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III Festival Internacional de
las Artes de Castilla y León
de Salamanca
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Sexo y religión
La compañia belga Mossoux-Bonte estrena Helium en España · El espectáculo funde danza y teatro y busca la turbación del público
Frontera entre Teatro y Danza, la Compañía Mossoux-Bonté busca, desde su fundación en 1985, unir estas dos disciplinas en un único lenguaje escénico que encuentra su formulación en el movimiento. Los espectáculos de este grupo belga intentan turbar al espectador para que se sienta personalmente implicado. Helium, su nueva propuesta y estreno nacional, que podrá verse en el Teatro Liceo el día 6, continúa con este objetivo, que es conseguir que el público se guíe exclusivamente por sus emociones.
El espectáculo, se desarrolla en un night-club donde tres grandes ventanas que se abren y cierran hacen aparecer actores y bailarines en grandes marcos de los que nunca pueden salir. La obra está constituida por tres capítulos: El sexo es bueno para ti, Dios es bueno para ti y La diversión es buena para ti.
El sexo es bueno para ti
La luz ilumina un muro vertical agujereado por tres marcos. Sin embargo, el espectáculo está en otra parte. En la ventana de la izquierda, dos chicas que parecen gemelas, a la derecha, dos chicos iguales. En el nicho central, una provocativa mujer de sex-shop barato está sentada, con las piernas obscenamente abiertas, sobre un piano. De repente se enciende el panel central en el que aparece escrito ‘Sex is good for you’. La visión rápidamente se enturbia, resulta difícil enfocar, marea. El desarreglo como regla del espectáculo. La escenografía, las luces, la coreografía y la puesta en escena están regladas con precisión, no dejan lugar a la confusión, ni a lo difuso. Sin embargo, en esos espacios se bailan e interpretan muy extrañas escenas.
Dios es bueno para ti
Mientras que en la habitación central la Vamp mueve las caderas y se enrosca lasciva. Cuando unos y otros descubren por fin el otro marco, la otra ventana y al otro sexo, se desnudan torpemente, caminan confusos, se examinan, pero estos seres idénticos e intercambiables han olvidado desde hace demasiado tiempo lo que es el amor para poder alcanzarse. La noche cae sobre ellos, boquiabiertos gritan: ¡No, el sexo no es bueno! Triste mundo asexuado, mecanizado ¿Acaso tendrá más suerte con Dios? ¿O con la diversión? Nada es menos seguro, los personajes buscan en vano un sentido a sus vidas. Nicole Mossoux y Patrick Bonte llevan su espectáculo a zonas turbias, extravagantes: strip-tease de un obispo adoptando posturas de Cristo crucificado, ángeles con túnicas abiertas sobre senos desnudos, creyentes peleándose y cayendo como guiñoles.. En el tercer acto de Helium, Mozart es vapuleado, las bailarinas bailan el can-can al compás de ‘El rapto del serrallo’, desbaratando la ópera con imaginación felliniana. La pieza termina con saludos y movimientos repetitivos de divas y músicos. Estas subversivas imágenes no son más que la otra cara del planeta que, como un globo inflado con helio, se aleja volando, ligero, hasta desaparecer, liberando fantasmas que todavía siguen inquietando.
La compañía belga nos muestra los fantasmas de un mundo y una vida que hay que reinventar, rechazando la uniformidad totalitaria y un día a día reducido a simulacro, el ser humano debe ser reconstruido. Un estudio sobre la imagen y la simultaneidad de acciones y movimientos.
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