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Libro Blanco de las Ferias de Artes Escénicas del Estado español
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Origen y evolución de las ferias
Las ferias de artes escénicas nacieron con la finalidad de difundir los productos teatrales, bien en su ámbito territorial, bien sobrepasando estos límites, actuando como un efectivo canal de difusión de estos productos.
Esto sin duda ha contribuido a que los programadores dispongan de una herramienta inmejorable para poder satisfacer sus necesidades de programación y que las compañías que acuden a estos eventos tengan mayores posibilidades de ser contratadas.
El origen de las ferias de artes escénicas, hay que situarlo en los primeros años de la instauración de la democracia en el Estado, coincidiendo con el desarrollo de las Comunidades Autónomas y de las redes de teatro. La precursora fue la Fira de Tàrrega (1981), la cual nace de la mano de las primeras fiestas patronales organizadas en la ciudad. Si bien es cierto que el resto de ferias fueron naciendo con sus características particulares, este modelo, el de Tàrrega, es adoptado por otros municipios.
Las ferias surgen ante la falta de un ente público que garantice la accesibilidad de todo ciudadano a artes escénicas de calidad, en un momento histórico de reivindicación de derechos sociales y políticos en el que las expresiones artísticas se convierten en herramientas de protesta. Por tanto el contexto social, político y cultural en el que vieron la luz estas ferias repercutió en sus fines fundacionales, que en un principio no tenían la función de ser lo que ahora significan, sino que nacen con una vocación sociocultural, con una estructura más de evento o festival que de feria. Éstas evolucionan al tiempo que se da un proceso convergente: se empiezan a profesionalizar los técnicos de cultura de la administración pública, al igual que las compañías de teatro.
La ciudadanía responde positivamente a estas propuestas y con los años se van fidelizando los públicos. Este hecho ayudó a establecer una continuidad, lograr estructuras organizativas más estables, aumentar sus presupuestos ampliando el programa con más compañías, y por tanto, lograr desvincularse de las fiestas patronales.
En los primeros años de la década de los 90 estos eventos son ya identificados como ferias con entidad propia, aunque los programadores ya acudían a algunas de éstas a finales de los 80. En este contexto empiezan a surgir las ferias autonómicas, y algunas con carácter más abierto.
Así, el resto de las ferias que nacen a partir de 1991, se plantean desde el comienzo como ferias de artes escénicas, como un espacio de encuentro entre profesionales de las artes escénicas, no partiendo del modelo muestra o festival, aunque en sus primeras ediciones carecieran de un escaparate de compañías para los programadores y por tanto pudieran tener un matiz de festival, como puede ser el caso de la Umore Azoka de Leioa o de la Feria de Puertollano. Por otro lado, se dan otros casos, como el de la Feria de Madrid, que surgen a partir de una estructura organizativa de festival.
Año de la primera edición
Fira de Teatre al Carrer de Tàrrega1981
Feria de Teatro en el Sur. (Palma del Río)1984
Feria Internacional de Teatro y Danza de Aragón1986
Feria de Teatro de Donostia- San Sebastián1988
Fira de Teatre de Titelles de Lleida1989
Mostra d’Alcoi1990
Feria Europea de Teatro para Niños y Niñas. FETEN. (Gijón)1991
Feira das Artes Escénicas de Galicia1992
Fira de Teatre de Manacor1995
Feria de Teatro de Castilla-La Mancha. (Puertollano)1995
Fira del circ de Catalunya. Trapezi. (Reus)1996
Feria de Teatro de Castilla y León. (Ciudad Rodrigo)1998
Umore Azoka-Feria de Artistas Callejeros del Humor. (Leioa)1999
Feria de Artes Escénicas de Madrid2004
Estadísticamente se observa cómo el grueso de las ferias surgen en los años 90, un total de 9 de las 14 ferias. Además 8 ferias acumulan una experiencia superior a 10 años. Estos datos junto a otros que se irán revelando en las próximas páginas constatan la tradición ferial existente en el sector de las artes escénicas. El mapa de ferias de artes escénicas en el estado español está compuesto por 14 ferias, distribuidas por toda la península. En diez de las Comunidades Autónomas del Estado se desarrolla al menos una feria de teatro, y en dos de éstas se desarrollan al menos dos ferias. Cataluña es la comunidad con mayor número de ferias, dos situadas en la provincia de Lleida y una tercera en Tarragona. En Euskadi se organizan dos eventos de estas características, uno en Bizkaia (Leioa) y otro en Gipuzkoa (Donostia-San Sebastián). En el resto de las ocho comunidades se desarrolla una única feria.
Cada feria ha ido evolucionando a partir de su propia realidad, así es posible identificar ferias como la de Aragón o Donostia-San Sebastián dedicadas al conjunto de artes escénicas, las cuales se mueven en un mercado estatal. Otras como Manacor, Galicia, Puertollano, Madrid y Alcoi, también dedicadas al conjunto de artes escénicas pero volcadas en un mercado autonómico, por diversos motivos. En contraposición se sitúan ferias especializadas y por ende con proyección a un mercado al menos estatal como Gijón, Tàrrega, Leioa o Lleida.
En el año 2007, y tras más de 27 años de historia de ferias en el estado español, es indudable que éstas han marcado una forma de comprar y vender en el sector de artes escénicas, entendiendo sector en el sentido amplio de la palabra. En la actualidad, las ferias se consideran una parte muy importante del mercado, sin olvidar las dificultades actuales de las artes escénicas.
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