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Lanzadera teatral
Borja Relaño
Entre los pasados 16 y 19 de abril se celebró la XI Feria de Teatro de Castilla-La Mancha, con la novedad del cambio de fecha, que en una primera impresión fue favorable, ya que según la organización se acreditaron 180 profesionales frente a los 150 de la pasada edición. Además, el clima, finalmente, sí acompañó. Sin embargo, debido a coincidir con las fechas de cierre de la edición de esta revista no pudimos asistir a todas las representaciones, y en algunos casos, como las propuestas de calle, al solaparse con otras representaciones, no pudimos presenciarlas en su totalidad, aunque sí lo suficiente para comprobar que Axioma se ha embarcado en un proyecto plausible, coherente, con el que pretende llegar en sus camiones a los espectadores más olvidados y que más agradecen, los de los pueblos más pequeños.
Francamente bueno
Sin duda, de entre todo lo visto, destaca por la excelente calidad de todo el conjunto, el montaje de Cantando bajo las balas de K Producciones, en la que un sensacional, excepcional, Adolfo Fernández da vida al General Millán Astray, realizando un retrato fiel del pensamiento tan abominable ser, a través de la narración de sus actos, sus ‘discursos escritos en el aire’, y las canciones que canta, en esta suerte de cabaret, acompañado al piano por el maestro Mariano Marín, no menos impecable, al igual que la preciosa escenografía y el vestuario diseñados por Jose Ibarrola, la iluminación de Roberto Cerdá, y cómo no, el texto de Antonio Álamo, políticamente comprometido, en el que no faltan referencias a la actualidad y con un humor bien medido. Sencillamente, para quitarse el sombrero.
Curiosamente, vimos dos magníficos espectáculos seguidos en los que el intérprete se erige en un ente escénico, con nombres y apellidos, con padres y con hijos y con animales a los que se trata como vástagos, en los que la propia biografía es el motor y la base textual de la obra, pero que trascienden a la mera anécdota para profundizar en temas que les inquieta a sus respectivos creadores. Una coincidencia que se queda ahí, puesto que el desarrollo de cada una de las obras difiere mucho de la otra tanto formal como temáticamente. Pese a estar a miles de kilómetros de ella, los italianos Teatro delle Ariette nos honraron abriéndonos –imaginariamente– las puertas de su casa y sentándonos a su mesa, para cocinar y servirnos, en un acto de extrema generosidad, la comida que ellos mismos cultivan y elaboran de forma ecológica y artesanal, y con ella, su historia. Se trata de una postura ante la vida, la materialización de un compromiso ético de acciones anti-económicas, que nos demuestra, sin caer en lo panfletario, que existen otras formas de ver y vivir la vida, que se puede encontrar la poesía en lo más simple. Una delicia de espectáculo. Y la comida, también.
El Pont Flotant es una compañía formada por tres treintañeros. Otra generación. Y su Como piedras, un trabajo construido a partir de la realidad, de recuerdos, de fotografías antiguas, presentes y venideras, de la forma en que se ven ellos y la gente que les rodea. Alguien canta que la vida es el tiempo que nos queda, y a estos jóvenes esa cantinela les resuena en el oído. A la preocupación por perder el tiempo, ellos le dan la vuelta y nos recomiendan hacerlo, pero conscientemente y disfrutando. Y mientras lo cuentan, nos hacen gozar a nosotros de una obra fresca, ágil, divertida y sorprendente, especialmente cuando hacen aparición sus padres, con quienes comparten escenario y complicidad.
De hoy y de siempre
Otra compañía de jóvenes valencianos, Indústria Mars, ofreció durante toda la feria, Habitaciones a precio de saldo, donde el espectador es introducido en varios departamentos de una casa, solo y a oscuras, para vivir una experiencia sensoteatral diferente en cada uno. Es una propuesta agradable, siempre que uno confíe plenamente y se deje llevar, aunque se debería tratar de hacer una apuesta más global, creando una continuidad en los momentos de espera con una implicación dramática de los guías.
Tragaleguas Teatro llevó La injusticia contra Dou E, un precioso texto del llamado ‘Shakespeare chino’, Guan Hanqing, en una escenificación muy atada a la cultura original y con interpretaciones desiguales, pero que irá tomando forma a medida que avanza el número de representaciones. Un moderno alegato en favor de la justicia y de la capacidad de decisión de la mujer. Frente a ésta, Teatro de Fondo, presentó el Don Juan de Goldoni en que la mujer –principalmente, aunque también los personajes masculinos– aparece vencida a los pies del seductor, de un Tenorio que en la propuesta de la directora Vanessa Martínez es un personaje que interpretan alternativamente los cuatro actores del montaje, con un sencillo y efectivo juego de traspasos de personajes a través de los guantes.
Un libro antiguo, el manuscrito Voynich está en la base de Manuscrito 408 de Rayuela que nos habla de esa pasión por el descubrimiento que se da principalmente en los científicos y que atribuyen a un instinto primario, casi animal, del ser humano, unido todo ello en una historia que responde al auge de la literatura esotérica y las historias de confabulaciones seculares y secretas. Por momentos algo empantanada debido a la profusión de datos y despliegue de nuevas tecnologías, pero que destaca por sus grandes intérpretes. La actuación reseñable de todo el conjunto es, asimismo, una de las bazas fuertes de El deseo atrapado por la cola de Teatro del Velador, sin renunciar a los elementos característicos de sus propuestas, en esta ocasión llega con una fuerte presencia textual, al tratarse de una obra escrita por Picasso, con tintes absurdos, muy poética. En definitiva, un espectáculo singular, mágico, estético y contundente.
Sin palabras
En su línea de danza-teatro, Mar Gómez presentó una historia de amor muy bien narrada, Dios Menguante, en la que la utilización lúdica de los objetos que aparecen en escena, el esmerado trabajo de movimiento tanto de la coreógrafa como de su compañero, Xavi Martínez, la evocación plástica y la provocación de sentimientos, hacen de éste un espectáculo emocionante.
Playground presentó La cabeza en la nubes, un trabajo con gran imaginación, donde lo diminuto cobra vida con precisión milimétrica. Donde todo es un juego inocente. En el que Xavier Bobés se siente cómodo, domina, ya que le hemos visto en los mismos parámetros en otros trabajos, como el Duet, con el que comparte gran cantidad de similitudes. También en clave visual, los rusos de BlackSKYwhite demostraron su gran dominio del movimiento en Astronomy for insects, que es una sucesión de escenas con imágenes impactantes que crean un entorno de ensueño.
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