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III Festival Internacional de
las Artes de Castilla y León
de Salamanca
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Estallido y desenfreno corporal
Obra: Shoku.
Coreografía: Ikuyo Kuroda.
Intérpretes: Minako Ueki, Yukiko Doi, Yayoi Noshida, Kumiko Yajima, Misako Tanaka, Mamiko Oe , Mika Matsumuro. Escenografía: Ikuyo Kuroda. Iluminación: Satoe Morishima.
Sonido: Kyoko Yamada.
Dirección: Ikuyo Kuroda.
Compañía: Batik.
Lugar: Teatro Liceo.
Fecha: 4 de junio.
Hora: 20.00.
Duración: 60 min. |
Danza subversiva de la mano de la compañía japonesa Batik · La imagen de la mujer a escena
La danza, el teatro, la performance y la música confluyen en Shoku, la propuesta escénica de la compañía japonesa Batik con la que su directora, la coreógrafa y bailarina Ikuyo Kuroda intenta expresar el sentimiento interior y el tacto físico a través de la danza subversiva de seis bailarinas que con el movimiento de sus cuerpos tratan de expresar la sensación que provoca diferenciar entro lo específico de ellas mismas y el mundo a través del shoku, tacto en japonés.
Acompañadas de una sugerente iluminación, elemento fundamental de la creación de Kuroda, las bailarinas, ataviadas de rojo carmín, dan comienzo a una danza desenfrenada en la que la tensión, la violencia o el sexo crean un universo excesivo. Divertidas e inquietantes escenas, lánguidos solos y bailes en grupo a un ritmo endiablado van dando forma a una obra en la que los géneros musicales se superponen y la sensualidad impregna el ambiente.
La mujer japonesa
Este frenético devenir de las bailarinas intenta dar a entender las ataduras de la moral; los cuerpos estallan para reproducir el vértigo del mito de la dulzura en pos de un desorden que ataca directamente la imagen excesivamente plana de la mujer en la cultura japonesa, un tema fundamental de la compañía ya que Kuroda fundó en 2002 Batik como una compañía exclusivamente de mujeres y ha abarcado la realidad de la mujer japonesa sin complejos, enfrentándose directamente y sin tapujos a los prejuicios que existen en el país del sol naciente. Un tema muy relacionado con el erotismo que también aborda a menudo Kuroda con toda crudeza y sin medias tinas, al igual que ocurre en Shoku a partir del tema del tacto.
La relación de Kuroda con la danza comienza a muy temprana edad ya que con tan sólo seis años entra en la compañía de ballet de Tani Momoko. De ahí se traslada a Londres, al Laban Centre lugar donde nace su interés por la danza contemporánea. Esta variedad en su formación ha dado lugar a la experimentación que define la actividad creativa de Kuroda, basada principalmente en la combinación de un ballet clásico totalmente reconstruido y que usado de manera irreverente compone formas libres que llegan más allá del propio movimiento y el arte contemporáneo.
Toda una pasión la de esta joven coreógrafa cuya labor ya ha sido reconocida con diversos premios tanto en Japón como en el extranjero y que ella misma resume en una entrevista con una afirmación tan significativa como “yo misma soy danza”.
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