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Brasileño, brasiliense
En la edición de 2007 de Cena Contemporânea, Festival Internacional de Teatro de Brasilia, celebrado entre el 29 de agosto y el 9 de setiembre, tuvimos el privilegio de asistir a las actuaciones programadas en su primera semana lo que nos permitió asistir a una magnífica muestra del teatro brasileño y del teatro brasiliense, lo que nos alegra y satisface, aunque nos perdiéramos la actuación de los japoneses de Sankai Juku.
El Grupo Galpão de Belo Horizonte cumple 25 años de actividad y se presentó en Brasilia con Pequenos Milagros un trabajo que parte de una curiosa circunstancia: textos escritos por diferentes ciudadanos a los que se convocó públicamente a mandar narraciones e historias para ser dramatizadas. De esa selección quedaron cuatro textos perfectamente engarzados y con una dramaturgia muy interesante en cuanto a confiar su unificación en torno a un espacio escénico realmente significante.
Multifunciones
Este grupo, como sucede en muchos otros casos en Brasil, no está formado alrededor de la figura de un director, sino que en cada ocasión el colectivo elige a uno y para este trabajo se contó con Paulo de Moraes, que firma la dramaturgia junto a Maurício Arruda Mendonça y la escenografía junto a Carla Berri y que consigue junto a un elenco de actores muy versátiles un grandísimo espectáculo.
El paulista Grupo de Teatro Macunaíma que dirige el maestro Antunes Filho, presentó su última producción, A Pedra do Reino, que parte de dos novelas de Ariano Suassuna con un contenido histórico, inspiradas en unos sucesos ocurridos en 1838 en Pernambuco donde hubo un enfrentamiento entre las fuerzas del orden y unos conatos revolucionarios y en el que aparece el sebastianismo, un movimiento mítico-secular que recorrió Portugal del siglo XVI, como trasfondo.
Se trata de un espectáculo río, que proporciona un torrente de imágenes, de situaciones cambiantes y en espacios diferentes, y se demuestra que el pulso de Antunes Filho, que en los créditos no figura ni como el que ha realizado la dramaturgia, ni la dirección, sino con el bello nombre de “teatralizaçao”, o sea el autor de la teatralización, se mantiene con firmeza y logra en los movimientos de masas los momentos más luminosos y espectaculares, realmente impactantes, aunque en esta ocasión se demore en exceso en largos pasajes discursivos. Una obra realmente exuberante, con un equipo actoral amplio y de gran calidad que da vida a un número ingente de personajes.
Prêt-à-porter 8, es el título de unos trabajos que se presentan como resultado de un taller de investigación que dirige Antunes Filho en su Centro de Pesquisa Teatral, y que en su octava edición ofrece tres obras muy sencillas, dramaturgias primarias creadas por los propios actores y que proporcionan una propuesta cambiante y excesivamente lineal.
Populares y futuristas
Una adaptación muy popular, muy simplista y colorista de Muito Barullo por Quase nada a cargo del Grupo de Teatro Clowns de Shakespeare, nos coloca ante una compañía con vocación didáctica, es decir de hacer un teatro que ayude a que todas las clases de públicos puedan asimilarlo y disfrutarlo, como se confirma en Fábulas, su propuesta para niños a base de cuentos y canciones que se mueve en la misma estética.
No es el caso de Ricky Reabra y Andrea Babor que presentan en Isadora.Orb a Metáfora Final un trabajo que mezcla de manera sabia la danza con los audiovisuales pero que parte de un hecho tan real, como aparentemente increíble, la propuesta lanzada por Reabra a la NASA para utilizar uno de los módulos de la Estación Interplanetaria Orbital como centro de creación artística en el espacio. Fino humor, gran precisión y buen uso de los medios técnicos y del movimiento en vivo.
