta a sus contradicciones, incertidumbres y miedos y defectos y refleja las percepciones infantiles más profundas, ofreciéndonos así un poderoso instrumento para entender las formas de pensar y sentir en la infancia.
El último día intervino Emilio Calatayud, titular del Juzgado Único de menores de Granada, defensor de una cultura judicial reinsertadora, reparadora y humanista. El juez supo poner una nota de humor entre los asistentes y así expuso algunas de las sentencias ejemplares que ha impuesto a los menores que juzgó y por las que también es muy conocido no sólo en Andalucía sino en el resto del Estado. Trabajos en beneficio de la sociedad como limpiar durante 200 horas la basura generada por el botellón, son algunos de estos ejemplos. En palabras del propio ponente, ”vivimos los complejos de ser una democracia joven y los menores tienen que ser conscientes de que tienen derechos y deberes y de que sus actos tienen consecuencias”.
Antes de pasar a las conclusiones, la última ponencia nos hizo cuestionarnos sobre el tipo de representaciones que se pueden realizar ante el público infantil y joven. De ello nos habló Suzane Lebeau, fundadora en 1975 del Teatro Le Carrousel y reconocida dramaturga para público joven. La canadiense enfatizó el hecho de que existen límites en las representaciones para la infancia y la juventud pero éstos no están impuestos por el público al que va dirigido sino por parte de los adultos. Estos prejuicios están inspirados en una relación didáctica tradicional entre niños y adultos en la cual son los adultos los poseedores de la verdad. Según la autora de la obra “El ogrito”, los niños no son tan débiles e influenciables como creemos y no necesitan pasar por experiencias dramáticas para emocionarse con un escena teatral.
La tarde se completó con una visita al Museo Guerrero, dirigido por Carlos Bruzón, quien nos hizo debatir sobre el arte contemporáneo y la infancia.
El punto y final de estas jornadas lo puso Koldobika Vio, payaso, mago y director de teatro con sus “Clownclusiones”, en las que en clave de humor puso de manifiesto todo lo vivido durante las tres sesiones. Además pudimos asistir a la proyección del corto de animación ganador de la pasada edición de los Premios Goya “El viaje de Said” dirigido y realizado por de Coke Riobóo junto a un equipo de más de 80 personas.
De esta forma, terminaron unas jornadas en las que la reflexión y el buen humor estuvieron presentes intentando acercarnos al mundo de la infancia desde unas miradas paralelas.
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