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Libro Blanco de las Ferias de Artes Escénicas del Estado español
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Las ferias de teatro:
un engranaje en la industria teatral
El empuje y la significación de las ferias de teatro que hoy tenemos en el Estado español se explica por diversos motivos. En su origen -a principios de los años 80, y con una intención claramente festiva- se recuperaba el espacio de la calle para las programaciones artísticas. Tras el período de la dictadura, la Fira de Teatre al Carrer de Tàrrega (1981) iniciaba con valentía y decisión un camino de recuperación de los espacios públicos para las actividades culturales, a imagen y semejanza de algunos festivales europeos emblemáticos como Aviñón. El éxito fue inmediato. Tanto los artistas como el público comulgaban y participaban con entusiasmo en un ritual conjunto, una especie de liberación que conjuraba los demonios del pasado reciente y abría muchas puertas a la imaginación.
Este fenómeno sentó las bases lúdico-festivas de lo que poco más tarde se acabaría convirtiendo en convocatoria de largo alcance, no sólo popular sino también profesional. En seguida se vio que la fórmula tenía muchas posibilidades y que, cobijada bajo un paraguas informal y popular, nacía con fuerza una nueva manera de explicar, dar a conocer y poner en relación el trabajo de los creadores artísticos de nuestro país.
La fórmula cundió. A lo largo de los ochenta, otras ciudades e instituciones se fijaron en esa nueva manera de congregar artistas, público y profesionales, con el pretexto de un certamen anual, único, en el que se concentraba una gran densidad de programación pero que permite obtener mucha información con poco tiempo. Aparecían las ferias de Huesca y Donostia y, tras su estela, ya en los 90, se sumaron Galicia, Lleida, Alcoi, Gijón, Castilla-La Mancha, Manacor, Ciudad Rodrigo, Leioa y Madrid.
El perfil de las distintas ferias que hoy cohabitan tiene matices diferentes. Algunas nacieron con una clara vocación internacional, otras se proyectan principalmente en el Estado español y algunas se justifican por su alcance autonómico. Como sea, hoy por hoy todas ellas cumplen el objeto de su existencia; a saber: poner en contacto productores y compradores, las creaciones artísticas con los profesionales de los distintos teatros, festivales y programaciones del territorio, es decir cultura y economía.
Las ferias de teatro son hoy por hoy, sin ninguna duda, parte del engranaje de la industria de las artes escénicas. De ahí su importancia. De ahí su persistencia. De ahí, también, el apoyo que reciben de las distintas administraciones, conscientes que la cultura, como cualquier otro producto de consumo, deber ser tratado con parámetros de mercado.
La Coordinadora de Ferias de Artes Escénicas nace con la voluntad de ser el instrumento que aglutina a las distintas ferias de teatro del Estado español, con el objetivo de trazar directrices conjuntas, intercambiar inquietudes y ejercer una interlocución válida con las distintas administraciones. El primer resultado de ello es la elaboración del Libro Blanco de las Ferias de Artes Escénicas del Estado Español, que encargamos a la Universidad de Deusto y que fue avalado por el INAEM del Ministerio de Cultura. Esperamos que este primer resultado de la Coordinadora sea una herramienta eficaz de análisis que nos sirva a todos para avanzar con paso firme y proyectar las ferias hacia el futuro.
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