Lenguajes de la calle, una dramaturgia muy compleja, una mezcla de sonidos, textos y de estructuras dramáticas, envolviendo al público, en donde el hip-hop se supera llegando a una estética casi épica es la maravillosa propuesta del Núcleo Bartolomeu de Depoimentos de Sao Paulo, con su Frátria Amada Brasil, una crónica urbana dura, muy política, y que nos abre una puerta a un teatro pensado, hecho y dirigido a públicos jóvenes de una manera expresa y sin condicionantes, pero que logra cautivar a todos por la energía positiva que transmite su ordenada calidad artística.
Teatro brasiliense
Uno de los trabajos más importantes presenciado en este Festival fue el ofrecido por el Grupo de Teatro do Concreto en el denominado Teatro Oficina do Perdiz que es un taller mecánico acondicionado con unas gradas donde desde hace décadas, después de la jornada laboral, se hacen representaciones teatrales y que se intentó cerrar hace unos años por la autoridad y los artistas se movilizaron para impedirlo, como así sucedió, por suerte.
En este espacio tan peculiar disfrutamos de Diario do maldito, una investigación sobre la vida y la obra del dramaturgo Plinio Marcos, logrando una obra teatral absolutamente conmovedora, en donde unas interpretaciones contundentes logran una comunión emocional con los espectadores que llegaron a las lágrimas en una escena final absolutamente genial. Es una gran experiencia teatral, una comunicación con los espectadores por los cinco sentidos, una inusitada capacidad para expresarse artísticamente manejando lenguajes fronterizos.
Dos payasos con las máscaras de la desolación, dos habitantes de la calle es la propuesta de Celeiro das Antas, que presentan en su obra Bagulhar, una mirada sobre el drama humano cotidiano de dos desposeídos y consiguen que se congele la sonrisa al desentrañar las luchas por lo mínimo para sobrevivir en un buen trabajo actoral.
La Companhia B de Teatro, formada por jóvenes actores graduados en Artes Escénicas por la Universidad de Brasilia, busca en su planteamiento estético un neo-expresionismo, y comienza con una escena que hace su declaración de principios, aunque en posteriores desarrollos, parece que se abandona esa primera postura para descomponerse en otros lenguajes más dispersos que acaban desdibujando la propuesta, aunque se nota una gran voluntad de ruptura en todos sus componentes.
Escrito e interpretado por el actor Adeilton Lima con la dirección de Cláudio Chinasky, A Conferencia es un unipersonal en el que se hace una sátira a los propios monólogos, a la burocracia, la corrupción, quizás demasiadas cosas para una propuesta muy lineal.
Punto de encuentro. Además de las obras exhibidas, se proponen diversas actividades y talleres, de entrenamiento del actor a través del bastón, a cargo de Marcelo Bones; de análisis de la iluminación escénica impartido por Guilherme Bonfanti del siempre espectacular Teatro do Vertigem, grupo del que se pudo ver una exposición, u otro sobre máscaras. El ciclo Cinema de Dionisio basado en obras teatrales, así como una importante reunión del Núcleo de festivales internacionales de Artes Escénicas de Brasil, o actividades paralelas a base de debates, conferencias, presentaciones de libros o actuaciones musicales. Tuvimos la suerte de compartir un taller de Crítica Teatral coordinado por Sérgio Maggio del Correio Braziliense, en el que pudimos comprobar el compromiso con el que afrontan los encargados de ejercer esta labor en diversos periódicos brasileños y la relación absolutamente directa y amigable con los creadores teatrales. Los participantes en estos talleres eran profesores universitarios, periodistas, estudiantes de artes escénicas, y en todos los casos lo que se detectaba eran unas ganas inmensas de entender la función de la crítica, conocer los valores empleados por los firmantes para mesurar sus opiniones o análisis de los espectáculos. Ética fue la palabra más utilizada por los intervinientes, algo que nos sorprendió al venir de una praxis en donde todo se mide por otros parámetros. En un debate sobre los medios de comunicación y las artes escénicas, se demostró que el desinterés es igual en todas las sociedades, debiendo reclamarse un espacio en los medios que disminuye de manera alarmante. |
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