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Libro Blanco de las Ferias de Artes Escénicas del Estado español
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Modelos de gestión
Ocho de las doce ferias cuentan con fórmula jurídica propia para la gestión autónoma de la feria. Entre éstas cabe diferenciar dos modelos bien distintos, el primero de ellos englobaría aquéllas en las que la feria es gestionada como un programa de un determinado organismo autónomo, y el segundo modelo sería aquel en el que la feria es una fórmula jurídica en sí misma.
En el primer supuesto se sitúan ferias como la de Donostia-San Sebastián, dependiente del Patronato Municipal de Cultura, la de Gijón en la que el proyecto nace de la Fundación Municipal de Cultura del propio Ayuntamiento o la de Galicia, feria que depende directamente del Instituto Galego de Artes Escénicas e Musicais (IGAEM), organismo autónomo dependiente a su vez de la Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia. En el segundo supuesto se sitúan las ferias de Manacor y Tàrrega, la primera a través de fundación pública, y la segunda tiene como fórmula específica el ser un organismo autónomo de carácter comercial. La gestión pública indirecta se hace presente en ferias como la de Madrid (Asociación de empresas productoras de artes escénicas), Ciudad Rodrigo (Fundación Siglo) y Lleida (Centro de títeres de Lleida), todas ellas a través de entidades sin ánimo de lucro.
Por último, cuatro ferias son gestionadas de manera directa, éstas son: Puertollano en donde se identifica el evento como un programa de la Consejería de Cultura en el que colabora el Ayuntamiento, y por tanto, la gestión general es de la consejería; Alcoi y Leioa dependientes de las áreas de cultura municipales. Por último la Feria de Aragón es un programa interinstitucional, organizado por el Gobierno de Aragón, el Ayuntamiento de Huesca y la Diputación provincial de Huesca.
Los modelos de gestión más independientes, como son a través de organismos autónomos o fundaciones públicas, permite a las gerencias no depender de cambios políticos, permitiendo trabajar, en la mayoría de las situaciones, sin interferencias. Lo realmente positivo de estas gerencias es que se sienten independientes a la hora de tomar decisiones ya que el modelo lo permite, gozando por tanto con altas cuotas de autonomía.
Presupuestos
Las ferias de artes escénicas siempre han estado presentes como una opción de la administración pública, por tanto la rentabilidad no se mide sólo con datos económicos, sino que se evalúan a través de la presencia de profesionales y del número de espectadores (en el caso de que los hubiese).
Los suma de los presupuestos totales de las últimas ediciones de las ferias ascendió a 3.950.921,87 €. La Feria de Tàrrega, es la que dispone con diferencia de mayor presupuesto, superando el millón de euros. A continuación, se sitúan las ferias de Leioa y de Castilla y León, ambas con más de 300.000 € en la última edición.
Tres ferias han contado con menos de 150.000 € en la última edición del evento, éstas son, como se puede observar en el mapa, la Feria de Galicia, FETEN de Gijón y Manacor.
Los presupuestos, se nutren principalmente de subvenciones y ayudas públicas. Ninguna de las ferias podría subsistir sin estas aportaciones, como lo demuestra el que más del 75% de los ingresos del total de las ferias sea a través de este tipo de partidas. Con las estructuras y planteamientos de organización actuales de las ferias es difícil que alguna de ellas pueda llegar a autofinanciarse, por el contrario la política actual va en la línea de intentar cubrir gastos.
Las cifras de ingresos a través de taquilla son muy pequeñas. Este hecho se agrava cuando nos referimos al teatro de calle, en el que hoy por hoy no hay entradas. En Europa los agentes promotores, en relación al arte en la calle, han optado por cerrar los espacios públicos y cobrar entrada.
La mitad de los ingresos alcanzados a través de subvenciones procede de los Gobiernos Autónomos, a continuación se sitúan los Ayuntamientos, los cuales aportan el 28% del total ingresado por las ferias. Las ayudas aportadas por el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música, representan el 10% de los ingresos, por último se identifican las Diputaciones, las cuales aportan el 7% del total.
Todas las ferias cuentan con aportaciones de sus respectivos Gobiernos Autónomos, e incluso en algunos de los eventos, ésa es la principal ayuda, como es el caso de ferias como Galicia, Ciudad Rodrigo o Tàrrega. El Ministerio de Cultura, a través del INAEM, concede subvenciones a todas las ferias, salvo a aquéllas en las que prima el carácter autonómico, ya que el fin de estas ayudas es alcanzar mayores cotas de internacionalización de las ferias, es decir que a estos eventos estatales acudan programadores y centros de producción teatral, principalmente, europeos. En esta línea ferias como Tàrrega, Gijón o Donostia-San Sebastián reciben importantes aportaciones desde el Ministerio, pero otras como Galicia no pueden acceder a estas subvenciones, ya que los eventos vinculados a Gobiernos Autonómicos no son susceptibles de subvención, como se recoge en la última convocatoria publicada en el BOE del 3 de enero de 2006.
Las aportaciones de los Ayuntamientos son visiblemente relevantes en las ferias de Leioa, Donostia-San Sebastián, Alcoi, Gijón o Madrid, puesto que desde sus respectivos ayuntamientos u organismos autónomos de los que dependen completan la partida más importante en sus respectivos presupuestos, en lo relativo a ingresos.
En el mapa se visualiza la dimensión de los ingresos por subvenciones y ayudas en los presupuestos de cada feria. Estos ingresos, como cabría esperar, son proporcionales al presupuesto total de la feria, así Tàrrega cuenta con más de 900.000 € procedentes a través de este tipo de ingresos.
Una partida importante, en cuanto a ingresos se refiere, es la percibida a través de patrocinio y/o mecenazgo. De nuevo, las ferias de Tàrrega y Ciudad Rodrigo son las que despuntan en ingresos a través fundamentalmente de patrocinios. Destacar también como tres ferias, Madrid, Puertollano y Manacor no lo hacen de esa manera.
Actualmente, en ningún caso las aportaciones privadas superan a las públicas, por lo que si bien la discusión sobre la autofinanciación es un tema recurrente, aún se descubre muy lejano. La posibilidad de encontrar esponsores y financiación privada resulta muy difícil, sin el respaldo de una ley de mecenazgo que lo impulse.
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