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FIT
XXII Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz |
Reflexiones sobre el teatro y la tortura
Teatro La Provincia basa su obra ‘Cuerpo’ en un informe sobre prisiones y torturas · Anton Chéjov está omnipresente en ‘Neva’ de Teatro en el Blanco
La presencia de compañías chilenas en Cádiz permitirá disfrutar con la presencia de Teatro La Provincia y Teatro en el Blanco que presentan, en el caso de los primeros, un espectáculo que no está basado en un texto dramático sino en una serie de relatos que fueron configurando la dramaturgia final, mientras que los segundos acercan un texto de Guillermo Calderón en el que Anton Chéjov está omnipresente.
Teatro La Provincia que dirige Rodrigo Pérez presenta con Cuerpo la primera parte de la trilogía ‘La Patria’, que se completará con ‘Madre’ y ‘Padre’ y se desliga abiertamente de la dramaturgia tradicional al tomar como base argumental los datos estadísticos del ‘Informe Nacional sobre Prisión Política y Tortura’ que se conjugan con textos relacionados al teatro mismo y más específicamente al rol del actor.
A partir de esos datos Soledad Lagos y Rodrigo Pérez han configurado un montaje cuyo relato se distancia de lo lineal, emparentándose mucho más con otras formas narrativas para ofrecer un montaje que se transforma en una propuesta que integra la danza y la música al tema del cuerpo, a la vez individual y social, y que toma relevancia precisamente en los actos de violencia que se cometen en su contra. Además ha optado por mostrar mundos descarnados, coloridos y estruendosos, para presentar más que personajes o entes dramáticos, cuerpos víctima de tránsito moviéndose en un espacio tratado con dolorosa ambivalencia, pues puede ser cualquier parte y ninguna, ofrece calor y gelidez, recrea y simboliza, acomoda y violenta.
Autodefinida como una compañía que tiene entre sus objetivos abordar temáticas de contingencia política y social que devuelvan al artista un papel activo en la sociedad, la compañía Teatro en el Blanco presenta el texto de Guillermo Calderón, Neva, con la que se introduce de lleno en el mundo chejoviano para dar cuenta del drama privado de la muerte y del drama público de la violencia política.
La obra se basa en hechos y personajes reales que permiten realizar una reflexión crítica y sarcástica acerca del teatro, de la actuación y sus límites. Se sitúa en San Petersburgo poco después del fallecimiento de Chéjov, en un momento en el que las tropas reprimen de modo salvaje a los obreros que se manifiestan en las calles. Mientras, dos actrices, una de ellas la viuda del propio autor ruso, y un actor tratan de ensayar ‘El jardín de los cerezos’ en un teatro situado frente al río Neva.
Olga, que se culpa por haber vivido lejos de su esposo dedicada a estrenar las obras de Chéjov en Moscú, mientras él escribía en Yalta tratando de curar su tuberculosis, se comporta con aires de diva que, Masha y Aleko, los actores que le ayudan a ensayar ‘El jardín de los cerezos’, soportan con admiración.
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