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En Topaleku cuentan incluso los que no cuentan para el sistema
Virginia Imaz
Carlos Sáez, dinamizador sociocultural desde hace cinco años en Topaleku y enamorado de la palabra, nos habla de una hermosa experiencia: El cuarto de contadores.
¿Cuándo comenzó El cuarto de contadores?
Como todas las historias, esta hermosa locura también comenzó érase una vez, en Noviembre de 2005.
¿Cuál era la idea?
Se trataba de reunir periódicamente, en torno a la palabra contada, a quien lo deseara en un espacio apropiado para la escucha. Este lugar es Topaleku
¿Y qué es Topaleku?
Es un espacio para el ocio y el encuentro social ubicado en Bilbao, en la calle Iturriza 2, muy cerca de una de las zonas más castigadas por el abandono social pero también con muchísimas iniciativas culturales alternativas emergentes, el barrio de San Francisco y Bilbao La Vieja.
¿Qué actividades realizáis en Topaleku?
Topaleku es un proyecto que pretende ofrecer alternativas de ocio a la población mayor de 18 años de esta ciudad, pero con especial atención se intenta atraer a las personas que permanecen alejadas de los circuitos culturales y de tiempo libre por diferentes motivos, económicos, de exclusión social, excarcelados, en proceso de inserción. Esta labor se realiza desde las premisas de normalización y participación, y se conforma en grupos heterogéneos que protagonizan los talleres y actividades culturales que en este espacio cobran vida.
¿Cómo surgió la idea de juntarse en torno a la palabra?
Desde casi los comienzos del proyecto, la narración oral, la palabra viva, ocupó un lugar destacado en nuestra programación de actividades. Muchas personas comenzaron a descubrir el magnetismo y la fuerza vital que fluía entre narrador y escuchantes cuando la cosa iba de cuentos. Se veía el brillo de los ojos, la sonrisa encendida en las caras de muchas personas cuando narradores como José Campanari, ‘A la luz de las velas’, Paula Carballeira, Alberto Sebastián, Pepe Maestro y Jaime de la Chana nos regalaban sus historias para hacerlas de todos. Así, paulatinamente, se fue creando afición. Muchas personas que acudían a Topaleku se empezaban a interesar por otros lugares donde se reunía la gente en torno a la palabra contada, y algunos se hicieron asiduos de las sesiones mensuales de Bilborock y los más inquietos se desplazaron incluso a Guadalajara para vivir la experiencia del Maratón anual de los cuentos. La cosa tenía buena pinta... Fue en noviembre de 2005 cuando arrancó El Cuarto de Contadores. Una modesta iniciativa que pretendía, al margen de las sesiones de los profesionales que siguen a día de hoy programándose, reunirse el “cuarto viernes de cada mes” con obstinada disposición para escuchar y contar historias. Así de sencillo y hermoso.
¿Quién cuenta en el cuarto de contadores?
En Topaleku cuentan todos y todas, incluso aquellos que no cuentan para el sistema porque no producen y no votan. Algunos sólo escuchan, pero vibran en sus asientos. Otros decían que venían “a escuchar solamente, porque no me atrevo..”, y ahora han experimentado la magia de llevar la emoción a otros con la palabra y disfrutan con ello enormemente.
¿Qué te gustaría decir a las personas que nos leen interesadas en contar o en escuchar historias?
Desde este espacio nuevo para la narración de la revista Artez a quien agradezco que visibilice nuestro proyecto, quiero invitar a conocer esta experiencia a quien lo desee, acercándose a Topaleku o visitándonos en la página www.topaleku.org. Ven y nos cuentas. Ven y te contamos.
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